
Abren un museo con 30.000 caracoles
Está en Mar del Plata y alberga una colección privada; será un centro cultural
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MAR DEL PLATA.- Los 30.000 caracoles que Benjamín Sisterna recogió en sus 26 viajes alrededor del mundo tienen desde ayer su merecido hogar propio tras la inauguración del Museo del Mar. Se trata de un espectacular edificio en el que funcionará también un acuario y se desarrollarán actividades culturales y científicas.
No es la única herencia que ha dejado a la ciudad este coleccionista fallecido hace cinco años. Pastelero en sus orígenes, fue uno de los creadores de uno de los emblemas de Mar del Plata: los alfajores Havanna.
Su hijo Pablo, físico y profesor universitario de 35 años, asumió la responsabilidad de encarar esta inversión cercana a 1.500.000 pesos para que la muestra siguiera abierta al público y sea a la vez un reconocimiento al esfuerzo que Sisterna hizo durante más de seis décadas. Su herencia cultural está hoy valuada en casi 2.000.000 de pesos.
"Es un gran orgullo la apertura de este museo -contó Pablo-, porque en un momento temimos que la muestra se perdiera por la carencia de espacio físico." Ocurre que parte de la colección se exhibía en la planta alta de un local en San Luis y San Martín, a pocos metros de la fuente de la peatonal. Pero hace dos años hubo que abandonar el lugar. Fue el peor momento para los Sisterna.
La alternativa fue embalar cada uno de los caracoles que corresponden a 3000 especies de los cinco continentes y salir a buscar ideas para darles su merecido lugar. Pablo y su madre, Ermelinda Biondi, encabezaron el proyecto. Soñaron el museo que Benjamín no pudo concretar y lo llevaron a la práctica.
Tras casi un año y medio de obra, anoche se inauguró y desde hoy quedará abierto al público de 9 a 23. El lugar elegido es un chalet ubicado en la avenida Colón y Viamonte, en lo más alto de la loma de Stella Maris, desde donde se logra una excelente vista de toda la Bahía Varese.
La construcción original, declarada patrimonio histórico por la comuna, fue conservada y ampliada sobre terrenos linderos.
El recorrido de los 1850 metros cubiertos promete ser fantástico. Sólo la muestra de caracoles ocupa unos cien metros de vitrinas en distintos niveles, donde se exhibirán las especies de acuerdo con el área geográfica a la que pertenecen.
"Es una invitación a recorrer todos los mares del mundo, porque hay especies realmente increíbles", señaló Pablo, y destacó, por ejemplo, dos ejemplares de Tridacna Gigas, un animal que en vida supera las tres toneladas de peso.
En el museo habrá una biblioteca especializada y un microcine para proyectar videos y realizar conferencias y congresos.
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