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DELFINO, Mónica. - Monique, mi amiga del alma, yo no sé qué se cree la muerte. No puede llegar así y llevarte con rumbo desconocido y sin pasaje de regreso. No nos separará. Fuiste la amiga que mejor me quiso. Con tu amor, la vida fue posible. Bondadosa, generosa, sabia, inteligente. Gracias por haber sido mi amiga. Qué sola me quedo. Abrazo a Fede y Conejo. Desde París, Claudia Prieto junto a sus hijas Clémence, Clara y Catalina, sus nietos y Gérald te despiden con un inmenso dolor.

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