Tenía 47 años al momento de su desaparición, el 15 de julio de 2015 en Pehuen-Có, Buenos Aires; los peritos a cargo de la investigación sostuvieron en un informe que la hipótesis más fuerte sería la de un “suicidio impulsivo”, pero nunca se encontraron rastros de Andrea; una de sus íntimas amigas se puso al hombro su búsqueda y el reclamo por su aparición
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María Andrea Esnaola
Tenía 47 años al momento de su desaparición, el 15 de julio de 2015 en Pehuen-Có, Buenos Aires
Los peritos a cargo de la investigación sostuvieron en un informe que la hipótesis más fuerte sería la de un “suicidio impulsivo”, pero nunca se encontraron rastros de Andrea.
“Es un caso muy extraño, ninguna conclusión me cierra”, dice Marcela Pintado. Habla con LA NACION desde su casa en Neuquén, donde se instaló en 2016, pero se refiere a lo que pasó cuando vivía en Pehuen-Có, una pequeña localidad a orillas del mar, a 81 kilómetros de Bahía Blanca. Allí, el 15 de julio de 2015, su amiga Andrea Esnaola desapareció. Apenas unas horas antes, habían almorzado juntas en el colegio donde trabajaban, Andrea como portera y Marcela en la cocina.
“Era muy especial y conmigo tenía muchísimo feeling, pero era con una de las pocas que tenía esa relación: no se abría con todo el mundo”, explica Marcela sobre su amiga. “Nosotras nos desahogábamos juntas de cosas que nos pasaban y terminamos siempre riéndonos”.
En 2020, un informe de los peritos del caso de Andrea sostuvo que la hipótesis más firme era la de un “suicidio impulsivo como fuga o escape”, haciendo hincapié en que la mujer sufría, según declaraciones de familiares, depresión y otras problemáticas de salud mental. Pero esa hipótesis a Marcela no la convence.

Ambas se conocieron en 2012, cuando Andrea se mudó al pueblo por el trabajo de su marido. Marcela guarda incontables recuerdos, como el día en que Andrea llegó empapada porque llovía: “Se puso unos zapatos que alguien había donado a la escuela y le quedaban enormes. Anduvo todo el día así de ridícula. Nos matábamos de risa”.
El día que Andrea desapareció, Marcela se iba a las 14 y Andrea a las 18. Casi una hora y media después de salir, a Marcela la llamaron de la escuela para saber si su amiga estaba con ella, porque había dejado su cartera, celular y hasta sus guantes (era muy friolenta) y no la encontraban.
“Yo sabía que ella estaba disconforme con vivir en el pueblo y la veía triste. No puedo poner el adjetivo de deprimida, pero sí decir que no estaba feliz. La fiscalía dictaminó que se suicidó, pero no encontraron nada, ni una zapatilla”, sostiene Marcela. “Fue todo muy raro. El rastro de los perros no llegó al mar, y se dice que se ahogó. En el pueblo tampoco hay cámaras de seguridad. Siempre trato de pensar que se fue con la ayuda de alguien… Tal vez sea mi sostén psicológico”.
Ella, que participó de marchas y se movió mucho buscando a su amiga, se sintió muy sola: “Tuvimos muy poco apoyo del Consejo Escolar. Terminé renunciando y no pude volver más a la escuela, porque me hacía muy mal”.
A quién podés llamar si tenés un dato sobre ella:
- Podés escribirle al Ministerio de Seguridad haciendo click en este link o llamando a la línea 134.
- Podés llamar al 911.
- Podés comunicarte con la organización Personas Perdidas por whatsapp al 11.4915.9470
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