
Una investigadora argentina ganó la beca L´Oréal-Unesco
Es Laura Echarte, del INTA Balcarce
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Laura Echarte exhibe una sonrisa indeleble. Y no es para menos: esta joven científica y feliz madre de un bebe de seis meses acaba de ganar la beca L Oréal-Unesco Mujeres en la Ciencia, que desde 1998 se otorga anualmente a tres investigadoras destacadas de cada continente.
El premio, dotado de 40.000 dólares, se otorga para desarrollar durante dos años un proyecto de investigación fuera del país de origen.
"Esta beca tiene muchos requisitos, pero el año pasado me dije: «Bueno, me presento». Estoy recontenta", vuelve a sonreír Echarte (32), investigadora asistente del Conicet en el INTA Balcarce.
Con el proyecto premiado, esta doctora en agronomía por la Universidad de Mar del Plata espera poner a punto un sistema de intersiembra para la producción de soja y maíz.
"Se trata de una serie de medidas de manejo que permitirían aumentar el rendimiento de esos cultivos al tiempo que se preservan los recursos del suelo -explica-. Es un desarrollo con importantes consecuencias económicas y ambientales."
El sistema paliaría la degradación de los suelos que puede causar el monocultivo de soja, que, según datos de la Secretaría de Agricultura, Ganadería, Pesca y Alimentos, casi se triplicó en la última década (pasó de 5.000.000 a 14.500.000 hectáreas).
Consiste en sembrar maíz y soja en el mismo terreno, aprovechando que los períodos de demanda de ambos cultivos no se superponen. "Se trata de una alternativa para aumentar la eficiencia en el uso de los recursos -detalla Echarte-. Sembramos primero el maíz, en octubre, y cuando la planta tiene más o menos 50 cm de altura sembramos la soja, a fines de noviembre, con un poco de retraso con respecto a una soja normal. Conviven durante noviembre, diciembre, enero y febrero. Lo bueno es que el maíz necesita muchos recursos en enero y la soja los necesita en febrero. Luego, en marzo, cosechamos el maíz, y en mayo, la soja."
La idea de la intersiembra, que hasta ahora sólo existía como un recurso de economía familiar, pero que Echarte quiere aplicar a la siembra extensiva, es conservar o incluso aumentar la rentabilidad que da la soja incorporando un cultivo (el maíz) que devuelve mucha biomasa al suelo. Es decir, se trata de una sociedad en la que el maíz aporta residuos orgánicos y la soja fija nitrógeno que ayuda a degradarlos.
"Así, los cultivos parecen ser más eficientes, lo que aumentaría la rentabilidad -dice Echarte-. El año pasado estuve probando con distintas densidades de plantas y obtuve un incremento de un 20% en promedio."
Gracias al premio, Echarte planea completar los experimentos de campo iniciados en la Argentina viajando a la Universidad de Waterloo, en Canadá, donde ya había realizado un posdoctorado. Se instalará allí seis meses, acompañada de su bebe y su marido, veterinario y también investigador del Conicet.
En ese país podrá realizar estudios biofísicos del suelo, como determinar el contenido de carbono y nitrógeno en la tierra y en los residuos de los cultivos, la emisión de gases de efecto de invernadero y la dinámica de la materia orgánica.
En el laboratorio de la doctora Oelbermann, del Departamento de Estudios del Ambiente y los Recursos de la universidad canadiense, se entrenará además en el uso de equipamiento complejo y en el empleo de técnicas novedosas para el análisis del suelo.
"Yo en realidad quería ser médica -vuelve a reírse la investigadora-. Pero como mi abuela vivía en Balcarce se me ocurrió que podría adquirir experiencia fuera de mi casa sin estar muy lejos. Entonces pensé en estudiar agronomía. Pero lo que siempre tuve en claro fue que quería dedicarme a la investigación." Esta beca le permitirá seguir cumpliendo su sueño.






