
El 25% de los niños jujeños mide cinco centímetros menos
El problema afecta a los chicos de los sectores de menores recursos de todo el país
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Los chicos crecen, dictamina la sabiduría popular. Sin embargo, este mandato de la naturaleza no siempre se cumple en tiempo y forma, pues la desfavorable situación socioeconómica que experimentan algunas regiones de la Argentina atenta contra el desarrollo normal de los pequeños. El elevado porcentaje de chicos con una estatura por debajo del promedio es un indicador de la desnutrición crónica, que causa un retraso en el crecimiento de entre el 10 y el 20% de los niños argentinos.
Como revelan las estadísticas de la Unicef, una elevada proporción de los chicos pertenecientes a los sectores socioeconómicos más castigados de las provincias del noroeste argentino presenta una altura menor que la que corresponde esperar. Jujuy es la provincia más afectada por el llamado retraso crónico del crecimiento : uno de cada cuatro niños jujeños de seis años mide hasta cinco centímetros menos que el promedio para la edad.
Según una encuesta realizada hace unos años en 18 jurisdicciones de todo el país por el entonces Ministerio de Salud y Acción Social, el 13% de los niños menores de seis años que concurren a los centros de salud del sector público presenta talla baja, cuando lo normal es que este porcentaje no supere el 2,3.
Dietas pobres
"La desnutrición es el resultado de un desbalance entre las necesidades de nutrientes y la oferta alimentaria -explica el doctor Esteban Carmuega, director asociado del Centro de Estudios Sobre Nutrición Infantil (Cesni) y médico del Servicio de Nutrición del hospital Garrahan-. En su forma crónica, la desnutrición es llamada retraso crónico del crecimiento porque afecta a los niños en su momento de mayor crecimiento, comprometiendo su talla final".
El retraso crónico del crecimiento es el resultado de la mala calidad nutricional de la dieta. En palabras de Carmuega, "estilos de alimentación en los que predominan alimentos muy ricos en energía pero pobres en nutrientes esenciales para el crecimiento (como las proteínas, ciertos aminoácidos o el zinc). Aunque este déficit disminuye la velocidad de crecimiento en talla, se continúa acumulando grasa y en consecuencia los niños son pequeños pero no delgados".
¿Cuál es la incidencia del retraso crónico del crecimiento en la Argentina? "Es difícil de responder porque nuestro país no cuenta con una encuesta nacional de nutrición y la información surge de estudios puntuales. Al juntar las piezas de este rompecabezas epidemiológico se puede ver que entre un 10 y un 20% de la población pediátrica sufre el retraso crónico del crecimiento, concentrándose en las zonas con necesidades básicas insatisfechas".
Grandes, pero no altos
Una forma de cuantificar el impacto del retraso crónico del crecimiento es comparar la estatura que alcanza el individuo al llegar a la edad adulta con la estatura promedio del país. Esta última está en constante cambio como resultado de la tendencia secular de crecimiento : la mejora de la situación nutricional y de salud que experimenta la humanidad se traduce en que cada generación tiende a ser más alta que la anterior. Países como Dinamarca o Noruega han alcanzado el máximo de estatura y entre generaciones ya casi no hay diferencia en la talla.
"En países como la Argentina que no están en una situación nutricional y sanitaria óptima todavía no hemos alcanzado el máximo potencial de crecimiento que está determinado por los genes. De todos modos, existe una tendencia al crecimiento: en cifras promedio, entre los niños nacidos hace 10 años y los que nacen hoy, hay una diferencia a favor de 1,2 centímetro -explica la doctora Elvira Calvo, jefa del Departamento de Nutrición de la Dirección de Salud Materno Infantil del Ministerio de Salud-. Pero la situación no es la misma en toda las provincias, pues existe una fuerte asociación entre necesidades básicas insatisfechas y una talla menor al promedio nacional."
Según mediciones realizadas en los conscriptos de la clase 1975 (enrolada en 1993), las provincias con menor talla son las del norte, que tienen una situación socioeconómica más desfavorable. "Mientras que en La Pampa la talla media de los varones es de 174 centímetros, en Jujuy esta alcanza nada más que los 165 centímetros", ejemplifica Calvo.
Más allá de estas significativas diferencias regionales, la talla promedio de los conscriptos de la clase 1975 se encuentra 1,7 centímetros por debajo del estándar de referencia argentino, que se obtiene a partir de mediciones realizadas sobre poblaciones locales que no presentan ningún factor relacionado con una restricción del crecimiento.
Medidas preventivas
Un factor muy importante que influye negativamente sobre la estatura de un individuo es haber nacido con bajo peso, ya sea porque llega al mundo prematuramente o ha sufrido desnutrición dentro del vientre materno. "Si el problema se detecta a tiempo es posible revertir en parte la situación, pero si es abordado cuando el chico tiene 4 o 5 años hay poco por hacer", afirma Calvo.
Más adelante, hace su aparición otro factor que ocasiona el retraso crónico del crecimiento: la introducción de alimentos de escaso valor nutricional en la dieta del bebé que hasta el momento sólo se alimentaba a pecho. "La transición de la lactancia materna a la dieta del hogar", apunta Carmuega.
Son muchas las medidas que se deben tomar para combatir el retraso crónico del crecimiento. "Para que un niño crezca bien, primero debe nacer con un buen peso -sostiene la doctora Calvo-. Para ello es necesario el cuidado de la embarazada:que acuda a los controles médicos periódicos, que se alimente adecuadamente, que no fume, no beba alcohol y que no realice un trabajo físico muy demandante".
"Una vez que el niño nace: lactancia materna exclusiva -continúa la especialista-. Luego, alrededor de los seis meses, ir incorporando una alimentación complementaria adecuada. Además, también son importantes controles médicos periódicos de su crecimiento y desarrollo."






