Existen distintas enfermedades que pueden tener pronóstico irreversible: cáncer, sida, patologías asociadas con la edad, algunas afecciones neuromusculares, etc. En todos esos casos, el paciente y su familia deberían recibir cuidados paliativos.
En la Argentina, uno de cada cien habitantes padece cáncer.
El 25% de los enfermos de cáncer se encuentra en etapa terminal.
Más del 60% de los enfermos oncológicos no alcanzará la curación. Aproximadamente el 50% de los pacientes con diagnóstico de cáncer morirá como consecuencia del avance de su enfermedad.
Ocho de cada diez enfermos de cáncer avanzado presentan dolor de intensidad severa antes de morir, además de ansiedad, insomnio, depresión, debilidad y caquexia (desnutrición severa).
En el 50% de las familias de enfermos terminales o potencialmente incurables aparecen trastornos afectivos o de conducta con posibles implicancias sociales (ausencias laborales, abandono de estudios, etc.)
Durante los dos años posteriores a la muerte de un ser querido afectado por una enfermedad terminal, el riesgo de enfermar gravemente es tres veces mayor para aquellos familiares que no hayan podido adaptarse a los cuidados de un paciente gravemente enfermo.