
Recuperan más vestigios de un antiguo puerto egipcio sumergido
Científicos franceses encontraron piezas pertenecientes a la ciudad de Heraklión
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ALEJANDRIA, Egipto (Reuters).- Colosales estatuas, barcos hundidos, monedas y joyas de oro figuran entre los tesoros descubiertos por el arqueólogo francés Franck Goddio, jefe del Instituto de Arqueología Subacuática de París, en la antigua ciudad sumergida de Heraklión, cerca de las costas de Egipto.
"La historia se está materializando en nuestras manos", dijo ayer el ministro de Cultura egipcio, Farouk Hosni, en una rueda de prensa en la que el arqueólogo presentó los resultados de lo que llamó un "año muy especial" de excavaciones. Goddio había anunciado hace un año el hallazgo de la ciudad, puerto clave en la antigüedad, en la boca del Nilo, que fue destruido por un terremoto o un súbito acontecimiento catastrófico similar.
En honor a los dioses
El arqueólogo presentó ayer las piezas descubiertas por su equipo de buceadores a 6,5 kilómetros de la costa de la bahía de Aboukir, que ha estado documentando. Entre los hallazgos más prominentes figura una estela intacta de granito negro, casi idéntica a una encontrada en 1899, que ahora se encuentra en el Museo Egipcio de El Cairo.
En ambas piezas está esculpido un edicto del faraón Nektanebos (378-362 a. C.), que imponía un gravamen del 10 por ciento sobre mercancías griegas para la construcción de un templo en honor de la diosa Neis.
En la encontrada hace más de un siglo se ordena erigir la estela en la localidad de Naukratis. La descubierta por Goddio instruye su instalación en Heraklión-Zonis.
Perfectamente preservada, la estela -de 1,95 metro de altura- respalda la noción de que la derruida ciudad es la egipcia Heraklión, otrora más objeto de leyenda que de la historia, y que no debe confundirse con la ciudad griega del mismo nombre en la isla de Creta.
El historiador griego Diodoro narra cómo Heracles, el mítico hijo del dios supremo Zeus, y conocido como Hércules por los romanos, levantó un embalse que impidió una inundación del Nilo y devolvió el río a su cauce. Los habitantes de la zona le erigieron un templo y nominaron a su pueblo como Heraklión.
Según Heródoto, otro historiador griego, Helena de Troya y su amante, Paris, huyeron a Heraklión para evitar la ira del marido de Helena, Menelao, pero fueron rechazados por Zonis, guardián de la bocana del Nilo, que experimentó remordimientos morales.
Textos antiguos hablan de Heraklión como el puerto de entrada a Egipto e importante centro aduanero en la bocana del Nilo previa la fundación de Alejandría en 331 a. C., y también antes de que el propio Nilo cambiase su curso.
Goddio mostró una imagen electrónica del sitio, con una franja en azul oscuro que, según él, mostraba por dónde había transcurrido el antiguo lecho del Nilo, próximo a la ciudad sumergida.
El equipo encontró tres gigantescas estatuas de granito rosado: una del dios del Nilo, Hapi, y dos más de un faraón y una reina, no identificados.
Los restos de las efigies estaban sobre el lecho marino, en las inmediaciones de un altar de granito con jeroglíficos de la era tolemaica, los tres últimos siglos antes de Cristo, lo que demuestra que era un templo al dios supremo Amón, al parecer el gran templo de Heraklión.
Destino catastrófico
Goddio cree que un desastre natural destruyó Heraklión, lo cual explicaría por qué ninguno de los objetos encontrados es posterior al siglo I antes de Cristo.
"Durante un sondeo electrónico encontramos pruebas, una imagen magnética de resonancia nuclear muy nítida que muestra la existencia de una falla geológica justo en el lugar de Heraklión", afirmó.
El arqueólogo dijo que su equipo se sorprendió al establecer que, a pesar de haber pasado sumergidos durante siglos, restos, como un muro de 150 metros de largo y 1,25 de alto, estaban muy bien conservados bajo una gruesa capa de sedimento.






