VIOLENCIA DE GÉNERO
Una guía para saber qué hacer, cómo prevenir y dónde encontrar ayuda
Por María Ayuso y Cecilia Zolezzi
La violencia de género no distingue edad, nivel educativo ni estrato social. Cualquier mujer puede ser víctima. A veces se trata de maltratos cotidianos y, en muchos casos, naturalizados. Un noviazgo violento, por ejemplo, “tiene todos los ingredientes para volverse invisible”, como advierte Alejandra Vázquez, psicóloga especialista en violencia familiar e integrante de la asociación civil Surcos. A la falta de experiencia y a la corta edad de las víctimas, se le suma la idea del amor romántico, “que todo lo puede y lo perdona”, entre otros condimentos que dificultan la posibilidad de reconocer la situación y ponerla en palabras.
En los últimos años, la legislación argentina fue reconociendo distintas modalidades de violencia de género. Un ejemplo reciente es el de la Ley Olimpia (N° 27.736), que se aprobó en 2023 e incorporó la violencia digital a nuestra normativa. Pero aunque se dieron importantes pasos en la visibilización de las violencias contra las niñas y mujeres, queda un largo camino por recorrer: en la Argentina hay un femicidio cada 35 horas, según los últimos datos registrados por la Oficina de la Mujer de la Corte Suprema de Justicia de la Nación.
En otras palabras, la violencia de género es una problemática social de fondo, que nos atraviesa y nos interpela a diario. Esta guía busca ser una contribución para que cada uno, desde nuestro lugar, podamos contar con las herramientas que nos permitan, como madres y padres, como hermanos y amigos, docentes, vecinos o comunidad en general, sumar nuestro granito de arena. Prevenir, detectar y actuar a tiempo. Cortar con el círculo de la violencia antes de que siga escalando. E, incluso, tal vez salvar una vida.
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¿Qué es la violencia contra las mujeres?
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¿Qué tipos de violencia contra las mujeres existen?
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¿En qué ámbitos se da la violencia contra las mujeres?
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¿Qué impacto puede tener en la vida de una mujer la violencia doméstica?
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¿A qué señales hay que estar alerta en una relación?
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¿Cómo ayudar a una mujer que se encuentra en situación de violencia?
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¿Qué puedo hacer si soy testigo de un hecho de violencia?
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¿De qué manera las mujeres se pueden proteger?
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¿Dónde pedir ayuda ante un caso de violencia?
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¿Qué es la violencia contra las mujeres?
Naciones Unidas define la violencia contra la mujer como "todo acto de violencia de género que resulte o pueda tener como resultado un daño físico, sexual o psicológico para la mujer, inclusive las amenazas de tales actos, la coacción o la privación arbitraria de libertad, tanto si se producen en la vida pública como en la privada".
“La violencia contra las mujeres abarca prácticas y actos a través de los cuales se las discrimina y somete y ésto sucede en diferentes ámbitos y en diferentes aspectos de la vida. Representan una vulneración a los derechos humanos y trascienden el ámbito privado e intrafamiliar. Afecta las libertades fundamentales, la dignidad, la seguridad, la intimidad. Implican el abuso y vulneración de derechos humanos por causa de relaciones desiguales mantenidas y reforzadas a través del patriarcado, un sistema de jerarquías que establece la superioridad del varón”, analiza Alejandra Vázquez, psicóloga especialista en la temática e integrante de la asociación civil Surcos.
Las estimaciones publicadas por la OMS indican que alrededor de una de cada tres mujeres en las Américas han sufrido violencia física y/o sexual de pareja o violencia sexual por terceros en algún momento de su vida.
Según datos del Observatorio de Femicidios de la Defensoría del Pueblo de la Nación, del 1 de enero al 31 de diciembre de 2023 se registraron 322 víctimas de femicidio confirmadas, entre los que incluyen 30 femicidios vinculados, 6 personas trans, 10 suicidios feminicidas y 28 casos de muertes violentas de mujeres en contexto de narcotráfico y crimen organizado.
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¿Qué tipos de violencia contra las mujeres existen?
●Psicológica: la ley de Protección Integral de las Mujeres (Nº 26.485) define a la violencia psicológica como aquella que causa daño emocional y disminuye la autoestima, que busca degradar o controlar las acciones de las mujeres, comportamientos, creencias y decisiones, mediante amenaza, acoso y hostigamiento. En definitiva, pretende sumisión. Desde el insulto, la indiferencia, el abandono y los celos excesivos hasta la ridiculización, la humillación y el control de movimientos.
Algunos ejemplos: revisar celulares y redes sociales, hablar mal de los amigos o familia de la mujer para ir aislándola o pedirle que no use determinada ropa para controlar su forma de vestir.
●Física: es la forma más evidente de violencia. Se emplea contra el cuerpo de la mujer produciendo dolor, daño o riesgo de producirlo e incluye cualquier otra forma de maltrato que afecte su integridad corporal. Cuando se trata de un noviazgo violento en la adolescencia y según describe Ada Rico, presidenta de la Casa del Encuentro y directora Observatorio de Femicidios en Argentina, “es muy difícil que una chica conozca a un chico y de inmediato la violente físicamente porque saldría corriendo”. Al contrario, sigue Ada, “es un camino de control y más control hasta que si la pareja llega a consolidarse o si la chica queda embarazada, ahí empieza bruscamente el maltrato físico, porque él ya tiene asegurado que ella no se va a ir”. De esa forma, se explica cómo el círculo de la violencia no solo se retroalimenta, sino que suele ir in crescendo.
●Sexual: la ley la define como cualquier acción que implique la vulneración en todas sus formas, con o sin acceso genital, del derecho de la mujer de decidir voluntariamente acerca de su vida sexual o reproductiva a través de amenazas, coerción, uso de la fuerza o intimidación, incluyendo la violación dentro del matrimonio o de otras relaciones vinculares o de parentesco, exista o no convivencia, así como la prostitución forzada, explotación, esclavitud, acoso, abuso sexual y trata de mujeres.
●Económica: la mayoría de las denuncias por violencia económica o patrimonial recibidas en la Oficina de violencia doméstica de la Corte Suprema de la Nación (OVD) tienen que ver con varones que utilizan el dinero como forma de ejercer poder sobre el resto de la familia, que usufructúan el patrimonio común en beneficio propio o se niegan a pagar la cuota de alimento de sus hijos.
También existen otras formas más invisibilizadas, que no se denuncian e impactan de igual manera en la vida de las mujeres, como "la limitación o control de sus ingresos, así como la percepción de un salario menor por igual tarea, dentro de un mismo lugar de trabajo", según describe la ley. Así, a la inequidad salarial se le suma la carga desigual de tareas de cuidado y crianza en el hogar, la mayor chance de estar desocupada y de tener un trabajo precario o de caer en la pobreza. También incluye la pérdida, sustracción, destrucción o retención indebida de objetos, instrumentos de trabajo, documentos personales, bienes, valores y derechos patrimoniales.
●Simbólica: muchas veces, es la que resulta más difícil de identificar, ya que está inmersa en nuestra vida cotidiana, siendo reproducida, por ejemplo, por los medios de comunicación. Desde la Fundación Avon explican que es toda aquella que a través de patrones estereotipados, mensajes, valores, íconos o signos transmita y reproduzca dominación, desigualdad y discriminación en las relaciones sociales, naturalizando la subordinación de la mujer en la sociedad. Avisos publicitarios que exponen a la mujer como única responsable de las tareas de cuidado en un hogar o como mero objeto de deseo, son solo algunos ejemplos.
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¿En qué ámbitos ocurre la violencia contra las mujeres?
La violencia puede ocurrir en cualquier espacio público o privado. La ley de Protección Integral de las Mujeres define las siguientes modalidades en función del ámbito o contexto en donde ocurren:
●Violencia doméstica: es la ejercida contra las mujeres por un integrante del grupo familiar, independientemente del espacio físico donde ésta ocurra. Y aquella que dañe la dignidad, el bienestar, la integridad física, psicológica, sexual, económica o patrimonial y la libertad, comprendiendo la libertad reproductiva y el derecho al pleno desarrollo de las mujeres. Mientras que se entiende por grupo familiar el originado en el parentesco sea por consanguinidad o por afinidad, el matrimonio, las uniones de hecho y las parejas o noviazgos. Incluye las relaciones vigentes o finalizadas, no siendo requisito la convivencia.
●Violencia institucional: es la realizada por los funcionarias, profesionales, personal y agentes pertenecientes a cualquier órgano, ente o institución pública, que tenga como fin retardar, obstaculizar o impedir que las mujeres tengan acceso a las políticas públicas y ejerzan los derechos previstos en esta ley. Quedan comprendidas, además, las que se ejercen en los partidos políticos, sindicatos, y las organizaciones empresariales, deportivas y de la sociedad civil.
●Violencia laboral: aquella que discrimina a las mujeres en los ámbitos de trabajo públicos o privados y que obstaculiza su acceso al empleo, contratación, ascenso, estabilidad o permanencia en el mismo, exigiendo requisitos sobre estado civil, maternidad, edad, apariencia física o la realización de test de embarazo. Constituye también violencia contra las mujeres en el ámbito laboral quebrantar el derecho de igual remuneración por igual tarea o función. Asimismo, incluye el hostigamiento psicológico en forma sistemática sobre una determinada trabajadora con el fin de lograr su exclusión laboral.
●Violencia en el espacio público. Conocido popularmente como “acoso callejero”, es la violencia ejercida contra las mujeres en lugares públicos o de acceso público, como los medios de transporte o centros comerciales. Consiste en acciones físicas o verbales con contenido sexual contra una mujer que no quiere participar de esas acciones.
●Violencia contra la libertad reproductiva: la que vulnere el derecho de las mujeres a decidir libre y responsablemente el número de embarazos o el intervalo entre los nacimientos, de conformidad con la ley 25.673 de Creación del Programa Nacional de Salud Sexual y Procreación Responsable.
●Violencia obstétrica: la ejercida por el personal de salud sobre el cuerpo y los procesos reproductivos de las mujeres, expresada en un trato deshumanizado, un abuso de medicalización y patologización de los procesos naturales, de conformidad con la ley 25.929 de Parto Humanizado.
●Violencia mediática: aquella publicación o difusión de mensajes e imágenes estereotipados a través de cualquier medio masivo de comunicación que de manera directa o indirecta promueva la explotación de mujeres o sus imágenes, injurie, difame, discrimine, deshonre, humille o atente contra la dignidad de las mujeres, como así también la utilización de mujeres, adolescentes y niñas en mensajes e imágenes pornográficas, legitimando la desigualdad de trato o construya patrones socioculturales reproductores de la desigualdad o generadores de violencia contra las mujeres.
●Violencia pública-política: es la que impide o limita el desarrollo propio de la vida política o el acceso a derechos y deberes políticos de las mujeres por medio de intimidación, hostigamiento, deshonra, descrédito, persecución, acoso o amenazas.
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¿Qué impacto puede tener en la vida de una mujer la violencia doméstica?
La violencia doméstica puede afectar negativamente la salud física, mental, sexual y reproductiva de las mujeres. Alejandra Vázquez, psicóloga especialista en la temática de la asociación civil Surcos, explica que es posible que las mujeres que sufren violencia se nieguen a realizar una denuncia por sentirse inhibidas para actuar, por temor a represalias, por ausencia de redes de apoyo social, porque se encuentran afectadas por el estrés postraumático, porque carecen de recursos, por vergüenza o por culpa.
De acuerdo a la Organización Mundial de la Salud, la violencia doméstica puede:
●Tener consecuencias mortales, como el femicidio o el suicidio.
●Producir lesiones: el 42% de las mujeres víctimas de violencia por parte de su pareja refieren alguna lesión a consecuencia de dicha violencia.
●Ocasionar embarazos no deseados, abortos provocados, problemas ginecológicos e infecciones de transmisión sexual, entre ellas la infección por el VIH.
●La violencia de pareja durante el embarazo está asociada con un aumento en la probabilidad de abortos involuntarios, muertes fetales, partos prematuros y bebés con bajo peso al nacer.
●Causar depresión, estrés postraumático y otros trastornos de ansiedad, insomnio, trastornos alimentarios e intentos de suicidio.
●Entre los efectos sobre la salud también se encuentran las cefaleas, los síndromes de dolor (de espalda, abdominal o pélvico crónico), trastornos gastrointestinales, limitaciones de la movilidad y mala salud general.
Repercusión en los niños
●Los niños que crecen en familias en las que hay violencia contra las mujeres pueden sufrir diversos trastornos conductuales y emocionales. Estos trastornos pueden asociarse también a la comisión o el padecimiento de actos de violencia en fases posteriores de su vida.
●La violencia de pareja también se ha asociado a mayores tasas de mortalidad y morbilidad en los lactantes y los niños (por ejemplo, por enfermedades diarreicas o malnutrición o por menores tasas de inmunización).
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¿A qué señales hay que estar alerta en una relación?
Para algunas mujeres es difícil darse cuenta de que están en una relación violenta y, sobre todo, poder pedir ayuda. Muchas veces las agresiones pueden comenzar como casi “imperceptibles” y se toma conciencia de su dimensión cuando ya es demasiado tarde. Por eso resulta clave poder detectar las señales de alerta, prevenir y actuar a tiempo.
Señales de alerta
Si sos mujer:
●Control: desde decirte qué ropa podés usar y cómo maquillarte hasta revisar tu celular y pedir tu contraseña de Facebook, Twitter o Instagram como "muestra de amor".
●Humillación: ridiculizarte frente a tus amigos, hacerte sentir torpe, inútil, criticar tu cuerpo o compararte con sus exnovias, hacerte sentir menos y culparte de todo lo que pasa en la relación. Muchas veces, estos varones se comportan de una forma en público y de otra muy distinta en privado. Además, suelen pedir muchas veces perdón. "Después de una situación violenta, piden disculpas, prometen no volver a hacerlo. Esto confunde, porque la violencia coexiste con situaciones amorosas, y eso genera esperanza en ella: el pensar que va a poder cambiarlo", explica Alejandra Vázquez, psicóloga especialista en la temática e integrante de la asociación civil Surcos.
●Celotipia: cuando no te deja ver a tus amigos, quiere conocer cada uno de tus movimientos y controla tus salidas así como tus redes sociales. "Muchas veces, los violentos ni siquiera las dejan juntarse con compañeros de trabajo o escuela en el caso de las adolescentes", ejemplifica Marcela Morera, cofundadora de la agrupación Atravesados por el Femicidio.
●Agresiones físicas que a la vista de quienes los rodean se interpretan como "juegos de manos": tales como pellizcos, tirones de pelo, empujones, patadas o cachetazos. Esto suele presentarse en las relaciones abusivas en noviazgos adolescentes.
●Abuso sexual: si te obliga a tener relaciones sexuales, quiere tocarte o realizar prácticas que no querés o sentís que no estás preparada, así como obligarte a mantener relaciones sexuales sin uso de preservativo.
●Manipulación: amenaza con suicidarse si decidís terminar la relación o hacerle daño a alguien de tu entorno familiar y/o afectivo.
Si sos familiar:
●Aislamiento: si notan que la mujer empieza a evitar amistades, se aleja de la familia, restringe sus actividades (como estudiar, salir o hacer algún deporte) y lo único que hace es estar con su pareja. “El varón con conductas violentas va a intentar alejarla y aislarla todo el tiempo de amistades, compañeros de estudio o trabajo, familia, porque ellos son quienes pueden abrirle los ojos, prestarle algún tipo de ayuda o dejar en evidencia que ese hombre ejerce violencia sobre ella”, señala Morera.
●Pendiente del celular: pasa todo el día pegada al celular, poniendo el altavoz para mostrarle a su novio que está en determinado lugar o quién la acompaña.
●Cambia su forma de ser: no se viste de la misma manera, deja de usar prendas que solían gustarle, pierde o aumenta mucho de peso, si está angustiada, con la autoestima baja o con cambios en el estado anímico. "Vamos a ir detectando en estas mujeres desde cambios de hábitos hasta en su look y la forma de arreglarse, así como en el brillo de sus ojos, en su mirada, en su rictus y aseo personal", describe Morera.
●Evitan las charlas: si notan que empieza a ocultar cosas y no cuenta demasiado sobre su relación o si se encierra en sí misma y no quiere hablar de lo que le pasa.
●Ocultamiento: si tiene que acudir a una guardia médica por lesiones producto de la violencia es posible que manifieste ideas como “me caí, tuve un accidente”, sobre todo cuando la persona en situación de violencia es una mujer mayor de 60 años. Puede sentir vergüenza, culpa y temor a represalias y por eso oculta su padecimiento.
●Cambios bruscos en su estado anímico: puede presentar inestabilidad emocional y sentimientos ambivalentes hacia el victimario.
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¿Cómo ayudar a una mujer que se encuentra en situación de violencia?
●Brindar una escucha activa y empática: es clave estar, comprender y no juzgar. "No nos tenemos que acercar para darle una clase magistral sobre violencia de género", señala Marcela Morera, cofundadora del grupo Atravesados por el Femicidio y madrina del refugio Uguet Mondaca. "Solo debemos escuchar a esa mujer y preguntarle cómo podemos darle una mano. Y si no la conocemos mucho, le podemos decir que intuimos lo que le está sucediendo, que si quiere contarnos algo, que cuente con nosotros, que puede llamarnos en cualquier momento, a cualquier hora", agrega.
●Ayudar a que entienda que ella no tiene la culpa: Alejandra Vázquez, psicóloga especialista en la temática e integrante de la asociación civil Surcos, explica que muchas mujeres ocultan la violencia o pueden no registrarla como tal, estando convencidas de que lo que están atravesando no es violencia. Pueden justificar a su pareja o minimizar las situaciones con expresiones tales como "es su carácter", "yo lo pongo nervioso" o "fue sólo un empujón". Es fundamental reforzar la idea de que ellas no son culpables de nada, que tienen derecho a vivir una vida libre de violencia, que se puede salir de ese lugar y que es fundamental pedir ayuda.
●Llamar al 911 ante una emergencia: por ejemplo, si escuchamos gritos o golpes. Morera recuerda que todas las llamadas al 911 son anónimas. "Si somos vecinos podemos llegar a escuchar gritos sobre todo en las noches o los fines de semana. Siempre, tenemos que llamar al 911: podemos estar salvándole la vida a una mujer", enfatiza.
●Pedir asesoramiento: si tenés dudas sobre cómo actuar, podés pedir asesoramiento llamando a la línea 144, que funciona las 24 horas, los 365 días del año y es atendida por especialistas. Además, es anónima, gratuita y nacional. También se puede bajar una aplicación gratuita al celular buscando 144 desde Android o App Store.
●Acompañar sin tomar decisiones por ella: hay que considerar que las mujeres que viven situaciones de violencia de larga data tienen afectada la autodeterminación y la autoestima porque nunca les permitieron tomar decisiones. Por ello, es fundamental acompañar sin decidir por ellas, promoviendo su autonomía.
●Brindarle direcciones y números de teléfono de instituciones que aborden la problemática: ofrecernos a acompañarla es una alternativa en las situaciones en que las mujeres se encuentran afectadas para actuar. Es fundamental que la mujer pueda recibir asistencia de un equipo interdisciplinario especializado en la temática de violencia.
●Buscar ayuda en asociaciones especializadas: acudir a asociaciones de mujeres como La Casa del Encuentro puede ser de mucha ayuda, no solo para quienes sufren violencia sino también para quienes buscan protegerlas. En el caso de las mujeres en situación de violencia, acompañarlas para que vean y escuchen casos similares a los suyos puede servirles para sentirse identificadas y que tomen conciencia del peligro de su relación. El acompañamiento de otras mujeres y de profesionales como psicólogos especializados, es clave.
●No juzgar ni escandalizarse: "Jamás juzguemos a una mujer que es víctima de violencia. No estamos en sus zapatos, no sabemos cómo fue su vida, cómo piensa, cuál es el calvario que pasó, cómo es su ámbito sociocultural", explica Morera. En esa línea, Paulina Oviedo, directora del Hogar Nuestra Señora del Milagro, de Florencio Varela, cuenta que las mujeres llegan "muy quebradas" y que lo que más valoran es encontrar alguien que las escuche. "No hay que escandalizarse, por ejemplo, cuando nos cuentan que a pesar de lo que vivieron y de los golpes que están marcados en su cuerpo, a veces extrañan a ese hombre violento. No es tan sencillo para ellas romper ese vínculo de años de violencia y ese es el trabajo más grande y personal que hay que hacer", explica. Vázquez agrega que muchas veces las mujeres víctimas de violencia "tienen concepciones muy tradicionales acerca de la familia y muy internalizados los estereotipos tradicionales de género", motivo por el cual tienen que "deconstruir los mandatos recibidos para dejar de sentir culpa y deseos de volver con la pareja abusiva".
●Estar siempre disponibles y comunicadas: estar cerca y no dejar a la mujer sola es la única manera de romper el aislamiento que el agresor siempre busca instalar, alejándola poco a poco de su círculo íntimo. El varón con conductas violentas les va cercenando los vínculos y logra hacerlas sentir solas y aisladas. "En medio de una pelea, lo primero que le echan en cara es: ‘¿Te das cuenta de que estás sola? ¿Si no estás conmigo con quién vas a estar, si nadie te quiere?", detalla Morera.
●Ayudar a romper el círculo de la violencia: no enojarse con la mujer ni dejar de acompañarla aunque ella se aleje o se aísle. Es clave no dejarse vencer por la impotencia. "Muchas veces las amistades o familias se aburren de esa situación de que las chicas o las mujeres se pelean, vuelven, se pelean y vuelven con sus parejas. Sienten que es una tomada de pelo y no es así, a ellas les cuesta muchísimo salir de ese círculo", describe Morera.
●No enfrentar al victimario: Si alguien te cuenta que es víctima de violencia, los especialistas recomiendan que en ningún caso te enfrentes al victimario, ya que eso suele ser perjudicial y puede incrementar el riesgo de vida en la mujer.
●Creerle siempre a la mujer en situación de violencia: "Nunca hay que dudar del relato de violencia de la mujer porque la pareja de ella nos parezca una buena persona, amable y solidario. Quienes ejercen violencia suelen presentar una doble fachada, o sea un comportamiento en el ámbito público y uno muy diferente en el privado", afirma Alejandra Vázquez.
●Otras estrategias para ayudar a una mujer en situación de violencia: es fundamental que se determinen ciertas estrategias, como por ejemplo establecer una clave sencilla para actuar ante un hecho sin poner en aviso al agresor, lo que puede incrementar el riesgo de violencia. Por ejemplo, si una mujer le manda un mensaje a una vecina o amiga pidiéndole que le comparta una receta, un emoji o solamente su geolocalización, esa “clave” indicaría que necesita ayuda y la persona que lo recibe debe actuar inmediatamente. Otra recomendación que dan los especialistas es decirles que tengan guardado en un lugar ya identificado su documento, el de los hijos, medicamentos y lo que consideren indispensable para que puedan salir rápido ante una situación de riesgo inminente.
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¿Qué hago si soy testigo de un hecho de violencia?
●Cuando se es testigo: en el caso de ser testigo de una situación concreta de violencia de género, hay que llamar al 911 o al 137, línea que también pertenece a servicios de seguridad pero está integrada por una brigada interdisciplinaria que acude al domicilio con profesionales de la psicología y la asistencia social.
●Si existen sospechas: es necesario ofrecerle a la mujer recursos para pedir ayuda sin ponerla en riesgo. Cualquier persona que piense que alguien está viviendo una situación de violencia, puede llamar al 144 y asesorarse para saber qué hacer y cuáles son los recursos para pedir ayuda.
●Al conocer un caso: cuando hay amigos, vecinos, compañeros de trabajo o de la universidad que saben que una mujer está en una relación violenta pero no está preparada o no quiere denunciar a su pareja, se recomienda mantener el contacto, que se sienta acompañada y sugerirle una clave para urgencias.
●La violencia es no un “asunto privado”: comprometerse con la problemática implica dejar atrás el pensamiento de que lo que pasa puertas adentro de un hogar, es asunto privado y, por ende, no nos compete. Es clave entender que ni los gritos, ni los llantos, ni los golpes pertenecen al plano de la intimidad. En esa línea, Alejandra Vázquez, psicóloga especialista en la temática e integrante de la asociación civil Surcos, subraya que la violencia hacia las mujeres es una grave problemática social que requiere del compromiso de toda la sociedad. Para ella, la concepción de "asunto privado" refuerza los mitos acerca de la violencia como un problema que debe quedar reservado al ámbito familiar, invisibilizándola y perpetuándola.
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¿De qué manera las mujeres se pueden proteger?
De acuerdo al Centro de Acceso a la Justicia (CAJ) del Ministerio de Justicia de la Nación existen medidas de protección que la Justicia puede tomar para proteger a quien sufre violencia de género:
●Prohibirle a la persona agresora que se acerque a su casa, su trabajo, lugar de estudio y demás sitios a los que va habitualmente, a través de una decisión llamada “restricción perimetral”.
●Ordenarle a la persona agresora que deje de molestarla o intimidarla por cualquier medio.
●En caso de tener hijas o hijos, permitirle quedarse con ellas o ellos, y fijar una cuota alimentaria provisoria que deberá pagar la persona agresora.
●Ordenarle a la persona agresora que le devuelva los objetos personales que le sacó.
●Prohibirle a la persona agresora comprar, tener armas u ordenar el secuestro de éstas si las tuviere.
●Disponer medidas de seguridad para ella y su familia. Por ejemplo, asegurar una consigna policial en su casa y en los lugares que frecuenta, o brindarle un dispositivo dual o botón antipánico, ordenarle a la persona agresora que se vaya de la casa donde vivían y no permitirle que vuelva a ingresar. Esta última medida se llama “exclusión del hogar” de quien ejerce violencia.
●Suspender el régimen de visitas a las hijas e hijos que tengan en común, con la persona agresora.
●Ordenar que la persona agresora no intervenga en la guarda, crianza y educación de las hijas e hijos en común si también ejerció violencia contra ellas o ellos.
●Disponer que la víctima y la persona agresora reciban asistencia médica y/o psicológica.
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¿Dónde pedir ayuda ante un caso de violencia?
De acuerdo al Centro de Acceso a la Justicia (CAJ) del Ministerio de Justicia de la Nación, si sufrís violencia por ser mujer o conocés a alguien que la sufra, tenés derecho a recibir ayuda y asesoramiento.
Podés llamar a la línea 144 de la Subsecretaría de Protección contra la violencia de género del Ministerio de Capital Humano o a la línea 137 del Ministerio de Justicia; o acercarte a:
●Alguno de los Centros de Acceso a la Justicia (CAJ)
●Cualquier hospital, en caso de estar herida o haber sufrido una violación, acercate a un hospital o a un centro de salud para que las médicas o los médicos que te atiendan den fe del hecho y te asesoren, en caso de que decidas hacer la denuncia pertinente. En la guardia te tienen que atender de manera inmediata, respetar tu privacidad, escucharte e informarte sobre los pasos a seguir. Podés elegir que te atienda una profesional mujer o un profesional hombre. El personal de salud no puede tomar decisiones sin tu consentimiento ni exigir que hagas la denuncia para brindarte la atención necesaria.
Para pedir una medida de protección contra la persona agresora hay que hacer la denuncia. No necesitás una abogada o un abogado (patrocinio jurídico) para hacerla. Para pedir una renovación o ampliación de las medidas de protección, sí necesitás patrocinio jurídico. Podés acercate al CAJ más próximo a tu domicilio para recibir asesoramiento.
El juzgado que interviene en la denuncia debe darte varias copias de la resolución que dicta las medidas de protección. Repartí esas copias en los lugares a los que vayas seguido (tu trabajo, la escuela de tus hijas e hijos, las casas de personas vecinas o familiares) para que tu entorno conozca la situación y ayude en tu protección.
Si la persona agresora viola las medidas, debés informarlo en el juzgado: la desobediencia de una orden judicial es un delito penal.
Lugares donde pedir ayuda:
●Línea 144 de atención a víctimas de violencia de género: atiende las 24 horas, los 365 días del año. Es anónima, gratuita y nacional. Es posible contactarse por WhatsApp al (+54) 1127716463. También se puede bajar una App gratuita al celular buscando 144 desde Android o App Store. Descargá la app en este link.
●Línea 137 opción 1: Atención a víctimas de violencia familiar y sexual: cualquier persona que sea víctima o tenga conocimiento de una situación de violencia familiar o sexual puede comunicarse las 24 horas, todos los días, de manera gratuita. El llamado es atendido por psicólogas o trabajadoras sociales. También es posible comunicarse por WhatsApp al (+54) 11-3133-1000 o realizar la consulta en forma confidencial en la web.
●Línea 911 de emergencias: para garantizar una mejor respuesta, se solicita que la persona que llame le indique al operador el lugar donde se encuentra lo más exacto posible, con la intersección de calles, dirección del lugar o piso donde ocurre el incidente. En el caso de autopistas, sobre cuál mano.
●Unidad Fiscal Especializada de Violencia contra las Mujeres (UFEM): fue creada para desplegar estrategias de investigación sobre los fenómenos criminales atravesados por la violencia contra las mujeres. (011) 7092-6987 / 7092-6988 de 9 a 16 horas, enviar un e-mail a: ufem@mpf.gov.ar o entrar al sitio web.
●Oficina de Violencia Doméstica (OVD): brinda atención de forma presencial en Lavalle 1250, CABA, todos los días, las 24 horas. Está conformado por un equipo multidisciplinario de abogados, trabajadores sociales y psicólogos, que derivan los casos según sus particularidades.
●Ministerio Público Fiscal de la Ciudad de Buenos Aires: línea telefónica: 0800 33 347225, por correo electrónico: denuncias@fiscalias.gob.ar
●Centros de Atención para Mujeres: se pueden buscar por localidad ingresando a la web del Ministerio de Capital Humano. Está en todo el país. Buscá el centro de asistencia más cercano a tu domicilio en este link.
●Programa Proteger (en CABA): Su objetivo es prevenir y asistir a personas mayores de 60 años que se encuentren en situación de violencia a través de un equipo interdisciplinario. Ofrece atención a personas mayores de 60 años víctimas de violencia en sus diferentes modalidades que residan en el ámbito de la ciudad de Buenos Aires, en forma permanente o transitoria. Brinda asistencia psicosocial, apoyo emocional, acompañamiento para el acceso a Justicia, el ejercicio de sus derechos y la reinserción comunitaria. Comunicarse al 0800-222-4567, de lunes a viernes, de 8 a 17 hs, o al correo electrónico: proteger@buenosaires.gob.ar
●La Casa del Encuentro: brinda asesoramiento y contención a mujeres que sufren violencia y familiares de víctimas de femicidio. info@lacasadelencuentro.org Teléfono de emergencias: (011) 15-5997-8955.
●Surcos Asociación Civil: contribuye a optimizar la calidad de la atención de los equipos profesionales que asisten mujeres en situación de violencia, brindando herramientas para la intervención, fortaleciendo las articulaciones intra e interinstitucionales y capacitaciones. En Facebook: @SurcosOrg y en Instagram: @surcosorg.
●Atravesados por el femicidio: grupo formado por familiares de todo el país que crea redes para la contención y el acompañamiento mutuo. En Instagram: @atravesadosporelfemicidio
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Cómo hicimos esta guía
Este contenido fue producido por el equipo de Fundación LA NACION a partir de una serie de entrevistas a la psicóloga especialista en la temática e integrante de la Asociación Civil Surcos, Alejandra Vázquez, quien además hizo una curaduría profesional del contenido. Además, suma el aporte de Ada Rico, presidenta de la Casa del Encuentro y directora Observatorio de Femicidios en Argentina; Marcela Morera, cofundadora de la agrupación Atravesados por el Femicidio; Paulina Oviedo, directora del Hogar Nuestra Señora del Milagro, de Florencio Varela; y datos del Observatorio de Femicidios de la Defensoría del Pueblo de la Nación.
Créditos
- Edición periodística Javier Drovetto
- Diseño Andrea Platón
