
Efectiva cirugía para tratar el cáncer de piel
Por Sebastián Ríos De la Redacción de LA NACION
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Una cirugía muy difundida en los Estados Unidos, algunos países de Europa e Israel, y que desde hace más de diez años se emplea con éxito en la Argentina, ofrece una efectividad casi absoluta en la extracción de los tumores de piel más comunes.
“Es bastante frecuente que las personas que tienen pequeños tumores de piel de la cara tarden en consultar, por miedo a que la cirugía para extraerlos los desfigure. Pero es importante que estas personas sepan que las técnicas actuales son mucho menos agresivas y a la vez más eficaces”, dijo el doctor Isaac Zilinsky, cirujano del Centro Médico Sheba, de Ramat-Gan (Israel), a LA NACION.
Zilinsky es experto en el uso de la técnica micrográfica Mohs. “A diferencia de las cirugías tradicionales, que ofrecen entre un 80 y un 85% de seguridad de resecar todo el tejido maligno, la técnica Mohs ofrece un 98% de efectividad", agregó este especialista, que ha operado a pacientes de la talla de Ariel Sharon, el actual primer ministro israelí. Esta cirugía ha demostrado ser altamente efectiva para el tratamiento del carcinoma basocelular (que representa aproximadamente el 90% todos los tumores de piel), el carcinoma espinocelular y para casos tempranos de melanoma, en los que la lesión se encuentra limitada a la superficie.
De visita en la Argentina, Zilinsky explicó los beneficios de este sistema con el que en el Instituto Angel H. Roffo ya se han tratado unos 1800 casos desde 1990. "Más allá de su efectividad, uno de los puntos a favor es que permite que la cantidad de piel que se extrae junto con el tumor sea la mínima posible", comenzó diciendo el doctor Zilinsky, y agregó: "Cuando uno retira quirúrgicamente un tumor cutáneo, es necesario que también retire la piel sana que lo rodea para estar seguro de que no hay células tumorales". El tamaño de ese margen de seguridad se define a partir de estudios patológicos que permiten determinar si los tejidos circundantes están libres de células malignas.
En las cirugías habituales, ese margen de seguridad se establece al trazar una línea vertical y una horizontal sobre el tumor ya extraído, y analizar el tejido que se encuentra sobre esa línea. Si en los extremos de las líneas se verifica la presencia de células tumorales, el paso siguiente es volver a extraer más tejido circundante y analizarlo hasta estar convencidos de que existe un margen de seguridad. Sin embargo, critica Zilinsky, "esta forma de establecer el margen de seguridad analiza sólo una mínima porción de tejido extraído (alrededor del 1%). Y en tumores con formas muy poco predecibles, a veces puede fallar el intento por sacar todo el tejido, lo que obliga a tener que reoperar al paciente".
La técnica de Mohs, en su lugar, lo que hace es "observar el envoltorio de todo el tejido que extraemos". Para eso, se fracciona el material en cuatro porciones, como si fuera una torta, y se emplean las técnicas de análisis patológico a toda la región inferior y exterior de cada porción.
"El análisis lo hacemos dentro del quirófano, de modo tal que si revela que es necesario extraer más tejidos volvemos a operar al paciente a la hora de la primera operación -explicó el cirujano, especialista en estética-. Así, se realiza todo en el mismo día, hasta que la zona operatoria está limpia. Una vez retirado el tumor, comienza la cirugía reconstructiva."
La cirugía micrográfica fue descripta en 1941 por el doctor Frederic Mohs, en la Universidad de Wisconsin, Estados Unidos. Mohs es considerado un "gigante de la dermatología". El cáncer de piel no melanoma es el tumor maligno más frecuente: alrededor de uno de cada dos tumores diagnosticados es de este tipo.






