Llega al país el psiquiatra Gerald G. Jampolsky
Dará charlas sobre su enfoque terapéutico
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"Las actitudes que sanan son aquellas que forman parte del proceso de dejar de lado el pensamiento negativo. Tienen que ver con aprender que uno puede sentir paz y alegría incluso cuando alrededor todo parece andar mal", comentó el doctor Gerald G. Jampolsky, creador del enfoque terapéutico "Actitudes que sanan", que ha dado lugar a la apertura de más de 130 centros en el mundo.
En marzo último, Jampolsky recibió el Premio al Orgullo por la Profesión 2005, de la Asociación Médica Americana de los Estados Unidos por "su labor como pionero en las actitudes que sanan en el International Center for Attitudinal Healing, en Sausalito, California, y por su contribución a la comunidad médica y su aporte humanitario a la comunidad mundial".
Días antes de su próxima visita a la Argentina -mañana dará la conferencia "Vivir sin miedo" en el Salón Azul del Congreso Nacional y pasado mañana hablará en el Jardín Japonés sobre "Recordar o perdonar" (Informes: (011) 4394-7726)-, Jampolsky dialogó telefónicamente con LA NACION sobre las "actitudes", que le han valido reconocimiento internacional y que, según reconoce en sus libros, le permitieron abandonar el alcoholismo.
El camino del perdón
"Cada persona tiene que revalorizar el poder que tiene sobre sí para cambiar su actitud y su vida. Muchas veces no podemos cambiar el mundo externo ni a los demás, pero sí nuestra propia percepción", rezan declaraciones de Jampolsky difundidas antes de su próxima visita.
-Afirma que el perdón es el punto de partida de ese cambio. ¿Perdonar no conlleva a veces la aceptación de aquello con lo que no se comulga?
-No, el perdón no significa estar de acuerdo con las cosas terribles que nos han sucedido. La actitud de perdón implica sólo dejar pasar el dolor y el enojo al que estamos aferrados. Las actitudes que sanan permiten dejar de lado el pensamiento negativo y poder tomar decisiones basadas en el amor y no en el dolor.
-¿Cómo se aplica esto?
-Organizamos grupos de apoyo, de 10 o 15 personas, que se reúnen a partir de algo en común. En Guadalajara, México, donde hay mucha violencia, tenemos un grupo de mujeres cuyos maridos han sido asesinados: las más antiguas ayudan a las que acaban de experimentar esa pérdida. Lo que se busca es hallar paz y amor en medio de esas situaciones.
-¿Se puede perdonar al asesino de un ser querido?
-Hay muchas cosas que parecen no poder perdonarse, pero uno sí puede hallar el perdón en su interior. En los grupos trabajamos con padres que han perdido a sus hijos por el cáncer o el sida, y culpan a los médicos y hasta a Dios. Pero se dan cuenta de que hay que dejar ir el dolor y el enojo porque, si no, los arrastrarán de por vida.
-¿Cuán largo es el proceso de perdón?
-Para algunos, es largo; para otros, puede tardar un minuto. Los obstáculos son los pensamientos erróneos, como pensar que algo es imperdonable. Es muy importante pensar que se puede vivir sin culpar a los demás y que no hay nada imperdonable.
-Su enfoque se aplica también a enfermos graves...
-Sí, y es muy útil. Definimos la salud de un modo diferente del de la medicina. La describimos como paz interna y por eso curar es dejar ir el temor que, por ejemplo, puedan tener pacientes con cáncer; aunque estén atravesando situaciones de dolor, pueden hallar una forma de alivio al modificar su percepción.
Un cambio de conocimiento
"Las actitudes que sanan son un cambio de autoconocimiento a través de ciertos cambios de percepción, que permiten valorar la conciencia humana. Por eso, más que una terapia es un paso educativo: incorporar el ser humano a su unidad entre espíritu, mente y cuerpo", dijo a LA NACION el doctor Alberto Loizaga, fundador del Centro Actitudes que Sanan de la Argentina.
Aunque no es una psicoterapia, agregó Loizaga, "tiene diversos usos terapéuticos y, de alguna forma, está relacionada con las terapias cognitivas".



