
Cada tipo de nafta tiene un octanaje y cada auto necesita uno específico para realizar correctamente la combustión
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Cargar el tanque de un auto con combustible es una práctica habitual, pero surge una duda frecuente: ¿es posible cargar diferentes tipos de nafta para ahorrar dinero? Aunque puede parecer una práctica inofensiva, existen razones para evitar mezclarlos.
Antes de explicar las consecuencias de mezclar diferentes tipos de nafta, es importante entender qué es el octanaje y por qué resulta fundamental al momento de cargar combustible.
De acuerdo con el fabricante Toyota (México), este indicador mide la capacidad del combustible para resistir la compresión dentro del motor. Estos son los tres tipos de nafta y sus respectivos octanajes:
- Combustible regular: de 87 octanos, apropiado para la mayoría de los vehículos de uso diario con motores y relaciones de compresión estándar.
- Combustible de grado medio: de 89 a 90 octanos. Ofrece una mayor resistencia frente a los golpes en el motor.
- Combustible premium: de 91 a 94 octanos, recomendado para vehículos con motores de alto rendimiento o alta compresión, como deportivos y SUV de alta gama.

Para determinar qué tipo de combustible necesita un vehículo, es necesario consultar el manual del mismo o la información ubicada en la tapa del depósito.
¿Qué pasa si se mezclan las naftas?
Una vez identificado el tipo de combustible que requiere el vehículo, lo recomendable es evitar mezclar diferentes octanajes.
Si un motor requiere nafta de alto octanaje y se carga combustible de menor octanaje, la ignición puede producirse de manera prematura. En el caso contrario, cuando un motor diseñado para un combustible de menor octanaje recibe uno superior, no necesariamente se producen daños, aunque tampoco implica un beneficio en el rendimiento si el fabricante no lo requiere.
El blog de Ford (México) señala que mezclar diferentes tipos de nafta de manera ocasional no perjudica inmediatamente el ciclo de combustión, aunque puede afectar el rendimiento del motor y de componentes como las válvulas, las bujías y los pistones a largo plazo.
También es importante diferenciar esta situación de cargar diésel en un vehículo naftero. En ese caso, el motor puede sufrir daños y presentar fallas que impidan continuar la marcha.
Ante una carga accidental de diésel en un vehículo naftero, lo recomendable es no poner el motor en marcha y solicitar asistencia para retirar el combustible antes de volver a utilizar el vehículo. En definitiva, para preservar el funcionamiento del motor, lo recomendable es utilizar siempre el tipo de combustible y el octanaje indicados por el fabricante.



