Peligro: malas posturas

Son una de las principales causas de dolor de espalda y articulaciones; implica la sobre-exigencia de los músculos paravertebrales que terminan por fatigarse y generar dolor
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26 de abril de 2010  • 07:16

Las malas posturas que adoptamos para leer en el tiempo consagrado al estudio y las condiciones inadecuadas en las que solemos sentarnos frente a un escritorio a la hora de trabajar se cuentan entre las principales causas del dolor de espalda relacionado con músculos y articulaciones, según se verifica diariamente en consultorios de médicos y especialistas.

Tanto la repetición de tareas físicas demandantes, como el levantamiento de peso, la realización de movimientos que impliquen una gran cantidad de flexiones o, aunque parezca contradictorio, el permanecer sentados o inclinados por un largo lapso de tiempo, pueden dar como resultado la aparición de dolor de espalda.

Y es que adoptar una posición incorrecta durante un lapso de tiempo significativo, como ocurre al trabajar largas horas frente a una computadora, implica entre otras cosas una sobre-exigencia de los músculos llamados paravertebrales, que son aquellos colocados a los costados de la columna.

Y, al resultar estos músculos exigidos por encima de su capacidad de trabajo, terminan por fatigarse y producir dolor, el cual a su vez genera un reflejo que produce una mayor contractura muscular debido a que, ante la aparición de una posible lesión, el organismo inmoviliza automáticamente la zona para aplacar la sensación de malestar.

De este modo se produce un círculo vicioso constituido por la sucesión de malas posturas / aparición de contracturas musculares / aparición de dolor, que muchas veces termina en la necesidad de tratamiento médico a causa de la perseverancia del dolor.

Las zonas de la espalda afectadas por este tipo de fatiga muscular o articular son particularmente la cervical y la lumbar. Las precauciones para evitar el surgimiento de dolores y molestias en el ámbito laboral tendrán entonces como elemento fundamental una correcta elección de ciertos elementos que nos ayudarán a adoptar una postura adecuada, principalmente el asiento, pero también el escritorio y la organización del espacio laboral, al influir también la postura de los brazos y de los movimientos a realizar en la tensión final que la columna deberá soportar.

A la hora de elegir un asiento para el trabajo es recomendable optar por un modelo con altura regulable. Es fundamental no utilizar un asiento sin respaldo para trabajar. En cuanto al escritorio, este debe presentar una medida adecuada al uso que habremos de darle y, en caso de tener cajoneras externas, aún así debe conservar un cómodo espacio por debajo de la tabla para colocar las piernas. Tanto el asiento como la tabla del escritorio deben poseer bordes redondeados para de este modo evitar problemas circulatorios tanto en los muslos como en las muñecas.

Reducir molestias. La postura que debemos adoptar para reducir al mínimo las molestias derivadas de permanecer sentados durante lapsos prolongados de tiempo es la siguiente: la espalda debe descansar en todo momento sobre el respaldo de la silla, los pies deben tocar el suelo sin esfuerzo, para lo cual puede utilizarse, de ser necesario, un realce por debajo de los pies, manteniendo al mismo tiempo las muñecas y los brazos en línea recta.

En cuanto a las posturas que adoptamos para leer durante espacios de tiempo prolongados, por ejemplo durante el estudio, éstas tampoco suelen ser las adecuadas para no sobre-tensionar la columna. Por el contrario, es muy natural estudiar acostados en la cama, recostados en un sillón, mal sentados, e incluso de pie, en algún medio de transporte.

Para estudiar, lo que implica no solo leer por un tiempo prolongado, sino también producir otro tipo de movimientos -ya que a veces deben tomarse apuntes o subrayar determinadas líneas del texto, consultar varios libros a la vez, etcétera-, es fundamental, en cuanto al cuidado de la columna se refiere, sentarnos de forma cómoda, manteniendo la espalda recta, los hombros a una misma altura, los antebrazos apoyados sobre la mesa y las piernas formando un ángulo recto entre pantorrilla y muslo.

Nunca acostados. Puede suceder también que el cuerpo manifieste síntomas similares a los ocasionados por la repetición de una mala postura, pero sin derivarse de ella. En ese caso, la causa puede residir en otros factores, como el stress. Y es que las tensiones acumuladas a diario y bajo diversas circunstancias pueden terminar somatizando en la columna, produciendo de este modo una contractura de parte del músculo dorsal, de las lumbares o, lo que es más común, de las cervicales.

En todos los casos, sin embargo, si el dolor persiste aún luego de haber tomado las medidas adecuadas para corregir la postura, se debe consultar a un especialista.

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