Una joven murió por embolia pulmonar después de un vuelo

Dicen que fue por el síndrome de clase económica o turista
Dicen que fue por el síndrome de clase económica o turista
Valeria Shapira
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24 de octubre de 2000  

Una mujer de 28 años murió luego de realizar un viaje en avión desde Australia hasta Londres, al sufrir una embolia pulmonar ocasionada por una trombosis venosa profunda (TVP), que habría sido consecuencia del llamado síndrome de clase turista. Según informó ayer la prensa británica, se trata de una condición que favorecería la aparición de coágulos en las piernas de las personas que pasan muchas horas sentadas. Sin embargo, expertos consultados por La Nación dijeron que este síndrome no está descripto en la literatura médica.

El incidente ocurrió el último lunes: Emma Christofferson regresaba de presenciar los Juegos Olímpicos de Sydney en un vuelo de la línea australiana Qantas. Sintió un malestar en el último tramo del viaje y, al llegar al aeropuerto de Heathrow, en Londres, sufrió un colapso. Fue trasladada a un hospital cercano, pero murió antes de ingresar a causa de una trombosis pulmonar provocada -según los médicos- por haber permanecido sentada en el avión durante un largo período.

"Nos dijeron -afirmó la madre de la joven- que nuestra hija murió por esa causa. Si todos sabían que la larga permanencia sentada puede causar embolia, ¿por qué no lo dijeron antes?" "Seguramente, porque ningún viaje en avión provoca, por sí solo, una trombosis venosa profunda", afirmó el doctor Herman Schagrodsky, jefe del Centro de Prevención de Enfermedades Cardiovasculares del Hospital Italiano.

Causas y azares

Las piernas poseen dos clases principales de venas: las superficiales y las profundas. Estas últimas cumplen un rol fundamental en el transporte de sangre hacia el corazón. Cuando se forma un trombo o coágulo dentro de una vena profunda, éste puede desplazarse a través del torrente sanguíneo (el trombo en movimiento se llama émbolo) y obstruir el flujo de sangre al fijarse en una arteria de los pulmones, provocando una embolia y luego la muerte.

"El fallecimiento por esta causa en un avión es muy poco frecuente. La persona debe de haber tenido una enfermedad previa, no diagnosticada", dijo el doctor Alberto Alvarez, cirujano vascular periférico del Instituto Cardiovascular de Buenos Aires.

Por su parte, el doctor Eduardo Iacono, jefe del servicio médico de Aerolíneas Argentinas y Austral, coincidió con sus colegas: "El síndrome no existe como entidad patológica. Es probable que el fallecimiento haya sido ocasionado por un mal anterior o que haya sido un caso de muerte súbita".

Las líneas aéreas comerciales tienen recomendaciones estrictas en cuanto a los pasajeros enfermos.

"Sus médicos deben informar sobre el estado de salud y advertir si necesitan cuidados especiales. Los certificados son reconocidos internacionalmente y las compañías tienen plazos de autorización de 48 horas para estudiar si es necesario contactarse con el profesional de cabecera y suspender el viaje -dijo Iacono-. Por otra parte, existen los aviones sanitarios para las personas en estado grave." Consultado sobre los equipos de primeros auxilios disponibles en los vuelos, afirmó que "el personal está entrenado y la mayoría de las líneas aéreas cuenta con los elementos fundamentales, pero en un caso como el de Londres era necesaria una sala de terapia intensiva de hospital".

Medidas preventivas

En Londres, el director del Instituto de Salud de la Aviación, Farrol Kahn, dijo que las compañías aéreas deberían entregar una aspirina a cada pasajero que emprenda un vuelo.

"Está comprobado que la aspirina facilita la fluidificación de la sangre y por eso se prescribe en los pacientes que han sufrido un evento coronario. En prevención primaria (es decir, en quienes no han padecido una enfermedad), es decisión de cada médico. Pero no existen estudios que demuestren que quienes la ingieran antes de viajar en avión obtengan mejores resultados que aquellos que no la tomen", afirmó Schagrodsky.

Sally Martin, gerente de Qantas, dijo que a los pasajeros se les advierte en la revista de vuelo que no permanezcan sentados durante largo tiempo. En cuanto a los pacientes con patologías previas, "les recomendamos tomar drogas que ayuden a evitar el edema o la hinchazón e ingerir abundante agua. Durante el vuelo hay que realizar ejercicios cada hora y media", dijo Alvarez.

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