Viaja de Buenos Aires a Entre Ríos para ayudar a una escuela y un hospital

Alejandra Pies creó en 2005 una organización social para ayudar a la escuela y el hospital de la localidad entrerriana de Villaguay
Alejandra Pies creó en 2005 una organización social para ayudar a la escuela y el hospital de la localidad entrerriana de Villaguay Crédito: Cortesía Pies en marcha
Pedro Colcombet
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3 de enero de 2019  • 12:00

"Me cansé de escuchar a la gente indignándose por la desigualdad y después ver que no hacían nada por los demás. Para poder cambiar las cosas, hay que dedicar esfuerzo y tiempo", sostiene Alejandra Pies, fundadora de Pies en marcha. Esta organización social se ocupa de recolectar donaciones para ayudar a los alumnos de la Escuela Francisco Podestá N°3 y a los pacientes del Hospital Santa Rosa de la localidad de Villaguay, Entre Ríos.

Todo empezó en 2005, cuando Alejandra se sumó a un viaje solidario organizado por una amiga para pintar esta escuela primaria, cuyos alumnos están rodeados por un contexto muy vulnerable, junto a otros 50 voluntarios. En un fin de semana lograron pintar todo el edificio, pero para Alejandra con eso no alcanzaba.

"Estuvo buenísimo, pero cuando nos estábamos yendo vimos el estado en el que estaba el jardín de infantes y todas las cosas que faltaban: útiles escolares, pizarrones, escritorios. Les tomé tanto cariño a los docentes que decidí seguir ayudándolos como pudiese", recuerda la counselor de 53 años.

Entre el jardín de infantes y el primario, Pies en marcha ayuda a 500 alumnos
Entre el jardín de infantes y el primario, Pies en marcha ayuda a 500 alumnos Crédito: Cortesía Pies en marcha

Desde ese momento, se convirtió en madrina de la escuela, con 500 alumnos, y organizó constantes campañas de donaciones, haciendo correr la voz entre sus conocidos, para luego llevarlas con su propio auto desde Buenos Aires a Entre Ríos, recorriendo 400 km. Actualmente, Pies en marcha cuenta con 15 voluntarios y dos coordinadoras institucionales fijas.

"Pusimos el foco en los alimentos no perecederos. La escuela tiene un comedor que está abierto todo el año y para muchos de los chicos, es la única comida del día", explica. Luego, agrega: "Hubo ocasiones en las que alquilar camiones para llevar todas las donaciones. Todo venía muy bien hasta el parate obligatorio que tuve durante siete años".

"Cuando comenzamos a colaborar con la escuela, muchos chicos venían descalzos. Hoy en día, gracias a las donaciones, tienen un plato de comida todos los días", afirma Alejandra
"Cuando comenzamos a colaborar con la escuela, muchos chicos venían descalzos. Hoy en día, gracias a las donaciones, tienen un plato de comida todos los días", afirma Alejandra Crédito: Cortesía Pies en marcha

Alejandra se refiere al episodio que sufrió en 2011, cuando su salud se deterioró gravemente: le encontraron un tumor en el páncreas y, además, tuvo una hepatitis autoinmune en el hígado, lo que le impidió seguir ayudando a la escuela. "Mientras hacía reposo trataba de coordinar donaciones, pero se me complicaba muchísimo. Realmente fueron años donde la pasé muy mal", confiesa.

Cuando su salud mejoró, se contactó con Sonia Frank, maestra de la escuela, para retomar la ayuda. "En ese momento, ella me advirtió del pésimo estado en que se encuentra el Hospital Santa Rosa y me contactó con la organización social local Sana Locura, para que trabajáramos juntos", comenta.

"Apenas pude, retomé de lleno las actividades, continuando el trabajo en la escuela y sumándole el hospital, donde más de 100 pacientes, en su mayoría adultos mayores, están internados en pésimas condiciones. Sin medicamentos, con colchones viejos y rotos y con mucho calor", cuenta.

Pintura, colchones y una rampa para sillas de ruedas son algunas de las tantas cosas que necesita el Hospital Santa Rosa
Pintura, colchones y una rampa para sillas de ruedas son algunas de las tantas cosas que necesita el Hospital Santa Rosa Crédito: Cortesía Pies en marcha

Cuando le preguntan por qué ayuda específicamente a esta localidad entrerriana, Alejandra no duda en enumerar las virtudes de sus habitantes. "La gente de Villaguay es increíble. Cada vez que vamos, es una fiesta para ellos. No porque les llevemos cosas materiales, sino porque nos tomamos el tiempo de escucharlos, de conocer sus preocupaciones", asegura. Finalmente, concluye: "Ayudar a otros sana. Me ayudó a terminar de recuperarme. El dar, te genera el doble".

Cómo colaborar:

  • La Escuela Francisco Podestá N°3 y su jardín de infantes, Hormiguitas Viajeras, necesitan: pintura, escritorios, instrumentos musicales y alimentos no perecederos para su comedor.
  • El Hospital Santa Rosa necesita: pintura, colchones y materiales para construir una rampa.
  • Aquellos interesados en ayudar pueden entrar al Facebook de Pies en marcha o escribirle un mail a Alejandra: alejandrapies52@gmail.com

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