
Acampan desde hace diez días para poder estudiar música
Frente al conservatorio de Banfield, unas 320 personas hacen fila para anotarse
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Unos 320 aspirantes a obtener el próximo lunes una vacante en el Conservatorio Provincial de Música Julián Aguirre, de Banfield, acampan desde hace diez días en una de las veredas de la avenida Hipólito Yrigoyen al 7600, en una fila improvisada, en la que no faltan la animación musical organizada por los propios acampantes y las mateadas.
Si bien las vacantes disponibles para el ciclo lectivo 2003 son 400 -150 para niños de 9 a 13 años y 250 para adultos-, ya asistieron más de mil aspirantes a las muestras didácticas de instrumentos, el requisito indispensable para la inscripción.
Aunque con consecuencias extremas, el caso de Banfield refleja un fenómeno que se acentúa en el país: cada vez hay más gente que quiere estudiar música. De hecho, todos los conservatorios e institutos especializados consultados ayer por LA NACION reconocieron que la demanda por aprender este arte o ejecutar un instrumento crece año tras año.
"El problema de las vacantes en el conservatorio no es nuevo. En 30 años nunca hubo una solución por parte de las autoridades", afirmó Silvia Bentancour, que desde hace una semana les cuida el lugar a sus hijos, que acampan de noche.
Sin embargo, la alta demanda de vacantes no es el único problema para las autoridades del conservatorio, que funciona en dos sedes.
"Si tuviéramos un edificio propio funcionaríamos mejor y con más alumnos", puntualizó a LA NACION la regente del conservatorio, María Inés Asprea-. Según explicó, las autoridades del conservatorio solicitaron al gobierno provincial que les cedan las aulas que están libres en la Escuela N° 31 (donde hoy funciona el conservatorio) o que les otorguen un subsidio para construir las diez aulas que tienen en la otra sede, de Temperley.
El Conservatorio Provincial de Música Julián Aguirre fue fundado en 1951 como filial N° 1 del Conservatorio de Música de La Plata, que creó el maestro Alberto Ginastera en 1949. Con nivel terciario, depende de la Dirección de Educación Artística de la Provincia de Buenos Aires. Su primer director fue el propio Ginastera.
El conservatorio tiene 1400 alumnos que estudian para ser instrumentistas o profesores superiores de instrumentos, canto, educación musical, dirección coral y composición musical. Al egresar, los alumnos suelen integrar orquestas, coros o enseñar en escuelas de educación general básica, polimodal y profesorados de Lomas de Zamora, Lanús y Florencio Varela, entre otros.
A toda hora
Ni el sol ni la lluvia logran doblegar la pasión de los acampantes por la música junto con el interés en formarse con una salida laboral.
"Estoy desde el domingo y no tengo carpa, así que me tapo con una sábana y duermo sobre el piso", comentó Patricio Meincke, de 16 años, que espera conseguir una vacante para guitarra. "Elegí el conservatorio porque es muy bueno, me queda cerca de casa y no tiene examen de ingreso", agregó.
Si bien la regente del conservatorio confirmó que el lunes la inscripción será por orden de llegada, en la calle las reglas de juego son distintas.
Los acampantes abrieron un listado en el que se inscriben por orden de llegada a la fila. El único requisito impuesto de común acuerdo para registrarse en la lista es tener una carpa y permanecer día y noche.
"Mi hijo Maximiliano quiere estudiar violín, y con mi esposo vinimos anteayer porque no teníamos carpa. Tenemos el número 320 de llegada", explicó Adriana Solles, última en la fila y decidida a esperar hasta que le "cierren la puerta en la cara" y le digan que no hay cupo.
"El Estado no subvenciona el conservatorio, la demanda de cupo es grande. Parece que ni el gobierno ni el municipio le dan importancia -agregó Solles, que vive en Ezeiza-. No puede ser que para educarse haya que hacer este vía crucis."
Como una forma de hacer oír el reclamo de sus autoridades, hoy, a las 19, el coro y la orquesta del conservatorio realizarán un acto en la calle.




