
Por primera vez usan un hígado artificial en América latina
Salvó la vida a un hombre de 55 años
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Un puente a la vida. Eso es lo que fue el hígado artificial que se utilizó por primera vez en América latina para Manuel. Este paciente de 55 años, con cirrosis avanzada, que desde octubre del año pasado esperaba un trasplante de hígado, llegó el sábado último al Hospital Italiano en estado de coma. De no haber sido conectado al hígado artificial, habría muerto antes del lunes. Pero ese día, Manuel recibió el 60% del hígado de su hijo de 26 años.
"Es la primera vez que en América latina se utiliza un hígado artificial no biológico para mantener con vida a un candidato para trasplante hepático y mejorar su estado general, permitiendo efectuarle un trasplante de hígado con donante vivo relacionado", dijo en conferencia de prensa el doctor Adrián Gadano, jefe de la Sección Hígado del Hospital Italiano.
Anteayer, padre e hijo "salieron de terapia intensiva -aseguró Gadano, que formó parte del equipo médico del Hospital Italiano que removió el hígado enfermo de Manuel para colocar en su lugar el órgano trasplantado, un complejo procedimiento que demandó nueve horas-. Evolucionan muy satisfactoriamente y sin complicaciones".
En lista de espera
"El hígado artificial se usa en pacientes con insuficiencia hepática severa (por cirrosis descompensada o hepatitis fulminante) que se encuentran en lista de espera de un trasplante y que son incapaces de eliminar una serie de toxinas producidas por el organismo que dañan distintos órganos", explicó el doctor Eduardo de Santibañes, jefe del Programa de Trasplante Hepático del Hospital Italiano.
En la Argentina hay más de 350 pacientes que esperan un trasplante de hígado. Manuel L. había entrado en lista de espera el 17 de octubre de 2000. "La enfermedad que causó la cirrosis necrótica fue una hepatitis B", comentó Gadano. En junio, y como consecuencia del deterioro de su hígado, los médicos comenzaron a estudiar a sus familiares en busca de un posible donante.
El 14 del actual las cosas tomaron un ritmo vertiginoso. "Cuando Manuel llegó al hospital tenía prácticamente todas las complicaciones que aparecen en los pacientes cirróticos terminales", dijo Gadano. De no haber accedido al hígado artificial que le permitió llegar en condiciones al trasplante, agregó De Santibañes, "no hubiera sobrevivido más de un mes e incluso podría haber muerto ese mismo fin de semana".
Un gesto de amor
Molecular Adsorbents Recirculating System (MARS) es el nombre del hígado artificial alemán que llegó a Buenos Aires tan sólo cuatro días antes de que Manuel entrara en coma. Este dispositivo pesa aproximadamente 30 kilos, cuesta 14.000 dólares y "permite eliminar sustancias tóxicas generadas por el organismo que dañan el cerebro, los pulmones y al mismo hígado", explicó a LA NACION De Santibañes.
¿Qué lo diferencia de la diálisis? "La diálisis sólo baja la urea, mientras que este dispositivo permite eliminar otras sustancias tóxicas como el amoníaco, los fenoles o la bilirrubina -respondió-. En otras palabras, la diálisis cumple la función del riñón y el MARS la del hígado".
A las dos primeras horas de estar conectado al MARS, Manuel presentó una significativa mejoría neurológica y clínica. Tras cinco horas más de tratamiento, el paciente despertó con "mínimos signos de perjuicio neurológico -explicó Gadano-. Esta mejoría se mantuvo 24 horas, hasta el momento del trasplante".
Hoy, gracias al "enorme gesto de amor de su hijo, Manuel tiene un 90% de posibilidades de curarse contra un ciento por ciento de morir si no recibía un trasplante", comentó De Santibañes.
Si bien Manuel deberá tomar medicación inmunosupresora, tanto él como su hijo podrán llevar una vida normal de aquí en adelante.
Un puente a la vida. Eso es lo que fue el primer hígado artificial que se utiliza en América Latina para M.L. Este paciente de 55 años con cirrosis avanzada, que desde octubre del año pasado esperaba un trasplante de hígado, llegó el sábado último al Hospital Italiano en estado de coma. De no haber sido conectado al hígado artificial, habría muerto antes del lunes. Ese día M.L. recibió el 60% del hígado de su hijo de 26 años.
"Es la primera vez en América Latina que se utiliza un hígado artificial no biológico para mantener con vida a un candidato para trasplante hepático y mejorar su estado general, permitiendo efectuarle un trasplante de hígado con donante vivo relacionado", dijo en conferencia de prensa el doctor Adrián Gadano, jefe de la Sección Hígado del Hospital Italiano.
Ayer padre e hijo "salieron de terapia intensiva –aseguró Gadano, que formó parte del equipo médico del Hospital Italiano que removió el hígado enfermo de M.L. para colocar en su lugar el órgano trasplantado, un complejo procedimiento que demandó nueve horas–. Evolucionan muy satisfactoriamente y sin complicaciones".
Subtítutlo
"El hígado artificial se usa en pacientes con insuficiencia hepática severa, ya sea por una cirrosis descompensada o por una hepatitis fulminante, que se encuentran en lista de espera de un trasplante", explicó el doctor Eduardo de Santibañes, jefe del Programa de Trasplante Hepático del Hospital Italiano. En la Argentina hay más de 350 pacientes que esperan un trasplante de higado.
M.L. había entrado en lista de espera el 17 de octubre de 2000. "La enfermedad que causó la cirrosis necrótica fue una hepatitis B", comentó Gadano. En Junio, y como consecuencia del deterioro de su hígado
Cuando M.L. llegó al hospital el sábado tenía prácticamente todas las compliaciones que aparecen en los pacientes cirróticos terminales."
De no accedido al trasplante "no hubiera sobrevivido más de un mes –completó De Santibañes–. Podría haber muerto ese mismo fin de semana".
Los protagonistas
Adríán Gadano
Eduardo De Santibañes
- Los pacientes que esperan un trasplante sufren numerosas complicaciones. Este dispositivo es una herramienta que va a ser de utilidad como puente para que puedan recibir un órgano.
- Queremos dar un mensaje favorable hacia la donación de órganos. El trasplante es el único tratamiento definitivo para estos pacientes.
- Por primera vez en América latina hemos utilizado un hígado artificial no biológico para poder mantener con vida a un candidato al trasplante hepático.
- En este caso, nos permitió poner al paciente en condiciones como para poder tolerar un procedimiento tan complejo como la cirugía del trasplante.






