Un vistazo a la Junta de Paz creada por Trump y quiénes han sido invitados

JERUSALÉN (AP) — La Junta de Paz, liderada por el presidente estadounidense Donald Trump fue concebida originalmente como un grupo pequeño de líderes mundiales que supervisarían el plan de alto al fuego en Gaza. Pero las ambiciones del gobierno de Trump se han expandido hacia un concepto más extenso y Trump ha invitado a docenas de naciones e insinuado que dicha agrupación pronto mediará en conflictos globales —como un pseudoconsejo de Seguridad de Naciones Unidas—.
Se esperan más detalles cuando Trump participe en un anuncio sobre la Junta de Paz el jueves en la reunión del Foro Económico Mundial en Davos, Suiza.
Los estatutos de la junta aún no se han hecho públicos, pero un borrador obtenido por The Associated Press indica que gran parte del poder estará en manos de Trump. Una contribución de US$1000 millones asegura la membresía permanente, según el borrador.
Esto es lo que hay que saber:
El gobierno de Trump ahora parece visualizar que la Junta de Paz tenga un alcance mucho más amplio y más allá de Gaza.
Cuando un periodista le preguntó el martes si la junta debería reemplazar a la ONU, Trump respondió: “Podría ser”. Afirmó que el organismo mundial “no ha sido de mucha ayuda” y “nunca ha alcanzado su potencial”, pero también dijo que la ONU debería continuar “porque el potencial es enorme”.
En cartas enviadas el viernes a varios líderes mundiales para invitarlos a la junta, Trump dijo que esta “adoptará un enfoque nuevo y audaz para resolver conflictos globales”, lo que indica que podría actuar como rival del Consejo de Seguridad de la ONU —el órgano más poderoso de la organización mundial, creado tras la Segunda Guerra Mundial—.
Un borrador de los estatutos de la junta —obtenido de un diplomático europeo y cuyo contenido fue confirmado por un funcionario estadounidense el lunes— utiliza un lenguaje ambicioso para describir sus aspiraciones.
Enfatiza “la necesidad de un organismo internacional de consolidación de la paz más ágil y eficaz” y afirma que una “paz duradera” requiere “la valentía de alejarse de modelos e instituciones que han fracasado con demasiada frecuencia”. Añade el objetivo de “asegurar la paz en lugares donde ha resultado elusiva durante demasiado tiempo”.
Según los estatutos, el presidente de dicha junta —que Trump dice que será él— tiene la facultad de invitar a los Estados miembros, resolver cualquier empate en una votación, decidir la frecuencia de las reuniones y crear o disolver entidades subsidiarias.
Los gastos de la Junta de la Paz se financiarán con las contribuciones de los Estados miembros, que cumplen mandatos de tres años. Los miembros que aporten “más de US$1000 millones en efectivo” durante su primer año podrán tener un puesto permanente en la junta, dice el borrador.
El borrador se encuentra en constante revisión, no está finalizado y podría sufrir cambios significativos, según el funcionario estadounidense, quien no estaba autorizado a hacer comentarios públicos y habló bajo condición de anonimato.
Hasta el momento, Emiratos Árabes Unidos, Marruecos, Vietnam, Kazajistán, Hungría, Argentina y Bielorrusia han aceptado participar.
Trump también envió cartas de invitación a Santiago Peña, presidente paraguayo; Mark Carney, primer ministro canadiense; Abdul Fatah el-Sissi, presidente de Egipto; y a Recep Tayyip Erdogan, el presidente turco. Además, Rusia, Israel, India, Eslovenia, Tailandia y la Comisión Europea han dicho que recibieron invitaciones.
El Kremlin “estudia los detalles” ahora y buscará claridad sobre “todos los matices” en comunicaciones con Estados Unidos, declaró Dmitry Peskovel, portavoz del Kremlin. Trump confirmó el lunes por la noche que Vladímir Putin, el presidente ruso, fue invitado.
Se ha invitado a Israel a unirse, aunque se desconoce si Benjamin Netanyahu, el primer ministro israelí, ha aceptado la oferta, informó un funcionario israelí quien habló bajo condición de anonimato para tratar un asunto diplomático entre bastidores.
La oficina de Netanyahu afirmó anteriormente que la composición de la junta —que incluye a Turquía, un rival regional clave— no fue coordinada con el gobierno israelí y “es contraria a su política”, sin aclarar sus objeciones. Bezalel Smotrich, el ministro de finanzas israelí de extrema derecha, criticó a la junta y pidió a Israel que asuma la responsabilidad unilateral del futuro de Gaza.
No quedó claro de inmediato cuántos o cuáles otros líderes recibirían invitaciones.
Francia, que mantiene un desacuerdo con el gobierno de Trump por su deseo de anexar Groenlandia —un territorio autónomo de Dinamarca, que es aliado de la OTAN—, no planea unirse a la Junta de la Paz por el momento.
“Sí a implementar el plan de paz presentado por el presidente de Estados Unidos, que apoyamos incondicionalmente, pero no a la creación de una organización como la que se ha presentado, que reemplazaría a Naciones Unidas”, dijo el martes Jean-Noël Barrot, el ministro de Asuntos Exteriores francés.
Cuando se le informó el lunes por la noche que era improbable que Emmanuel Macron —el presidente francés— se uniera, Trump respondió: “Bueno, nadie lo quiere porque dejará el cargo muy pronto”.
Un día después, Trump se refirió a Macron como “amigo mío”, pero reiteró que el líder francés “no estará allí por mucho más tiempo”.
La Casa Blanca anunció que una junta ejecutiva trabajará para implementar la visión de la Junta de Paz.
Los miembros de la junta ejecutiva incluyen a Marco Rubio, secretario de Estado estadounidense; Steve Witkoff, enviado de Trump; Jared Kushner, yerno de Trump; Tony Blair, ex primer ministro británico; Marc Rowan, director general de Apollo Global Management; Ajay Banga, presidente del Banco Mundial; y Robert Gabriel, asesor adjunto de seguridad nacional de Trump.
La Casa Blanca también anunció a los miembros de otra junta, la Junta Ejecutiva de Gaza, que, según el alto al fuego, estarán a cargo de implementar la complicada segunda fase del acuerdo. Esto incluye el despliegue de una fuerza de seguridad internacional, el desarme de Hamás y la reconstrucción del territorio devastado por la guerra.
Nickolay Mladenov, expolítico búlgaro y enviado de la ONU para Oriente Medio, será el representante de la junta ejecutiva de Gaza que supervise los asuntos cotidianos. Otros miembros son: Witkoff; Kushner; Blair; Rowan; Hakan Fidan, ministro de Asuntos Exteriores turco; Ali Al-Thawadi, diplomático catarí; Hassan Rashad, director de la Agencia General de Inteligencia de Egipto; Reem Al-Hashimy, ministra emiratí; Yakir Gabay, empresario israelí; y Sigrid Kaag, ex vice primera ministra de Holanda y experta en Oriente Medio.
La junta también supervisará a un comité recién nombrado de tecnócratas palestinos que gestionará los asuntos cotidianos de Gaza.
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Los periodistas de The Associated Press Sam Mednick, en Tel Aviv, Israel; Matthew Lee y Aamer Madhani, en Washington; y Catherine Gaschka, en París, contribuyeron a este despacho.



