
Una pelea que fascina y mueve millones
Los honorarios de Brigitte Boisselier, Severino Antinori y Panos Zavos rondarían los 200.000 dólares por intervención
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Pedía a gritos Severino Antinori, a mediados de 2001, un lugar donde no le hicieran "la vida imposible" para poder clonar al primer ser humano. Pensaba en un barco en alta mar, o en aceptar la oferta de Muammar Khadafy -que le ofreció una clínica de lujo en Trípoli-, pero finalmente nada se supo sobre el destino del experimento, que según este médico italiano devenido partero de abuelas (logró un embarazo exitoso en una mujer de 64 años, en 1994) daría sus frutos en enero próximo.
Un bebe de carne y hueso, de sexo masculino, para más precisiones. ¿Estará pensando en llamarlo Adán...?
Le ganó de mano en la pelea, ayer, Brigitte Boisselier, con su Clonaid y su secta de ra‘lianos a cuestas. Y a costa de traicionarlo, según Antinori, porque esa mujer aprendió cómo hacerlo gracias a sus conocimientos: "Ella me pidió que le explicara qué es la clonación", dijo altanero.
Cría cuervos y te comerán los ojos. Ahora, ella luce sonrisa hollywoodense, y lleva 200.000 dólares en el bolsillo, el módico precio que -según versiones- cobró Clonaid por crear en un laboratorio una niña, Eva, cuyo llanto todavía nadie escuchó.
A facturar
Mientras tanto, la comunidad científica internacional los acusa de querer realizar negocios manipulando técnicas que, en animales, han demostrado causar altos índices de abortos y malformaciones. De hecho, se dice que Ra‘l, el líder de la secta que apoya a Boisselier, cobra nada menos que 100.000 dólares por brindar charlas sobre clonación de seres planetarios y su relación con criaturas extraterrestres.
A decir verdad, el negocio de la clonación humana se puso formalmente en marcha en agosto de 2001. Espantando a un auditorio en la Academia Nacional de Ciencias de los Estados Unidos, que criticó fuertemente el proyecto, Boisselier, Antinori y el biólogo norteamericano Panos Zavos (también en carrera por la clonación humana con fines reproductivos) anunciaron que noviembre de 2001 sería el mes de inicio.
Y a facturar, sin escrúpulos.
El italiano aseguró que contaba con 1500 parejas de voluntarios. Y sonrió entonces, junto con sus colegas, con la misma alegría que ayer lució Boisselier durante la conferencia de prensa en la que se jactó del nacimiento de Eva. Aunque, cada vez que tuvo oportunidad, el italiano se mostró distante de los OVNI y partidario de clonar "para combatir la esterilidad masculina".
Hace algunos años, se calculó que cada clonación humana podía costar unos 60.000 dólares. Pero Ra‘l y Boisselier, además de cobrar supuestamente 200.000, también ofrecen un servicio adicional: por 500.000 dólares más, almacenan células para clonaciones futuras. Y el año último, una nota publicada por The New York Times contó que "entre los seguidores de Ra‘l hay un matrimonio que perdió a su hijo por mala praxis, y que puso a disposición de Ra‘l los 210 millones de dólares que recibió como indemnización" para que este amigo de supuestos seres que habitan fuera de la capa de ozono dispusiera los mecanismos para clonar a su hijo.
Paraísos financieros
Divisas más, divisas menos, si la técnica fuera aceptada por la comunidad científica y las legislaciones de los países, está claro que no sería masiva.
En opinión del doctor Lino Barañao, del Conicet, "suponiendo que en 20 o 30 años las técnicas sean más seguras y los problemas se hayan disipado, no creo que tengamos más de 10 o 20 individuos clonados. Se va a hacer en pequeña escala, y no existe riesgo de que se forme un ejército de clones. En términos de negocios, creo que no tiene mucho potencial".
Seguramente, "algunas estrellas del espectáculo la emplearán como promoción: en lugar de acudir a un personal trainner para mejorar su aspecto, pretenderán clonarse", ironizó.
Pero para el bolsillo de los defensores de la clonación, el dinero que cobran por los procedimientos es más que suficiente. Sólo por si acaso, Antinori confiesa que camina por Roma acompañado por tres guardaespaldas.
Ayer, un cable de la agencia AFP recordaba que "el Consejo de Europa adoptó un protocolo que prohíbe "cualquier intervención que tenga por fin crear un ser humano genéticamente idéntico a otro"". Pero, "debido a la ausencia de una convención internacional obligatoria, esos países temen ver la aparición de paraísos financieros".
Mientras tanto, Antinori declara sentirse perseguido como Galileo Galilei en el siglo XVII, Boisselier asegura que no es estrecha la relación económica que Clonaid mantiene con los ra‘lianos y Zavos dice que el mundo, al condenarlos, se equivoca.
Encima, Kofi Annan no manda flores para Eva.
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