
Claves para evaluar el desarrollo y la maduración de niños y adolescentes
Cuáles son las pautas de crecimiento para tomar en cuenta. Cuándo y a quién consultar si no se cumplen
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Desde que nacen, los chicos pasan por diferentes cambios hasta convertirse en adultos. Para esto crecen y se desarrollan. "El crecimiento es el aumento en tamaño y número de células. Es lo que se ve. Mientras que el desarrollo es más sutil: tiene que ver con las distintas funciones que va adquiriendo el niño, y se expresa fundamentalmente en la crianza", explica Enrique Abeyá Gilardon, secretario del Comité Nacional de Crecimiento y Desarrollo de la Sociedad Argentina de Pediatría (SAP).
El mejor índice de salud en la infancia es el crecimiento. "Desde la concepción hasta el nacimiento el ritmo de ese proceso es muy rápido y luego se desacelera; la velocidad máxima se da durante la vida intrauterina. Los bebes nacen con un promedio de 50 centímetros de estatura, al año miden 75, a los dos 87, a los tres 96, y después se estabilizan en un aumento de entre 5 y 6 centímetros por año. Luego hay otra aceleración en la pubertad, se produce el último estirón, y a partir de ese momento queda tan sólo un 5% para llegar a su altura final", describe Juan Heinrich, jefe de la División de Endocrinología del Hospital de Niños Ricardo Gutiérrez.
El peso es otro indicador por tener en cuenta, señala Heinrich. "A los 5 meses un bebe duplica su peso, al año lo triplica y de ahí hasta la pubertad aumenta un promedio de dos kilos por año. Hay que cuidar que un chico no aumente excesivamente de peso, porque incrementa el riesgo de ser obeso. Al mismo tiempo, una buena nutrición en los primeros años es fundamental para el crecimiento."
Que un chico no tenga las medidas mencionadas no significa que no sea sano: cada uno tiene un ritmo de crecimiento diferente. "El pediatra es el encargado de controlar el correcto crecimiento. Que no crezca adecuadamente puede deberse a muchos factores, como una mala nutrición, problemas endocrinológicos, afectivos, entre otros", aclara Heinrich.
"El desarrollo es producto de la interacción entre lo genético, el ambiente, las relaciones familiares y los padres. Es un proceso continuo que continúa durante la vida adulta, pero es más evidente en el niño", cuenta Abeyá Gilardon.
Período de cambios
Irene Melamed, miembro de la SAP y de la Society for Adolescent Medicine , recuerda que los dos primeros años de vida constituyen un período de cambios, necesidades y vulnerabilidades. "Es por esto que los pediatras debemos estar muy presentes a fin de detectar y prevenir problemas del desarrollo, y de favorecer su resolución o mejoría si aparecen. Es una etapa de gran sensibilidad para padres y niños, y es importante ayudarlos."
Durante el primer año, el crecimiento, la maduración y la adquisición de habilidades ocurren rápidamente. Para Melamed, es esencial respetar los tiempos individuales de los niños y sus familias para evitar la sensación de frustración cuando no alcanzan todos los logros esperados. Esto es esencial en la adolescencia.
Según Abeyá Gilardón, "los chicos tienen un desarrollo continuo, sutil y progresivo, incluso a veces hay retrocesos, pero avanzando y retrocediendo va consolidando posiciones".
Dónde consultar
- Sociedad Argentina de Pediatría: www.sap.org.ar .






