Venezuela: Ya casi nadie habla de Nicolás Maduro
Venezolanos siguen su vida con alta inflación y expectativas de mejoría

Una crisis económica parcialmente represada, pero que se expresa en aumentos diarios en los precios de alimentos, junto a la expectativa de que haya una mejoría por la explotación petrolera, son los temas que se repiten en distintos espacios sociales o familiares.
En diversas cafeterías y panaderías, las conversaciones que se escuchan suelen girar, ahora, en torno a las promesas de un renacimiento petrolero.
"Trump lo anunció: el regreso masivo de empresas extranjeras al sector", comenta un grupo de oficinistas en una mesa compartida, refiriéndose al presidente estadounidense, quien mantiene una suerte de tutelaje sobre el gobierno en Venezuela tras la captura de Maduro y su presentación ante la justicia en Nueva York.
Expertos estiman que este retorno podría involucrar a gigantes como Chevron, ExxonMobil y otras multinacionales europeas, inyectando hasta 20.000 millones de dólares en los primeros dos años, según proyecciones de la Cámara Petrolera Venezolana.
El impacto potencial incluye la creación de miles de empleos directos en los campos de la Faja del Orinoco, un aumento en la producción de crudo de los 1,2 millones diarios actuales a más de 2 millones para 2027, y una estabilización del suministro energético nacional.
En un país con una historia larga de tener una economía que ha girado en torno al petróleo, todo esto se entiende rápidamente entre los venezolanos. Aunque no se trabaje directamente en la industria de hidrocarburos, se esperan los beneficios del crudo.
En los hogares, en tanto, tampoco se habla de Maduro, porque en realidad el alto costo de la vida domina las discusiones familiares. Los precios de bienes esenciales —desde harina hasta medicamentos— están anclados a tasas de dólar o euro, con lo que las cotizaciones diarias en el mercado cambiario local agravan la inflación.
"Comprar una canasta básica para una familia de cuatro ahora cuesta el equivalente a 600 dólares al mes, pero nuestros ingresos no llegan a los 150 uniendo lo que yo gano y lo que gana mi esposo", explica María López (nombre ficticio por temor) desde Petare, uno de los barrios más populosos caraqueños.
Esta dinámica ha forzado a muchos a recortar comidas, tener varios empleos o rebusques, como se le conoce en Venezuela al tipo de trabajo temporal. En un 20% de hogares, las remesas de los venezolanos que migraron ayudan también a paliar la crisis.
Maduro, antes de su captura el 3 de enero, había advertido que su detención desencadenaría una "gran huelga general" y caos nacional. Nada de eso ocurrió. La gente común, agotada por años de escasez y represión, parece haber pasado página.
"Maduro ya es historia", dice un taxista en el tráfico caraqueño. En las redes sociales, circulan memes y deepfakes mostrando al otrora hombre fuerte de Venezuela con un traje naranja en una prisión estadounidense, pero verificaciones de sitios como Cotejo.info confirman que son creaciones de inteligencia artificial.
En tanto, en el ámbito político, la unicameral Asamblea Nacional que encabeza Jorge Rodríguez, hermano de la presidenta interina Delcy Rodríguez, es el escenario de intervenciones dispares.
Por un lado, se denuncia como "secuestro" la captura de Maduro y su esposa Cilia Flores, pero sin atacar directamente a Trump, y ese mismo parlamento se prepara para hacer una reforma a fondo de leyes, incluyendo la estratégica de Hidrocarburos, siguiendo los dictados de Washington.
Inicialmente, a partir del 5 de enero, el chavismo realizó marchas en Caracas, pero con una concurrencia reducida, según observadores, bajo la consigna "Maduro volverá" o "Los queremos de vuelta". Durante esta semana, sin embargo, no se registró ninguna de estas movilizaciones, a las que, según registros independientes, suelen ir trabajadores públicos bajo coacción.
En realidad, la vida sigue en Venezuela sin Maduro. Los niños y adolescentes van a las escuelas, la industria petrolera se prepara para lo que podría ser un salto cuántico apalancado por Trump, y el chavismo no ha boicoteado la cooperación con EEUU, aunque obviamente analistas sostienen que existen fricciones y diferencias puertas adentro, como lo demuestra el caso de la ralentizada excarcelación de presos políticos, una demanda central en los mensajes desde la Casa Blanca.
Por ahora, el eco de la captura de Maduro y Flores se desvanece, aunque la televisión oficial insista en darle relevancia. Lo que se rumorea y mastica entre los venezolanos es la existencia de un futuro incierto, ya que se desconoce por cuánto tiempo permanecerá Rodríguez en el poder como interina, pero en el fondo esperanzador por las expectativas de crecimiento económico. (ANSA).



