
Cómo era la reina Hatshepsut
Según los análisis de la momia, era obesa y tenía cáncer
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"Era muy obesa, tenía unos 50 años, sufría de encías enfermas, tenía diabetes y murió por cáncer en la sangre", resumió ayer a LA NACION el arqueólogo Zahi Hawass sobre la salud de Hatshepsut, la reina más poderosa del antiguo Egipto, que en su época desapareció misteriosamente.
En una teleconferencia con medios de América latina, el secretario general del Consejo Supremo de Antigüedades de Egipto manifestó que las pruebas de ADN obtenidas de la cadera y el fémur de la momia hallada en una de las tumbas del Valle de los Reyes confirmaron la identidad de los restos con un "100% de seguridad".
Las pruebas genéticas sobre cuatro momias comenzaron en abril con la instalación del primer laboratorio de material genético de los antiguos en el Museo de El Cairo. Allí, científicos obtuvieron detalles del estado de salud de la reina egipcia "perdida", que cogobernó 20 años con su hijo Tutmosis III hace 3500 años.
Según relató Hawass, científicos analizaron el ADN de dos momias -la de la abuela y la del padre de Hatshepsut- y compararon los resultados con los de otras dos momias de mujeres que se sospechaba que podían de ser la reina buscada. La filmación de todo el proceso de identificación, al que también ayudó un análisis de un diente hallado en un cofre funerario con el nombre de la reina, se podrá ver el próximo 15 de julio, a las 21, por Discovery Channel.
Otros egiptólogos que no participaron del estudio reclamaron más prudencia con el anuncio hasta conocerse más resultados de los análisis de ADN. Al respecto, un Hawass irascible dijo: "Estamos 100% seguros de que la momia pertenece a Hatshepsut. Tuve entre mis manos las pruebas de la identidad de la faraona".






