
El café, también un placer para hipertensos
Según un estudio de médicos polacos
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Un encuentro, una lectura, una espera o el simple disfrute del ocio... Cualquier motivo sirve para dejarse tentar a cualquier hora del día por el aroma de un café recién servido en la pequeña mesa de algún bar. Y a esta tentación también podrían ceder sin preocuparse las personas hipertensas, según un estudio presentado en el último Congreso Europeo de Hipertensión, en París.
En el trabajo aceptado por el consejo científico de la Sociedad Europea de Hipertensión, que organizó la reunión, las doctoras Walentyna Mazurek y Marta Negrusz-Kawecka, del Departamento de Cardiología, y el doctor Rafa? Poreba, del Departamento de Medicina Interna de la Universidad de Medicina de Wroclaw (Polonia), demostraron que beber café produce un aumento leve y temporario de la presión arterial que no afecta a los pacientes con presión alta. Esto, para los autores, difiere de los estudios epidemiológicos internacionales conocidos hasta el momento.
Según el estudio, los valores de la presión sistólica (valor máximo) y diastólica (mínimo) aumentan 2 y 5,8 mmHg, respectivamente, en las personas hipertensas con actividad normal de la renina plasmática (ARP) cuando toman café. La medición de la ARP se utiliza para diagnosticar la hipertensión. Ese aumento de la mínima y la máxima, afirman los investigadores, puede durar hasta dos horas después de disfrutar de la infusión.
Resultados discutibles
La cafeína es una sustancia de consumo masivo con efectos conocidos en personas con o sin hipertensión. Sin embargo, los investigadores sostienen que "los resultados de los estudios epidemiológicos realizados sobre la relación entre el consumo de café y la incidencia de la hipertensión arterial son discutibles". Para demostrarlo, estudiaron el "comportamiento" de la presión arterial luego de que un grupo de hombres, con una edad promedio de 51 años e hipertensión primaria tomara una taza de café.
A todos se les extrajo muestras de sangre: una antes de beberlo, otra 30 minutos después y la última a las dos horas y media. Los médicos polacos controlaron las variaciones de la convertasa de angiotensina (cuyo exceso contrae la pared arterial y produce nuevas sustancias que alteran la presión), la aldosterona (una hormona liberada por las glándulas suprarrenales que interviene en la regulación de la presión), los neurotransmisores denominados catecolaminas y la ARP.
Los pacientes fueron divididos en dos grupos: uno con ARP baja y otro con ARP normal. En ninguno de ellos, la actividad de la renina fue superior a los 2,8 ng/ml/h. Se estima que los valores normales para este indicador van de 1,9 a 3,7 ng/ml/h. En todos los casos, el control de la presión arterial fue ambulatorio, comenzó dos horas antes de beber la infusión y se repitió durante las siguientes cinco horas y media.
Autocontrol
En tanto, investigadores del Club de Jóvenes profesionales especializados en Hipertensión de París determinó que una de cada tres personas en Europa posee un dispositivo de medición de la presión arterial en el hogar. A pesar de ello, el 47% sólo realiza dos de las tres tomas consecutivas recomendadas para obtener el promedio de la medición.
Con el objetivo de evaluar cómo los pacientes temporarios realizan el autocontrol de su presión arterial, ya sea en casa o en horas de trabajo, los investigadores estudiaron el comportamiento de 1638 pacientes. El 32% de ellos tenía su propio dispositivo de medición de brazo (55%) y de muñeca (45%). La mayoría (27%) realizaba una toma una sola vez a la semana y en cualquier momento del día, mientras que el 25% lo hacía sólo si sentía mareos.
Los especialistas determinaron que el autocontrol de la presión arterial según las guías de medición -que el médico debe enseñar a su paciente- ayuda a controlar la evolución de la afección, mientras que quienes padecen hipertensión severa están mejor informados sobre el procedimiento.






