Venezolanos se debaten entre la esperanza de volver a casa y la desconfianza sobre el futuro del país

Por Sarah Morland y Rodrigo Gutiérrez
21 ene (Reuters) - Los venezolanos dispersos por toda América Latina dicen que están empezando a sopesar si pueden tener un futuro en su país, ya que la destitución por parte de Estados Unidos del líder Nicolás Maduro, suscita cautas esperanzas de elecciones democráticas y una salida al colapso económico.
Aproximadamente una cuarta parte de la población venezolana se ha dispersado por América Latina, el Caribe, España y Estados Unidos desde 2014, huyendo de una economía paralizada por la mala gestión y la excesiva dependencia del petróleo.
El éxodo de más de 8 millones de personas del país con mayores reservas de petróleo del mundo transformó la demografía de toda América, y ahora la decisión de regresar o quedarse podría influir drásticamente en el futuro de Venezuela.
Juan Carlos Viloria, un médico que ayuda a dirigir un grupo de defensa de los migrantes en Colombia, afirma que Venezuela necesitará la vuelta de los exiliados para reconstruir sus instituciones y su economía.
"Yo quiero participar en ese retorno. Yo quiero participar en la reconstrucción de Venezuela. Sé que va a necesitar de muchos de los talentos que hemos salido del país", dijo en diálogo con Reuters.
Sin embargo, las cosas no parecen haber cambiado demasiado, al menos para quienes sueñan con volver al país. Delcy Rodríguez, ex vicepresidenta de Maduro, es ahora la mandataria interina con el apoyo de Donald Trump.
Muchos venezolanos siguen temiendo la represión estatal y un mayor deterioro económico, dijo Viloria.
Desde la captura de Maduro el 3 de enero, algunas comunidades del noreste de Colombia, cerca de la frontera con Venezuela, han recibido a más venezolanos que esperan encontrar trabajo y evitar la inestabilidad política en su país, agregó.
Washington ha manifestado su intención de "gobernar" Venezuela y no ha dado a conocer un calendario para posibles elecciones.
Viloria fue uno de los 12 migrantes, desde jornaleros hasta empresarios e ingenieros, que Reuters entrevistó en Colombia, Perú, Chile, México y Panamá. En Estados Unidos, los venezolanos llegaron en tal número a la frontera sur que se convirtieron en el rostro de la dura política migratoria de Trump.
Nicole Carrasco se mudó a Chile en 2019 después de que su padre, un teniente coronel, fuera arrestado por el Gobierno de Maduro. Dijo que añora volver a casa para ver a su familia y volver a comer arepas, pero teme que nada haya cambiado aún para los presos políticos y sus familias.
"No es como que Venezuela está libre todavía (...) Hay mucha gente todavía, muy mala, que está en el poder, y por eso todavía existe este temor por los que tienen a un familiar que está detenido injustamente", destacó.
La líder de la oposición y ganadora del Premio Nobel de la Paz, María Corina Machado, cuyo movimiento es considerado como el ganador legítimo de las elecciones de 2024 que Maduro fue acusado de manipular, ha pedido una transición de poder lo antes posible para que los venezolanos puedan regresar a sus hogares.
A pesar de que las cosas en casa puedan mejorar, la vuelta no es un objetivo para todos.
"Tengo una vida hecha acá y creo que de volver a Venezuela no. O sea, volver a Venezuela a vivir, no, pero sí tengo muchísimas ganas de ir a abrazar a mi padre y a verme con mi familia, cosa que no he podido hacer en seis años", dijo Néstor Paredes, que vive en Ciudad de México.
El interés de Washington por acceder a las reservas petroleras de Venezuela y su apoyo a Rodríguez han suscitado dudas entre muchos venezolanos respecto a cuáles pueden ser los planes de Estados Unidos para el futuro de su país. Aun así, algunos esperan que cualquier cambio sea para mejor.
Luis Díaz se marchó hace un año e intentó establecerse en México con su hijo, pero decidió volver porque no le concedieron los papeles tras viajar a través de Panamá.
"Sea lo que sea, sea bueno o sea malo (...) Ya que hayan hecho lo que hayan hecho, empieza algo", señaló.
(Reporte de Sarah Morland y Diego Delgado en Ciudad de México, Rodrigo Gutiérrez en Santiago y Enea Lebrun en Miramar; Editado en español por Javier Leira)



