
El tío Ricardo
Entre las anécdotas que mantienen viva la historia familiar y que de tanto en tanto renuevan el misterio de nuestros ancestros durante las sobremesas del fin de semana figura frecuentemente la del tío Ricardo. Siempre que surge su nombre, mi madre cuenta que, combatiendo como voluntario por Alemania en la Primera Guerra Mundial, su hermano sufrió una herida en una pierna que fue imposible curar durante años... hasta que llegaron los antibióticos.
Basta con imaginar el antes y el después de estos fármacos descubiertos por el científico escocés Alexander Fleming y sus seguidores para explicarse por qué los antibióticos tienen actualmente esa aura de medicamento mágico.
Cualquiera que haya concurrido a una guardia con su bebe gritando de dolor por una infección de oídos y horas más tarde lo observa dormir apaciblemente en su cuna lo sabe. Sin embargo, la misma pasión que nos lleva a sobrevalorar los antibióticos puede hacer que sus beneficios pasen a la historia si, como observa con preocupación la comunidad médica, continuamos utilizándolos indiscriminadamente.
Este fin de semana, en un taller de la Sociedad Argentina de Infectología, se habló largamente sobre este folklore de los antibióticos que, debido al abuso o al uso inadecuado (como cuando se suspende el programa indicado por el médico antes de completarlo), está creando bacterias resistentes sobre las que éstos ya no actúan.
Una maestra que se encontraba presente en la reunión ofreció un ejemplo ilustrativo de lo que está ocurriendo cuando contó que, en invierno, las heladeras de las salas del jardín de infantes de su escuela desbordaban de envases de estos fármacos.
El tema es tan preocupante que un reciente simposio de infectólogos reunido en México acaba de elaborar la “Declaración de Guadalajara para combatir la resistencia a los antibióticos en América latina”. Entre otras cosas, allí se establece:
- Los antibióticos son medicamentos de primera línea para el tratamiento de numerosas enfermedades causadas por bacterias; pero si se permite su uso inadecuado serán cada vez menos potentes. Deben ser manejados como recursos no renovables.
- La resistencia bacteriana es un problema creciente en América latina y perjudica tanto el tratamiento de infecciones comunes de origen comunitario, como de aquellas intrahospitalarias.
- Su indicación inadecuada, el uso excesivo y sin fundamentos claros, así como la autoprescripción son factores que promueven el desarrollo y la diseminación de la resistencia microbiana.
- El uso de antibióticos en la industria agropecuaria contribuye de manera importante a la selección ambiental de microorganismos resistentes.
El antibiótico mal indicado o tomado en forma incorrecta influye a toda la comunidad y no sólo al individuo que lo recibe. Si no lo comprendemos y actuamos en consecuencia, tal vez en un futuro no muy lejano nos ocurra como al tío Ricardo.
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