
El nuevo Ford Escort Ghia, sin variar el estilo y diseño de la gama, incluye renovados accesorios estéticos, de confort y seguridad
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Con pocas variantes respecto de la versión anterior, el Ford Escort Ghia modelo 1999 mantiene intacto el marcado equilibrio de diseño y mecánico de esta ya clásica gama de la marca del óvalo.
Concretamente, los cambios apuntan a la estética, el confort y la seguridad. En el primero de estos rubros se destaca la variación de la parrilla frontal y el sector superior del soporte de la chapa patente del baúl, que recibieron molduras cromadas en reemplazo de las anteriores piezas, pintadas del mismo color que el resto de la carrocería o en negro.
Desde el punto de vista del confort, las novedades son la incorporación de levantavidrios eléctricos traseros y nuevos tapizados.
El nuevo Ghia incluye, además, la tercera luz de stop (brake light) y el airbag para el acompañante, un par de elementos que otorgan un mayor grado de seguridad.
El resto del vehículo, como se dijo, se mantiene sin alterar los conceptos de la versión precedente. Conceptos que lo encuadran, decididamente, como un excelente automóvil familiar.
Mecánica probada
Uno de los puntos fuertes del Ford Escort Ghia lo constituye su motor. El ya conocido Zetec de 1.8 litros de cilindrada, doble árbol de levas a la cabeza (DOHC) y 16 válvulas es un propulsor de características modernas que entrega un rendimiento de buen nivel tanto en velocidad máxima (orilla los 190 km/h) como en aceleración (10 segundos de 0 a 100 km/h).
Además, en conjunción con una caja bien relacionada le permite al Escort ser ágil y en el tránsito urbano y sostener una alta velocidad de crucero en ruta a un régimen de giro muy descansado. La elasticidad también es un parámetro a favor del Zetec, como lo demuestran los valores de recuperación en cuarta (10,44 segundos en cuarta velocidad y 14,56 en quinta para acelerar de 80 a 120 km/h).
El equilibrio general de este diseño se manifiesta también en el comportamiento dinámico del vehículo. El Escort tiene un comportamiento franco tanto en todo tipo de curvas como en frenadas exigidas (en las que ayuda decisivamente el ABS), lo que aporta un adecuado grado de estabilidad direccional, tenida y escaso rolido. Por supuesto, esto agrega facilidad y seguridad en la conducción. El confort de marcha brindado por las suspensiones es otro punto a favor del Escort.
El puesto de conducción no ofrece, tampoco, mayores reparos. La posibilidad de regular la altura de la columna de dirección y la ubicación de la butaca permiten adoptar rápidamente una posición confortable a cualquier conductor. A este grado de comodidad se suman los comandos (luces, limpiaparabrisas, climatización, radio, etcétera), todos perfectamente al alcance del conductor, y el accionamiento de la palanca selectora de cambios, que es suave y muy precisa.
Si bien su diseño estético pertenece ya a una generación anterior, las líneas del Escort Ghia cinco puertas mantienen su vigencia en función de sus contornos redondeados y su carrocería hatchback.
Este tipo de configuración, que procura un mayor espacio del habitáculo en detrimento de la sección posterior del vehículo, hace que el Escort posea una buena habitabilidad interior, en especial en el asiento trasero, y un acceso muy cómodo por la amplitud y el buen ángulo de apertura de las puertas.
Insonorización
En cuanto al nivel de ruido, la insonorización del motor es excelente; sin embargo, la unidad probada por La Nación produjo ciertos silbidos de origen aerodinámico circulando en ruta con viento en contra. Más allá de un defecto de diseño, esto puede deberse a un burlete de puerta deficiente.
Un elemento sobresaliente del equipamiento es el sistema de audio. El Ghia 99 incorpora una radio AM/FM con una lectora de CD-ROM que, además de su impecable sonido, no produce saltos ante las imperfecciones del camino.
Esto contrasta con la calidad de algunos materiales. Por ejemplo, los plásticos de las manijas internas de apertura de las puertas delanteras, que podrían ser mejores.
La ubicación de las teclas de accionamiento de los elevacristales, ubicados en la consola central, tampoco es muy cómoda (obliga a buscarlas, distrayendo la conducción), pero refleja también un estilo reemplazado actualmente por la posición de estos comandos en las puertas.
El equipamiento incluye también doble airbag, cinturones de seguridad inerciales con regulación de altura, apertura interna del tanque de combustible, bolsillos en los respaldos de los asientos delanteros, amplia guantera con dos portavasos, techo solar corredizo accionado eléctricamente, espejos retrovisores laterales eléctricos, dirección asistida (de óptimo funcionamiento), llantas de aleación, cierre centralizado y un instrumental que proporciona tacómetro y odómetro total y parcial. En el debe queda el cierre a distancia.





