
Una terapia prueba su efectividad contra la parálisis cerebral infantil
Logra demorar, y hasta evitar, las intervenciones quirúrgicas
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Aplicaciones de toxina botulínica, kinesiología y uso de ortesis o prótesis. En la combinación de estos tres pasos reside un tratamiento que se realiza en nuestro país desde hace diez años para mejorar el desarrollo de los chicos con parálisis cerebral. Los resultados logrados en esta primera década son más que alentadores.
Demuestran que la terapia no sólo evita malformaciones óseas irreversibles que impiden la marcha o producen rotaciones de los miembros, sino que también logra demorar las intervenciones quirúrgicas habituales o, en algunos casos, también evitarlas.
"En muchos pacientes permite dilatar el tratamiento con cirugía u observar de manera menos invasiva los resultados transitorios de una relajación que más adelante se podrá hacer quirúrgicamente", explica el doctor Horacio Miscione, jefe del Servicio de Ortopedia y Traumatología Infantil del Hospital Nacional de Pediatría Juan P. Garrahan. En estos diez años, allí ya se trataron unos 400 chicos.
Los especialistas consultados señalan que este tratamiento se puede aplicar a partir de los seis meses de vida y casi no tiene contraindicaciones. Sin embargo, para el doctor Néstor Vallejos Meana, jefe de la División Ortopedia y Traumatología del Hospital de Niños Ricardo Gutiérrez, "no es conveniente realizarlo, por no ser tan eficaz, en aquella parálisis cerebral con la coordinación motora alterada por movimientos involuntarios".
La relajación muscular que provoca la toxina, la terapia kinésica intensiva y el uso de ortesis, prótesis o valvas de mantenimiento concede, en ciertos pacientes, "espacios de tiempo muy amplios para dilatar la espera del efecto del crecimiento y del mejor momento para un tratamiento quirúrgico", como resume Miscione.
La parálisis cerebral es consecuencia de un defecto o una lesión en el cerebro del niño producida durante el embarazo, el parto o hasta los cinco años. Este trastorno neuromotor -no es una enfermedad ni progresa con el crecimiento-, afecta las zonas responsables de enviar los mensajes a los músculos, lo que impide que éstos se muevan con normalidad. Claro que las consecuencias no son sólo motrices (movimientos, coordinación y postura alterados), sino también sensoriales, perceptivas y psicológicas. Se estima que en nuestro país uno o dos chicos de cada mil padecen este trastorno, diez veces más frecuente en los bebes prematuros o de muy bajo peso; en entre el 10 y el 15% de ellos ocurre por la escasa llegada de oxígeno al cerebro.
Relajar los músculos
La técnica es útil en chicos con espasticidad muscular de origen neurológico (como parálisis cerebral, paresia o contracturas localizadas, entre otras) o cuando tienen retracciones musculares parciales (como elongaciones óseas en enfermedades congénitas de huesos cortos). "El tratamiento es de rutina en nuestro país en los centros habituados al manejo de la toxina y que, además, disponen de medios económicos para una provisión regular", explica Vallejos Meana. En el hospital Gutiérrez, desde hace más de siete años, los médicos atienden un lunes de cada mes a entre 12 y 15 chiquitos.
El objetivo básico es relajar los músculos para poder trabajar con ellos. Esto se logra con inyecciones de toxina botulínica en el músculo tenso, que permanece relajado de cuatro a seis meses para realizar sesiones de kinesiología y rehabilitación, que inhiben y relajan el aumento del tono muscular (espasticidad). Este afecta a un 70% de los chicos con parálisis cerebral, que puede inmovilizar una extremidad, un lado del cuerpo (hemiplejia espástica), ambas piernas (diplejia) o ambos brazos y piernas (cuadriplejia).
Por eso, esta terapia "debe estar a cargo de especialistas en la materia, que conozcan los efectos que la lesión produce en la coordinación de los movimientos", dice Vallejos Meana.
Los dispositivos ortésicos, las prótesis o las valvas ayudan a mantener los efectos logrados durante la rehabilitación; permiten, por ejemplo, que el chico se adapte a caminar e impiden que se desarrollen las malformaciones óseas. "La contención de actitudes y posiciones mantenidas con el uso de ortesis permanentes o transitorias demostró que mejora la performance de muchos tratamientos sin necesidad de cirugía o postergándola", explica Miscione.
Para el kinesiólogo Sergio Sfeir, coordinador terapéutico del Centro de Parálisis Cerebral, una entidad sin fines de lucro afiliada a la Asociación Internacional de Parálisis Cerebral (Londres), esta terapia "mejora el potencial de marcha y permite que el paciente actúe con mayor normalidad".
El uso de toxina botulínica, según Sfeir, reduce el tono muscular -que provoca la espasticidad- para elongar los músculos y fortalecer los opuestos. "Mejorar la postura favorecerá cualquier otra función como, por ejemplo, el juego, la comunicación, la alimentación o el aprendizaje", puntualiza.
Dónde consultar
- Hospital Garrahan: (011) 4941-3935 y www.otihg.org
- Hospital de Niños R. Gutiérrez: ortopped@intramed.net.ar o (011) 4962-5433
- Centro de Parálisis Cerebral: (011) 4861-9981 y www.cpc.org.ar
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