Ucrania: Ataques rusos en Ucrania generan alarma en Chernóbil
La energía en la mira: un millón de personas en Kiev se quedaron sin fondos
Los bombardeos activaron la alarma, que luego cesó, también en la central nuclear de Chernóbil, reavivando los temores por la seguridad de la planta símbolo de la catástrofe de 1986.
La situación sobre el terreno también pesa en las decisiones políticas y diplomáticas.
El presidente ucraniano, Volodymyr Zelensky renunció por ahora a su viaje al Foro de Davos, donde se esperaba que diera un discurso público, y dejó entrever que su presencia se hará efectiva solo si se le garantizan resultados concretos para Ucrania.
El líder ucraniano espera avances en los Alpes suizos, con la finalización de los documentos que Kiev considera ya inaplazables. Desde las garantías de seguridad hasta las de la reconstrucción.
"Si hay paquetes energéticos o decisiones sobre defensa aérea adicional", volará a Davos, explicó, mientras que durante el día también circuló la hipótesis de una reunión del G7 para cenar el jueves en París, con la participación de rusos como observadores.
Una propuesta que habría partido del presidente francés, Emmanuel Macron, según publicó Donald Trump en Truth relanzando el SMS del francés. Confirmada inicialmente por el Elíseo, pero luego no confirmada por Macron. Probablemente también de cara a la Cumbre Europea, convocada en las mismas horas.
Precisamente para reforzar las capacidades defensivas de Kiev, también en el frente de la defensa aérea, serían cruciales los 90.000 millones de euros de préstamo que la Unión Europea podría desbloquear ya en el pleno de febrero.
Hoy, la Eurocámara activó el procedimiento de urgencia también con el recurso a la cooperación reforzada, el instrumento que permitiría a 24 países miembros -excluidas la República Checa, Hungría y Eslovaquia- participar en la financiación eludiendo el veto de los contrarios.
La votación final sobre esta propuesta está prevista para mañana.
En cambio, a Davos ha volado el negociador Kirill Dmitriev, donde mantuvo un encuentro de dos horas calificado de "constructivo" con el enviado especial estadounidense Steve Witkoff y el yerno del presidente de Estados Unidos, Jared Kushner.
Pero Dmitriev no suaviza el tono, calificando a los partidarios de Kiev como una "coalición de castigados".
En Suiza también está presente el jefe de la delegación de Kiev, Rustem Umerov, junto con el primer consejero de Zelensky, Kyrylo Budanov, para mantener contactos con los aliados.
"No estamos en un punto muerto", aseguró Zelensky, aunque de las negociaciones entre ucranianos y estadounidenses en Florida el pasado fin de semana no surgieron avances significativos.
Sin embargo, sobre el terreno, la situación sigue empeorando.
El ataque ruso de la noche golpeó Kiev, dejando miles de edificios residenciales sin calefacción, con temperaturas que han descendido hasta los menos 14 grados y un millón de personas a oscuras.
También el Parlamento ucraniano, la Verkhovna Rada, se quedó sin electricidad ni agua.
Según el alcalde Vitali Klitschko, más de medio millón de personas abandonaron la capital desde principios de enero, cuando invitó a quienes podían a trasladarse temporalmente a otro lugar.
También hay miedo en Chernóbil, donde, según el director del Organismo Internacional de Energía Atómica, Rafael Grossi, "varias subestaciones eléctricas fueron alcanzadas por una intensa actividad militar" y la central "perdió toda la energía eléctrica externa".
Una emergencia que luego cesó: "La situación está bajo control y por el momento no hay ninguna amenaza" radiactiva, aseguraron los responsables de la planta.
Los ataques también afectaron a otras regiones del país.
En Zaporiyia, un ataque causó tres víctimas, mientras que en el distrito de Nikopol, en la región de Dnipropetrovsk, artillería y drones alcanzaron objetivos civiles, dañando viviendas, edificios y líneas eléctricas.
Zelensky, invitado al Consejo de Paz, expresó fuertes reservas: "Difícil imaginar estar en el mismo consejo con Rusia". Para Bruselas, desde el Kremlin "no llega ninguna señal de remordimiento o de voluntad de paz", advirtió Ursula von der Leyen, subrayando que Kiev deberá negociar "desde una posición de fuerza". (ANSA).



