Bullying: cuáles son las señales de alerta y qué hacer

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28 de abril de 2019  • 22:38

El bullying no da tregua en las aulas argentinas. Según cifras de la evaluación Aprender 2017 –los únicos datos oficiales disponibles–, seis de cada diez chicos en edad escolar dijeron haber presenciado casos de humillación entre pares, discriminación y violencia.

Se trata de un comportamiento prolongado de insulto verbal, rechazo social, intimidación psicológica o agresión física de un niño o varios hacia otro, que se convierte en blanco de reiterados ataques. Pelearse con amigos, no pertenecer al grupo deseado o no ser invitado a un pijama party no es sinónimo de bullying. "Para diferenciar una cosa de otra, hay que indagar acerca de la intencionalidad de las conductas de los chicos y observar, por ejemplo, si hay un líder intentando aislar a un compañero", explica María Zysman, psicopedagoga y fundadora de Libres de Bullying.

Según Lucrecia Morgan, psicóloga clínica y directora del Equipo Anti Bullying Argentina (ABA), hay algunas señales físicas y emocionales que permiten identificar si un chico sufre bullying. "No necesariamente se presentan todas al mismo tiempo y aquellas que sí lo hacen, pueden surgir con mayor o menor intensidad", aclara la especialista, y agrega: "Un profesional de la salud mental es quien sabrá hacer un diagnóstico adecuado para ver de qué situación se trata, y de este modo encontrar la mejor manera de resolverlo".

Algunos signos de alarma:

  • Evidencia de golpes, rasguños, arañazos o moretones.
  • Cambios llamativos en su humor o comportamiento y mostrarse más irritables, ansiosos o sensibles.
  • Baja autoestima.
  • Comienzan a estar más agresivos contra sí mismos u otros. O, por el contrario, manifiestan un gran retraimiento.
  • Junto con el estrés y la ansiedad pueden aparecer signos aislados como dolores de cabeza, de panza, diarrea, cambios en la alimentación (pérdida repentina del apetito o una ingesta excesiva) e incluso tartamudeo.
  • Durante la noche tienen trastornos del sueño (insomnio, pesadillas o quieren dormir todo el día para aislarse). Pueden comenzar a hacerse pis en la cama o se los puede escuchar hablar dormidos diciendo frases como "dejame", "soltame" o "andate".
  • Padecen el "síndrome del domingo a la tarde" que consiste en un rechazo contundente ante la idea de volver al colegio al día siguiente. Puede ir acompañado de llanto o dolores psicosomáticos.
  • En los casos más graves, ideas de muerte o escapistas.

Producción: Manuel Indart

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Indicadores en los ámbitos escolares y sociales en general:

  • Dejan de asistir de forma regular a clases, a actividades relacionadas con la escuela que antes disfrutaban, como cumpleaños o salidas extraescolares.
  • Un cambio abrupto en el rendimiento escolar. En algunos casos, los chicos hostigados bajan mucho sus notas o, por el contrario, pueden mostrar un rendimiento por encima del promedio y pasan a ser alumnos "mimados" del docente.
  • Durante el recreo, buscan reducir el tiempo que pasan en el patio y evitan hacer trabajos grupales.
  • Empiezan a tener problemas para concentrarse que antes no tenía. La capacidad para prestar atención en clase disminuye a causa del nivel de ansiedad sufrido.
  • Sus compañeros generalmente no los invitan a los programas que organizan después del horario escolar y ellos no quiere invitar a nadie a casa.
  • Se quejan con frecuencia de que los cargan, de que son el blanco de burlas, insultos o agresiones.
  • Piden dinero extra o empiezan a robarlo (para pagarle al hostigador). Se repiten situaciones en las que pierden la tarea, los útiles escolares, el dinero o la merienda sin ninguna justificación lógica.

El rol de los adultos

La intervención de los adultos (padres, escuela y, en muchos casos, de un profesional) a la hora de resolver la problemática del bullying es fundamental. Si bien para los padres enterarse que su hijo es víctima de acoso es angustiante y doloroso, el primer paso será hablar con él y lograr que cuente lo que le pasa.

Morgan subraya: "Si sospecho que mi hijo está siendo víctima de acoso, es importante acercarse a la escuela para una primera entrevista que puede ser con los directivos o el equipo de orientación, para ponerlos al tanto y pedirles más información. El bullying suele ser un diagnóstico situacional que toma su tiempo".

Mantener una relación colaborativa con la escuela así como contener a sus hijos, transmitirles tranquilidad y decirles que se trata de una problemática importante de la cual los adultos se van a hacer cargo (evitando, de esta forma, que los chicos se sientan culpables y responsables de lo que les está pasando), son otros de los consejos que suelen darse a los padres.

"Muchas veces los chicos no cuentan lo que les pasa por temor a la desaprobación de sus padres o por vergüenza, o porque sus papás se angustian mucho con este tema", asegura Morgan. "Por eso, es siempre importante como adultos mantener la calma, permitir que se desahoguen sin interrumpirlos. Nuestra estabilidad emocional les va a dar confianza. Por más doloroso que sea para nosotros, debemos transmitirles a los chicos la seguridad de que todo se va a solucionar y que estamos poniendo en marcha un plan de acción", sostiene la especialista.

Reforzar la autoestima de quienes sufren bullying, es otra de las claves. "Mientras se resuelve todo el conflicto con el grupo de pares, es importante que puedan acudir a actividades extraescolares, a algún otro grupo nuevo de pertenencia, por ejemplo, empezar a practicar a algún deporte", aconseja Morgan.

Por otro lado, la psicóloga recomienda a aquellos padres que ven un gran impacto emocional en sus hijos o muchos cambios en su conducta, consultar con un profesional especializado "para poder tener el apoyo y el espacio terapéutico que necesitan". "También puede ser muy importante como un recurso de ayuda para los papás, que están muchas veces muy angustiados y necesitan ayuda para mediar la relación con la escuela", agrega Morgan.

Además, subraya que hay una serie de conductas que no son recomendables por parte de los adultos. "Muchas veces los papás tienen ganas de hablar directamente con los padres del chico que está maltratando a su hijo. Sin embargo, está demostrado que en la mayoría de los casos en que esto sucede, el problema lejos de solucionarse, escala y empeora. Es la escuela la que debe mediar para resolver el tema", advierte.

Otra cosa que no debe hacer los padres es "prometer que van a guardar el secreto". "A veces nuestro hijo nos cuenta lo que le pasa con mucha angustia y tiene miedo, porque el bullying es como una trampa, de la cual sienten que no van a poder salir, y nos piden que por favor no contemos nada", describe la directora del Equipo Anti Bullying Argentina (ABA). "Lo que nosotros tenemos que decirles es que es un problema grave, que no podemos guardar el secreto, que necesitamos hablar del tema, pero que lo vamos a tratar con la adecuada confidencialidad para protegerlo".

No minimizar y evitar culpabilizar al chico con frases como "algo debes haber hecho para que te esté pasando esto", es fundamental. "No hay ninguna responsabilidad de él o ella en esto ni nada que justifique lo que le está pasando", destaca Morgan. Por otro lado, sugerirle al niño que "haga algo" o se defienda tampoco es recomendable. "Lejos de solucionar el problema, lo que hace es frustrarlo doblemente: no solo siente que no puede salir de esa situación, donde hay desequilibrio de poder y está en inferioridad de condiciones, sino que también se va a sentir frustrado porque no puede cumplir con la expectativa de sus padres", dice la psicóloga.

¿Cómo hablar del tema con los chicos?

  • Generá un vínculo de empatía. Dejarle en claro que entendés lo mal que se siente. Para esto, se recomiendan frases como: "Entiendo lo triste que te pone esto que pasa, cualquier chico en tu lugar se sentiría así"; "Tenés razón en estar enojado o angustiado, estas cosas no deberían pasar".
  • No usar el término bullying. Los chicos pueden desconocer su significado o incluso no llamarlo de esa forma. Es mejor referirse a las conductas, por ejemplo: "¿En la escuela te maltratan?, ¿te dicen cosas que no te gustan? o ¿alguien te está lastimando?"
  • No naturalices el fenómeno. En este sentido, evitá frases como: "Son cosas que pasan, la vida es así"; "¿No estarás exagerando? Tampoco es tan grave" o "en todos los colegios pasa".
  • Decile que no es su culpa lo que le está pasando. Evitá las frases estigmatizantes como: "¿Y vos que hiciste para que te digan o hagan eso?"; "Siempre con el mismo tema vos" o "Cambiá tu actitud".
  • No deposites en tu hijo la responsabilidad de tener que defenderse. Evitá decirle que haga oídos sordos o que actúe por su cuenta.
  • Felicitalo por haberse animado a hablar del tema y por la valentía de decirlo.
  • Hablalo en la escuela. Demostrales que tu intención es trabajar con ellos para encontrar una solución. Más allá de tus expectativas, tené en cuenta que es responsabilidad de la escuela evaluar las medidas disciplinarias a aplicar en función de su propio reglamento institucional. Lo importante es exigir que el maltrato se detenga y que se le otorgue a tu hijo la protección física y seguridad emocional que necesita.
  • Si los episodios agresivos no disminuyen o la escuela no ofrece respuestas eficaces, se deben evaluar otras alternativas, ya que no es recomendable que un chico siga en un contexto vincular tóxico. El cambio de colegio puede ser una opción a analizar. "Para evitar dar un mensaje incorrecto, siempre es importante trabajar el cambio de colegio de antemano con un profesional especializado en la temática, ya que muchos chicos suelen pensar ¿por qué me cambio yo si los que agreden son otros?", explican desde Equipo ABA.

Dónde pedir ayuda y más información

Equipo ABA: brinda un abordaje integral y multidimensional para reducir los índices de violencia, fortalecer la educación en valores y fomentar la sana convivencia escolar.

Libres de Bullying: ofrece herramientas para prevenir, detectar e intervenir en situaciones de bullying en el ámbito escolar.

Línea Convivencia Escolar del Ministerio de Educación de Nación: 0800-222-1197. Recepción, derivación y atención de situaciones conflictivas de convivencia en las escuelas y/o situaciones de vulneración de derechos.

Argentina Cibersegura: trabaja para crear un espacio digital seguro a través de actividades de concientización y educación.

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