El Chrysler PT Cruiser es un familiar diferente con fuerte estilo retro
1 minuto de lectura'
Se pueden contar con los dedos de una mano los vehículos que en estos años nos tocó probar (Twingo, Ka, New Beetle) que tienen entre sus características principales la de despertar amores y odios a primera vista, pero nunca indiferencia.
No bien conocimos al Chrysler PT Cruiser en la presentación mundial del Autoshow de Detroit 2000, nos dimos cuenta de que este vehículo despertaría esas contradicciones. A los pocos minutos de retirar del garaje de DaimlerChrysler la unidad para realizarle el test, quedó totalmente confirmada nuestra apreciación.
Nadie se resiste a mirarlo. En la mayoría de los casos, luego de la sorpresa del encuentro, vimos gestos de aprobación, pero no faltaron los que hicieron muecas de desagrado y otros con miradas que reflejaban interrogación. Lo que es una verdad evidente es que el vehículo no pasa inadvertido.
El diseño del PT Cruiser tiene una innegable inspiración en los vehículos de serie de la década del 40 convertidos en deportivos (Hot Rot), pero que a pesar de su tinte singular,, cumplen con todos los requerimientos de los autos de última generación.
La mayor carga de diseño está en la parte frontal, donde se destaca el capot que termina en un pico en el que está centrado el logo alado de la marca.
Abajo, sobresalen la inmensa parrilla también en punta y el voluminoso guardabarros, que comienza con los faros elipsoidales de cristal transparente.De perfil denota un marcado aspecto de cuña con cintura alta, acentuándose, como detalles salientes, las manijas cromadas (al estilo de picaportes), las tres ventanillas y, nuevamente, otro corpulento guardabarros trasero.
La fórmula de diseño empleada atrás deja de lado todo lo ostentoso para convertirse en una sobriedad casi austera, pero con toda la carga retro con un portón casi liso, sin nervios, que contiene la luneta y que al abrirse deja a la vista un baúl amplio, con un volumen de más de 500 litros de capacidad, que puede llegar hasta un volumen cercano a los 3000 litros, ya que existe la posibilidad de rebatir los asientos traseros (65/35) o sacarlos por completo, por intermedio de una fácil maniobra. Si a esto se le agregala posibilidad de abatir totalmente el respaldo de la butaca del acompañante, queda un espacio para transportar bultos de hasta 2,60 metros de largo.
Antes de introducirnos en el test propiamente dicho, cabe una aclaración. El PT Cruiser es un vehículo difícil de ubicar. Por eso, corriendo el riesgo de que parezca una arbitrariedad, lo vamos a juzgar como a un monovolumen mediano, al estilo del Scénic, el Picasso, el Múltipla o el Zafira.
Mecánica. Por ahora, la única opción de motor en nuestro mercado es el naftero multivalvular de 2 litros (igual que el del Neon), pero con doble árbol de levas a la cabeza, lo que aumenta la potencia máxima hasta 140 caballos.
Algo ruidoso al superar las 4000 vueltas (que es el momento en el que comienza a animarse), su funcionamiento es suave y progresivo, pero sin reacciones destacadas. Esto se debe a que la caja de cambios, de inserciones suaves y precisas, tiene desarrollos muy largos, sobre todo en tercera, cuarta y quinta, que se revela como una clara sobremarcha, ya que no llega al régimen máximo de vueltas, quedándose alrededor de las 5200 rpm, es decir, reiterando nuestro concepto, un familiar sin pretensiones de deportividad.
Las aceleraciones que registramos son normales para un motor de estas características, pero para conseguirlas debimos exprimir al máximo las posibilidades del propulsor.
El consumo es, tal vez, un tanto más elevado que el normal para este motor, ya que le juegan en contra el peso (alrededor de 1380 kilogramos) y el factor de resistencia aerodinámica alto, debido a su amplia superficie frontal.
Comportamiento dinámico. Este ítem nos deparó una grata impresión y nos pareció uno de los mejores atributos del auto.
El sistema de suspensiones, independiente McPherson delantera y de eje sólido con brazos arrastrados trasera, presenta una dureza intermedia con la que logra un notable confort de marcha tanto en la ruta como en la ciudad, en la que se debe transitar con cuidado en los baches y hondonadas para evitar el roce de la carrocería (de bajo despeje) con el piso.
La estabilidad que muestra a alta velocidad en las rectas transmite al conductor una excelente sensación de serenidad. Tampoco evidencia movimientos toscos ni vicios al negociar las curvas de alta velocidad. En las cerradas y contracurvas fue donde nos llevamos la mejor sorpresa, ya que si bien tiene un centro de gravedad elevado se mostró firme y con poco balanceo de la carrocería, manifestándose algo subvirante, pero sólo al exigirlo al límite.
En el circuito urbano se mueve con la soltura y dinamismo de un auto de menor tamaño.
Este comportamiento está también sustentado en una notable dirección con una asistencia justa y de respuesta directa.
Seguridad. Este es otro de los buenos argumentos del auto, en el que sólo se puede criticar la escasa visión hacia atrás por el pequeño retrovisor central, que además está obstaculizada por los apoyacabezas traseros. Después no hay ninguna otra objeción, ya que la posición de manejo elevada sobre el tránsito, tipo monovolumen, permite mirar más lejos, una de las primeras reglas de la seguridad.
Los frenos de disco en las cuatro ruedas, con sistema ABS y control de tracción, exhibieron eficiencia y no manifestaron fatiga ante exigencias reiteradas. A la carrocería con deformación programada, las barras laterales de protección, el inmovilizador de motor y los cinturones de seguridad inerciales, se suman los cuatro airbags delanteros (dos frontales y dos laterales) de serie en la versión Limited, que nos fue asignada.
Confort y equipamiento. Si la línea exterior es un auténtico despliegue de diseño, el interior también es un concierto de originalidad en su tablero, relojes, volante, palanca de cambios y controles, que continúan el aire retro que el auto exhibe por donde se lo mire.
El ambiente interior también da la sensación de monovolumen, con buen espacio adelante y para los ocupantes de las plazas traseras.
Los materiales usados para la fabricación y las terminaciones son de buena calidad.
La sensación de estar transportados a los años 40, es sólo eso, un efecto del estilo, ya que el equipamiento de confort es de última generación con controles eléctricos (mal ubicados los del levantavidrios, que están en la consola central), aire acondicionado, consola de techo, cierre centralizado con comando a distancia y un buen equipo de audio con CD, entre una larga lista de elementos, con detalles como gavetas portaobjetos, cubre alformbras y red de sujeción de carga, que suman para una más que agradable vida en el interior.
Conclusión. El precio no nos pareció excesivo si tenemos en cuenta el buen producto que se ofrece, pero, sin duda, es un auto sumamente pasional y que es toda una incitación para los que gusten diferenciarse y poseer un vehículo especial.
Bienvenida la originalidad, bienvenidos los diseños atrevidos y bienvenidas las emociones que éstos despiertan y que nos sacan de la letanía de modelos uniformes, casi como gotas de agua.
Prueba: Chrysler PT Cruiser
- Presentación mundial: enero de 2000
- Presentación en la Argentina: agosto de 2001
- Lugar de producción: Toluca, México
- Importador oficial: DaimlerChrysler Argentina, 0800-333-7070
- Precio: US$ 28.500
- Garantía: 2 años o 50.000 kilómetros






