
Marcos Pontes, el primer astronauta de Brasil
El piloto de la fuerza aérea de Brasil, de 43 años, estaba en espera desde hacía 8 años para ir al espacio
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SAN PABLO.- Con la mirada fija en la televisión, los brasileños se preparaban ayer para irse a dormir tarde. Esperaban la partida desde Kazakhstán, rumbo al espacio, del teniente coronel Marcos Pontes, primer astronauta de la historia de Brasil, prevista para cerca de la medianoche.
Pontes, militar entrenado en la NASA gracias a un acuerdo realizado años atrás entre el gobierno brasileño y los Estados Unidos, cumplió el sueño clásico de la infancia. Sí, cuando era chico Pontes quería ser astronauta.
"Para festejar el sexto campeonato mundial de fútbol que el equipo brasileño conquistará este año, voy a llevar junto conmigo una camiseta de la selección", contó Pontes eufórico, ayer, en su última conferencia de prensa antes de los preparativos finales.
Al cierre de esta edición, Pontes estaba listo para despegar a bordo del cohete Soyuz desde la base de lanzamiento rusa ubicada en Baikonur, en Kazakhstán. El destino es la Estación Espacial Internacional (EEI), ubicada en la órbita terrestre a 360 kilómetros de la superficie.
El astronauta brasileño tiene 43 años y es piloto de la fuerza aérea brasileña. Hacía ocho años que estaba en la fila para volar al espacio gracias a un acuerdo hecho con la NASA. Según contaba ayer el diario O Estado de S. Paulo, volaba al espacio a cambio de que Brasil fabricara piezas para la Estación Espacial Internacional.
Pero en medio de la crisis y la falta de presupuesto, Brasil no pudo cumplir el acuerdo y por poco Pontes pierde el vuelo. Para que eso no ocurriera, el gobierno brasileño decidió pagar US$ 10 millones y no sólo garantizó un lugar en el cohete, sino que también logró adelantar la partida, que estaba prevista para octubre.
No fueron pocos los que vieron una jugada política en el empeño del gobierno por que el viaje se realizara, así como el adelanto de la fecha. Si saliera en octubre, el primer viaje espacial brasileño sería realizado después de las elecciones presidenciales.
Pontes se quedará en la EEI hasta el 8 de abril. El 5 de abril hablará desde el espacio con el presidente Luiz Inacio Lula da Silva, en un contacto que será televisado. "Me siento orgulloso de ver la bandera brasileña en el cohete", dijo ayer, y confesó que espera ser visto como un ejemplo para los jóvenes.
El astronauta, nacionalista y admirador del presidente Lula, viene pidiendo que los brasileños pongan banderas en las ventanas y que valoricen el momento histórico.
"Esto es como una final de la copa del mundo, y Brasil está jugando", clamó ayer desde Kazakhstán, al hablar con los periodistas a través de un vidrio para evitar cualquier tipo de contacto con bacterias antes del lanzamiento.
Durante su permanencia de ocho días en el espacio, Pontes realizará ocho experimentos científicos. Uno de ellos también es un clásico de todas las infancias: la germinación del poroto, en este caso en un ambiente sin gravedad. Se trata de un experimento pedido por una escuela y es visto como una forma de popularizar el viaje. El resto de los experimentos es sobre nanotecnología y biotecnología.
La nave Soyuz, fabricada en 1960 y luego modificada y modernizada varias veces, es la única que actualmente está en funcionamiento para realizar viajes espaciales después de los accidentes que paralizaron la carrera espacial norteamericana hasta nuevo aviso.
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