La pregunta que incomodó a Obama
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Hace cinco años Fernando Maldonado eligió lo que casi nadie en su entorno estaba eligiendo. Eligió convertirse en profesional. Eligió estudiar una carrera. Ya sabía lo que era meterle garra a algo, porque había terminado la secundaria, y en su barrio -la villa 21-24 de Barracas- eso es para pocos, sólo algunos guapos. Sabía que estaba eligiendo un camino largo y desconocido, pero también sabía que alguien lo iba a bancar. Fue, le contó al cura y ahí llegó la primera pregunta incómoda: -¿Estás seguro? -Sí, quiero ser profesional. -Bueno, hablá con la gente de futuros profesionales Integrar.
En Integrar llegaron más preguntas incómodas: ¿qué querés estudiar? ¿Por qué? ¿Dónde querés estudiar? Y no una vez, se lo preguntaron como mínimo diez veces, cinco personas distintas. "Son insoportables", pensó. Después se enteró de que de eso se trataba el proceso de orientación vocacional que hace esta fundación, del que le habló el cura.
Fernando empezó a estudiar Periodismo en TEA. La Fundación Integrar le daba un aporte económico, talleres sobre la vida profesional y, lo más importante, un tutor que lo acompañó toda la carrera. Mientras tanto, el tutor y los profesores de la universidad le hacían preguntas incómodas para saber cómo estaba y cuánto sabía.
En diciembre de 2015 llegó el último final, el título y la foto. Era periodista. El 18 de marzo de 2016 sonó su teléfono y apareció el número de Integrar. "¿Ahora qué me van a preguntar?" "Hola Fer, ¿querés ir al encuentro con jóvenes del que va a participar Obama?"
Levantar la mano
Cinco días después estaba sentado entre los únicos 1100 jóvenes que habían sido invitados al Town Hall con el presidente Barack Obama en la Usina del Arte. Empezó hablando primero de Messi, Ginóbili y el mate. Elogió a los jóvenes, motivó a los argentinos. Obama la estaba rompiendo. El saco colgado por ahí, las mangas de la camisa arremangadas y la corbata floja. Después llegaron las preguntas: una, dos... llevaba respondidas cinco. En cada oportunidad, Fernando levantaba la mano para preguntar, pero competía contra otras 1500 manos, porque muchos alzaban las dos, y hasta se paraban y saltaban. "Yo soy periodista, le quiero hacer una pregunta", pensaba Fernando.
Obama terminó de responder a un joven una pregunta sobre el conflicto entre Palestina e Israel y habilitó el espacio para escuchar una más. Fernando levantó la mano. Se presentía que era una de las últimas preguntas que iba a responder el presidente de los Estados Unidos. Obama miró para un lado y para el otro del recinto y se dio vuelta hacia la grada donde estaba Fernando.
-Bueno, a ver, mmm... Veamos acá en las sombras, no vi a estas personas acá atrás. Sí, este joven de remera y anteojos. Vos. Esperá un segundo a que te llegue el micrófono -dijo Obama en inglés. Su dedo índice izquierdo apuntó directo a la cara de Fernando. Llegó el micrófono, y también el momento de poner sobre la mesa el valor de las preguntas incómodas:
-Teniendo en cuenta que Donald Trump es una de las personas que suenan fuerte entre los republicanos, ¿por qué cree que la sociedad está apoyando cada vez más la política que propone? Y la segunda pregunta es: ¿hay posibilidad de que él llegue a la presidencia?
La cara de Obama cambió. La pregunta la hizo Fernando, la respuesta la escuchó todo el mundo. ¿Qué periodista no quiere hacerle una pregunta a Obama? Fernando se la pudo hacer porque levantó la mano. La levantó cuando terminó el secundario. La levantó cuando decidió ser profesional. La levantó cuando rindió parciales y finales. La levantó cuando sus amigos le decían de salir y él se quedaba estudiando. La levantó cuando se juntaba con su tutor para planificar el futuro mediato e inmediato. La levantó cuando se recibió y volvió a su casa con un título.
Obama tardó en responder. La pregunta no era fácil. La historia de Fernando, tampoco.
Una fundación que da becas universitarias
- La misión de futuros profesionales Integrar es promover el desarrollo personal de jóvenes, brindando oportunidades de educación superior a quienes más lo necesitan. Los acompañan para que puedan iniciar, sostener y finalizar sus estudios, y puedan convertirse en profesionales.
- A través de un programa de becas personalizado, cada estudiante participa de un proceso de orientación vocacional para poder elegir la carrera a seguir recibe un apoyo económico y el acompañamiento de un tutor. Los interesados pueden encontrar más información en fpintegrar.org
El autor es director ejecutivo de futuros profesionales Integrar
Luis Vedoya
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