Joseph Taylor, Nobel de Física: "El Big Bang es una medida de nuestra ignorancia"

Joseph H. Taylor
Joseph H. Taylor Crédito: Christian Flemming/Lindau Nobel Laureate Meeting
Martín De Ambrosio
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8 de agosto de 2019  • 17:38

Isaac Newton, posiblemente el más grande científico de todos los tiempos, estaba convencido de que las matemáticas y el misticismo lograrían explicar al mundo. De hecho, más de dos tercios de sus trabajos son análisis religiosos. Con el resto, se ganó el paraíso racionalista. Joseph Taylor (Nobel de Física de 1993 por hallar un nuevo tipo de pulsar, estrellas súper densas) también cree que no es necesario reconciliarlas, sino que ciencia y religión "son parte del mismo fenómeno" que quiere entender. Así lo afirmó durante una entrevista bajo el sol de verano europeo a orillas del lago Constanza en el sur de Alemania, mientras adentro en el Inselhalle se llevaba a cabo una jornada del 69° Nobel Laureate Meeting con otros 38 premios Nobel, sobre todo físicos.

Taylor tuvo una crianza cuáquera (religiosos pacifistas, los creadores de la famosa avena), pero a su vez una educación racional. Según él, el "pero" de la oración anterior no tendría sentido.

Nacido en 1941 en Pensilvania, Estados Unidos, conoció la Argentina antes de ganar el Nobel, en un encuentro sobre relatividad que se hizo en Córdoba, de donde recuerda las sierras y los edificios históricos.

-Cuénteme de la experiencia de intercambio con cientos de jóvenes científicos aquí en Lindau. ¿Qué diferencias encuentra en las nuevas generaciones?

De las nuevas generaciones (duda). puedo decir que lo más notable es que hay más mujeres entre ellos. Lo que es bueno, lo aplaudo. Además, tienen un entrenamiento diferente porque crecieron en un ambiente más tecnológico que el mío por ejemplo, con cosas que yo no habría siquiera imaginado. Son estudiantes muy bien preparados.

-Pasaron más de 25 años desde que recibió el Nobel, ¿cómo cambió su área de trabajo desde entonces?

En la charla que di acá (titulada "El largo y tortuoso camino hacia las ondas gravitacionales") tracé el movimiento de la física desde 1915 hasta 2015. Mi trabajo fue un poco después de la mitad de esos cien años. Las cosas han cambiado mucho desde entonces. Lo que hice aportó a lo que sería luego el descubrimiento de las ondas gravitacionales, hace unos pocos años. Fue un proyecto largo y arriesgado de la National Science Foundation de los Estados Unidos, ya que costó mucho dinero. Era un gran riesgo. No estaba para nada claro que lograrían lo que lograron. Mi trabajo empezó en 1974 y siguió hasta los años de 1990 y mostró que las fuentes posibles de esas ondas gravitacionales existían y era posible diseñar un experimento suficientemente sensible como para atraparlas. Desde luego, hizo falta un trabajo enorme, desde ya, para construirlo. Acá también hablará el profesor Rainer Weiss, del MIT, quien en 2017 obtuvo el Nobel por, en efecto, hacer el descubrimiento en 2015.

-¿Y qué sigue entonces después del experimento de las ondas gravitacionales (llamado LIGO)?

Ahora van a seguir haciéndole refinamientos al equipo para conseguir que sea más sensible. Además, habrá un equipo de este tipo en Italia, que será sobre todo una colaboración con Francia. Ese será el tercero y hay un cuarto planeado, que se construirá en India, dentro de unos cinco años. Cuando existan, será mucho más fácil triangular en el espacio celeste para ver de dónde vienen las ondas gravitacionales. Será un gran avance. Ahora mismo avanza también la sensibilidad de los instrumentos ya usados. Y la tasa de descubrimiento, que era de uno cada varios meses, ahora es de uno por semana.

Joseph H. Taylor
Joseph H. Taylor Crédito: Christian Flemming/Lindau Nobel Laureate Meeting

-Pero nada que pueda cambiar el paradigma actual de la física.

Bueno, sí, es difícil de decir. todavía no han detectado ondas gravitacionales de un agujero negro y de una estrella de neutrones. Si encuentran esa combinación sería muy excitante, con mucha información adicional. Por supuesto, el objeto que descubrí en los Setentas con mi estudiante de grado Russell Hulse -con quien compartimos el Nobel- fue un par de estrellas de neutrones, de donde ahora detectaron las ondas gravitacionales. Fue algo particularmente importante debido a que la estrella de neutrones colisionó y provocó no solo ondas gravitacionales sino ondas electromagnéticas por todo el espectro: ondas de radio, infrarrojo, ondas de luz, rayos gamma, lo que dio un amplio rango de información científica más que meramente de las ondas gravitacionales.

-Cuando se encuentra con gente que no está especializada en ciencia, ¿cómo le explica que todo esto es importante?

Es una buena pregunta, una difícil explicación... las ondas gravitacionales son extraordinariamente débiles, muy difíciles de encontrar, con muy pocas consecuencias prácticas. Nada en la Tierra responde en forma medible a ellas sin un aparato tan extremo y tecnológico. Entonces, las ondas gravitacionales en sí al menos hasta ahora y en un futuro posible no tienen aplicaciones prácticas. Pero, por otro lado, se ha probado a lo largo de los años y siglos que la mejor comprensión de las leyes fundamentales del universo también nos ha llevado a una mejor comprensión del mundo cotidiano y de las cosas que podemos hacer como humanos para mejorar nuestras vidas. Cuando el electromagnetismo se entendió profundamente a mediados del siglo XIX, primero era un fenómeno de los laboratorios de física que parecía tener poca importancia y pocas consecuencias. Pero al poco tiempo estábamos construyendo motores eléctricos, autos, telégrafos, y luego radios y televisores, celulares y todo el resto. Algo que por supuesto era imposible prever al momento de ese descubrimiento en el siglo XIX. Por lo tanto, es muy difícil predecir cómo una mejor comprensión de la ley de gravedad puede cambiarnos la vida, pero en el futuro podría ser que sí, quién sabe.

-Es una respuesta filosófica.

Sí. Comprender las leyes de la naturaleza nos ha permitido construir aquí en la Tierra cosas que son buenas para los humanos. Esperamos que siga siendo así.

-La pregunta fundamental sigue siendo en definitiva qué es este universo en el que estamos viviendo.

Sí, y cómo funciona. Queremos entender cómo llegó a ser cómo es, por qué estamos aquí (ríe), y cuestiones así. La mayoría de la gente no se hace esas preguntas, pero cuando podemos sentarnos y pensar en verdad sí nos gustaría entender esas cosas más de lo que lo hacemos. Además, por qué esas preguntas y leyes fundamentales parecen tener una forma matemática. Eso también es filosófico: por qué las matemáticas, los números y sus ecuaciones son tan importantes para el mundo físico. Aparentemente esa es la forma en la que el universo está hecho.

-¿Pero por qué?

¡Eso, por qué! No sé qué dirán muchos, pero quizá de eso se trata la creación. Si uno tiene la impresión de que acaso hay una base espiritual para todo esto, una base religiosa, me parece que debería combinarse con estas matemáticas que se nos revelan cuando revisamos minuciosamente las cosas.

-¿Usted cree en un Creador?

Sí. (duda) o en un cierto espíritu creador.

-¿Una máquina creadora?

No, no una máquina, no una persona. La idea que es acaso significativa para mí no está disociada de mis sentimientos respecto de cómo la humanidad debe organizar sus sociedades, su civilización, cómo llevarnos el uno con el otro. Eso me lleva al final a una especie de base espiritual de nuestra existencia.

-¿Cree que son cosas interrelacionadas (la organización social y el Dios final)?

Sí. La pregunta que me hacen acerca de cómo reconcilio la ciencia y la religión, para mí es una pregunta que no tiene sentido. Son parte de la misma cosa y necesito entenderlas a ambas.

-¿Y ese Dios es un Dios que piensa en términos matemáticos?

Bueno, es que no pienso en términos de "algo que piensa". Lo pienso en términos fundamentales de descripción de lo que ha sido creado de una u otra manera, con leyes fundamentales que son imposibles de evitar y parecen aplicarse a la naturaleza. Cada uno de nosotros como humanos tiene una conciencia, un sentimiento fundamental acerca de lo que está bien y lo que está mal en la interacción con los otros. Y eso también forma parte de las bases fundamentales del universo.

-¿Puede reconciliar esas ideas con la teoría del Big Bang, por ejemplo?

La teoría del Big Bang es una manera de poner toda junta la descripción de lo que podemos observar en la actualidad. Lo que nos dice que en un pasado distante, hace 13 mil millones de años, el universo fue mucho más denso que hoy y se expandió, se desarrollaron estrellas, galaxias y todo lo demás. La naturaleza de lo que pasó hace 13 mil millones de años está más allá de nuestras capacidades actuales de describir en detalle qué pasó antes de ese momento y sigue siendo una pregunta abierta. Es un área de la física en la que no he trabajado mucho, pero los que sí lo han hecho sostienen que -con las leyes actuales y la actual comprensión de las observaciones disponibles- está abierto. Sabemos que la expresión Big Bang en cierto sentido se usa para ocultar el tamaño de nuestra ignorancia; le da un nombre, algo acerca de lo que podemos discutir pero claramente hay mucha ignorancia en el medio acerca de los detalles.

-¿Y otras teorías incluso que suenan más descabelladas como agujeros de gusano, teoría de cuerdas.?

(Ríe) Los agujeros de gusano parecen ser una estructura matemática que no es inconsistente con la teoría de la relatividad. Y podría ser en principio un fenómeno testeable, aunque no hay aún experimentos hechos en ese sentido que puedan volcarnos hacia un sí o un no. En cambio, la teoría de cuerdas es más comprobable en el sentido de que fue desarrollada en gran parte debido a la necesidad de un método para combinar las leyes de física y que puedan ser más generales. Por ejemplo, la combinación de magnetismo con fenómenos eléctricos en el siglo XIX. Esa fueron leyes diferentes que describían el mismo fenómeno, y se unieron. En el siglo XX y en lo que llevamos del XXI se llegó al punto unificar fenómenos nucleares y atómicos y moleculares. Pero la gravitación permanece afuera de esta unificación de las leyes físicas. No tenemos una unión de la gravitación con las otras fuerzas. Entonces, una de las razones por las que se estudió cuidadosamente la teoría de cuerdas es porque es una forma posible de unificar a la gravedad con las otras fuerzas de la naturaleza. Diría que ha sido una exploración exitosa, pero no ha conseguido predicciones explícitas que puedan ser testeadas en laboratorios o incluso en el, digamos, laboratorio cósmico, con experimentos astronómicos. La teoría de cuerdas simplemente no tiene predicciones que se puedan experimentar. Como físico experimental me cuesta porque no se puede verificar. Aplaudo el esfuerzo que se ha hecho que puede llevar a nuevos desarrollos que podrían ser fructíferos pero por otro lado también podría ser un callejón sin salida, como hubo muchos otros en el pasado.

-O sea, no estamos cerca de encontrar la teoría del todo.

Apuesto que no (ríe). No estamos cerca, la verdad. No es algo que sucederá el año que viene, ni en diez años. No estamos seguros de que una teoría así sea conseguible por principio. No sabemos si el universo se dejará atrapar por una teoría mínima general. Muchos físicos distinguidos lo han intentado. Richard Feynmann dijo que no existía una posibilidad así. Pero otros, famosamente Einstein, sí creía que se podían conseguir sucesivamente una serie de conceptos cada vez más profundos. También Stephen Hawking lo ha intentado, pero no sé en detalle cuál fue su acercamiento.

-Por otro lado, pese a los perfeccionamientos de la física y las ciencias en general, por momentos las sociedades sienten la tentación irracional. ¿Cómo ve entonces movimientos como los antivacunas, los que niegan el cambio climático, o el terraplanismo?

Siempre hubo porciones importantes de las sociedades que simplemente no disponen del tiempo o la inclinación a entender la ciencia a niveles profundos. Pero durante muchos años, en los años más productivos de la civilizaciones, la gente aprobó la ciencia y los avances, pero hoy no estamos en esa situación. La gente considera la ciencia como una pérdida de tiempo, ya tenemos todo lo que necesitamos, no necesitamos más. Es como que se ríen de la ciencia y creen que el mundo está bien así. Algunos países como Estados Unidos, donde ahora tenemos líderes que no son favorables a la ciencia, están mal dirigidos. Espero que pasemos este tiempo histórico sin un daño demasiado grande. Pero es terrible.

-Él (Trump) no conoce o no quiere conocer de ciencia.

No quiere conocer. No creo que alguna vez se moleste en entender la ciencia, prefiere reírse.

-¿Qué es lo peor de él en el Casa Blanca?

Es difícil asegurar qué es lo peor. Lo considero incompetente para ese trabajo. Es más, creo que no quería tener ese trabajo (ser presidente) al principio y se sorprendió al ganar. Creo que sOlo quería promover su marca y ganar dinero (algo que ocurrió) y fue sorprendido por el triunfo. Ganó y sorprendió a todos, incluso a él mismo. Y ahora vuela para hablar con dictadores alrededor del mundo. Creo que logra que todos se rían de nuestro país. Espero que seamos más fuertes que eso y que no vuelva a ganar.

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