Mundos no tan diferentes: el amor de los argentinos por Japón, un cruce entre tradición y modernidad
La gastronomía, el turismo de naturaleza y las experiencias espirituales refuerzan el vínculo histórico y la fascinación entre los dos países, a pesar de las distancias
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Un viaje en tren bala, cruzar la calle más transitada del mundo o contemplar un templo recubierto por láminas de oro son algunas de las imágenes que cualquier turista ya imagina antes de viajar a Japón y que son parte de un impacto cultural enorme que quedó reflejado en una marca histórica: 42,7 millones de turistas extranjeros visitaron la Tierra del Sol Naciente en 2025.
Más de la mitad de los turistas internacionales provienen de los países de una región muy populosa: entre China, Corea del Sur y Taiwán aportan alrededor de 25,2 millones de personas. Estos números posicionan a Japón entre los destinos más elegidos por los viajeros de todo el mundo. Es una cifra considerable, si se la compara con los 102 millones que recibe Francia, el país más visitado del mundo.

En comparación, la Argentina aporta una cifra significativamente más baja, pero que sigue esta tendencia global que genera la fascinación por la cultura japonesa: el año pasado, más de 33 mil argentinos viajaron a Japón, la marca más alta que se tiene registrada a la fecha.
¿Qué hay detrás de ese poder de atracción que genera Japón entre los argentinos? ¿Cuáles son los motivos que los llevan a planificar un viaje a un destino con dos o más escalas para llegar al otro extremo del mundo?
La conexión nikkei
La Argentina tiene un vínculo histórico con Japón, que data de 1886, con la llegada de Kinzo Makino, el primer inmigrante que se estableció en Córdoba. Desde ese primer registro oficial, la comunidad japonesa creció durante todo el siglo XX hasta convertirse en la tercera más grande de la región, detrás de Brasil y Perú.
Los nikkei, las familias japonesas de ultramar y sus descendientes se integraron a la sociedad argentina en diversas regiones del país con el trabajo de la tierra, como la horticultura y floricultura. También organizaron su vida en los centros urbanos con tintorerías, un negocio familiar que no requería de un gran conocimiento del idioma, a tal punto que en la Argentina estos negocios se convirtieron en un oficio representativo de la comunidad japonesa.
A su vez, y a pesar de las distancias, la influencia global de Japón hizo su parte en la vida cotidiana de los argentinos. La fascinación que provocan sus hábitos y costumbres, su cultura pop y las sorpresas que generan el cruce entre tradición y modernidad es cada vez más evidente.
En 2025, una pequeña muestra quedó reflejada en los viajes de las figuras públicas. Fue el caso de la modelo Ingrid Grudke, que pasó allí un mes para acompañar a su sobrina, fanática del cosplay y animé. Los músicos Ca7riel y Paco Amoroso participaron del festival Fuji Rock, mientras que Emilia Mernes no perdió la oportunidad de vestir un kimono en Kioto durante sus vacaciones junto a Duki.


“En los últimos años, hemos observado un aumento sostenido en la llegada de turistas provenientes de Argentina, impulsado por una combinación de factores, como una mayor percepción de valor del destino, el creciente interés por Asia y una afinidad cultural cada vez más profunda con Japón. La gastronomía, el turismo de naturaleza y las experiencias espirituales también desempeñan un papel relevante en la decisión de viaje”, responde Masumi Yamada, directora general de la oficina en México de la Organización Nacional de Turismo de Japón (JNTO), y remarca el récord histórico de visitantes argentinos. Además, destaca una mayor demanda por itinerarios personalizados, experiencias auténticas y destinos más allá de las rutas tradicionales habituales, como Tokio, Kioto y Osaka.
Con un detallado registro de los turistas que visitan el país, las estadísticas de la JNTO revelan algunas curiosidades que reflejan el interés de los argentinos por Japón en la última década.
Si bien 2025 quedó marcado como el año récord, con 33.838 turistas argentinos en Japón, en línea con una tendencia global, en 2015 hubo un antecedente destacado, con 19.399 visitantes. Un dato que podría explicar esta marca fue la participación de River Plate en el Mundial de Clubes que se disputó en tierras niponas. Sin embargo, ese año más de la mitad de los argentinos que visitaron Japón lo hicieron en diciembre, una marca histórica mensual que no se volvió a registrar hasta la fecha.
Respecto a las épocas del año preferidas, hay una clara influencia de la temporada de floración de los cerezos: abril fue el mes con mayor afluencia en 2025 con 4335 turistas argentinos, seguido por octubre, con 4261.
En este punto, el clima de Japón es una pregunta recurrente y se caracteriza por los cambios marcados de la temperatura en las cuatro estaciones, con sus patrones climáticos bien diferenciados. A su vez, está muy marcado en su geografía: al norte, en la región de Hokkaido, suele ser fresco en el verano y muy frío en invierno, mientras que en el otro extremo, se encuentra la prefectura de Okinawa, con un clima subtropical.
Planificar con tiempo
Santiago Torre Walsh es un viajero frecuente de Japón: estuvo dos veces con su familia, y en otras dos ocasiones estuvo por motivos profesionales como autor de su muy popular blog de viajes Sir Chandler, donde recibe a diario consultas para organizar una travesía soñada. “A los argentinos les fascinan los contrastes que pueden encontrar en un destino de este tipo. A su vez, muchos otros se animan a viajar hasta Japón porque son fanáticos de la gastronomía, la cultura y el destino”, explica el bloguero sobre la atracción que genera la cultura nipona.


“También hay un aspecto curioso que siempre me comentan en el blog: muchos no se animan a viajar a estos destinos porque no les gusta la comida asiática. El argentino fanático del sushi es una fija en Japón, pero hay un punto interesante en aquellos a quienes les interesa la cultura, pero no la gastronomía”.
La planificación previa para un destino de este tipo es clave, y como regla general Torre Walsh recomienda una estadía de al menos 10 días. Con un viaje aéreo que combina dos o más escalas, un viaje a Japón puede abrir la puerta a explorar nuevos destinos cercanos. No siempre se tiene la oportunidad de tener ciudades como Seúl, Pekín o Shanghái a pocas horas de vuelo. Pero esta opción, en su opinión, se queda a medio camino. “Siempre digo que no traten de hacer mucho, sino que traten de estar más tiempo en cada destino”.
“Algunos quieren aprovechar el viaje a un destino remoto de Asia y tienen en mente hacer una semana en Japón, de paso ir siete días a Corea y otros siete a China. Esta planificación es un error garrafal. Como mínimo hay que dedicarle diez o doce días a Japón, como para amortizar el tiempo y acomodar la cabeza. Tokio es la puerta de entrada y la ciudad que sirve para conocer su espíritu, porque condensa todo lo que querés conocer de su cultura.”
Más allá de la preparación previa, hay algo ineludible: las primeras 48 horas se pierden en la adaptación con el cambio horario. Ese es, para el autor del blog Sir Chandler, otro de los puntos clave. “Ahora, con tiempo, están los destinos imperdibles: Kioto es el Japón antiguo, Osaka es una ciudad muy interesante, distinta al resto... Hiroshima, por todo lo que representa, fue una visita muy movilizante en mi último viaje”.
Apto para familias
Por el receso escolar y las licencias laborales, el período de enero a marzo suele ser el elegido por los argentinos para realizar un viaje a un destino soñado. Sin embargo, el invierno japonés puede plantear dudas ¿Nieva en Tokio? ¿Cuán fría puede ser la ciudad en invierno? A pesar de estas inquietudes, la periodista Denise Berger viajó con su marido e hija Luciana, de siete años, como muchos otros argentinos que eligieron este destino. “Japón era un pendiente hace varios años”, cuenta.


“Nosotros fuimos 20 días en febrero y fue una experiencia muy linda. Pudimos contemplar Tokio con nieve, y además había algún cerezo ya en flor. Fue un combo perfecto”, remarca Berger sobre su estadía en pleno invierno, en un recorrido que incluyó Tokio, Kioto e Hiroshima.
Más allá de las dificultades que puede plantear la duración de los vuelos -un punto que todos remarcan- Berger cree que hay que animarse y perder el miedo a lo desconocido. “Si bien es un destino que requiere cierta organización previa para poder disfrutar a pleno, como reservas de hoteles y algunas atracciones, el idioma no es una barrera, porque hoy contamos con herramientas digitales, como aplicaciones, que te ayudan a comunicarte”.
Para algunos, el clima invernal suele ser un desafío para unas vacaciones, pero Berger no lo vivió como un impedimento para los paseos familiares planificados. “Si bien a las 18 ya es de noche en esa época del año, pudimos disfrutar la experiencia de conocer Tokio de otra manera, con los edificios y templos iluminados”.
Mucho más que turismo
Claudio Bochatay es un entrerriano que, después de visitar Japón en ocho ocasiones, decidió echar raíces en la prefectura Nara, uno de sus destinos preferidos. En su experiencia con los visitantes, considera que los argentinos conocen mucho acerca de Japón, y que están al tanto del orden, la limpieza y las reglas que tienen los locales.
En un año marcado por el Mundial de fútbol, aún está presente en el recuerdo la actitud de los hinchas japoneses que, después de los partidos, se quedaron a limpiar el espacio ocupado en los estadios de Rusia en 2018 y Qatar en 2022.


A pesar de estar al tanto de estas historias, estas costumbres son de las primeras cosas que intentan comprobar los argentinos en Japón. “No dejan de sorprenderse cuando lo experimentan por sí mismos, como los trenes que salen y llegan a horarios exactos. Son aspectos que los japoneses trabajan fuertemente para mantener las condiciones de previsibilidad, porque es un país muy golpeado por fenómenos naturales a lo largo de su historia. Por este motivo, las sorpresas y anomalías sorprenden y causan preocupación”, cuenta Bochatay acerca de su experiencia en los recorridos organizados con Tours 2 Nara, su emprendimiento turístico.
Además, la clave de la conexión con Japón reside, para él, en la numerosa comunidad nikkei, presente en la Argentina desde hace 140 años. “Se sienten muy cómodos y lo disfrutan a pleno. Creo que ahí influye que los argentinos llegan a Japón con un vínculo emocional previo, por eso es mucho más que un viaje turístico, y eso no sucede con visitantes de otros países”.
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