
Acercamiento a un argentino de novela
UN CABALLERO EN LAS TIERRAS DEL SUR Por Pedro Orgambide (Atlántida)
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DUDAMOS de que haya escritores argentinos más activos que Pedro Orgambide. En los últimos tiempos publica dos libros por año, una obra de ficción y un ensayo, mientras escribe obras de teatro, guiones de cine y libros de cuentos para niños. Una labor que debe de mantenerlo horas y horas ante la máquina de escribir o la computadora como un esforzado obrero del intelecto. Creemos que este título no le desagradará.
Lo destacable es que la cantidad de lo que escribe y publica no va en desmedro de su calidad. Detrás de cada uno de sus libros se advierte el trabajo de investigación, el cuidado del lenguaje y la destreza en el manejo de los recursos que determinan la perfección de una obra literaria. En el tramo final de l997 han aparecido, casi simultáneamente, Un caballero en las tierras del sur y Un puritano en el burdel .
Un caballero en las tierras del sur es la historia novelada de Francisco Pascasio Moreno, o sea el perito Moreno, típico personaje de Julio Verne y a la vez uno de los hombres que más hicieron para engrandecer el país. Y este verbo, engrandecer, no está aquí sólo usado en sentido metafórico, ya que gracias a Moreno, 42.000 hectáreas disputadas por Chile fueron reconocidas como parte inalienable del territorio argentino.
Las probadas dotes de Orgambide para recrear seres y ambientes de nuestra historia se hallan presentes, junto con su habitual amenidad, en esta amalgama de novela y biografía en la que, más que contar, hace vivir ante los ojos del lector a un perito Moreno que no es únicamente un hombre de ciencia y aventura, defensor de los indios(pese a que éstos le jugaron más de una mala pasada) y eficaz negociador en cuestiones de límites, sino, entre otras cosas, un ser enamoradizo que siente celos, que se alegra y entristece con las cotidianas peripecias de la vida, como cualquier mortal.
Entre los personajes del relato merece señalarse a Sayhueque, con el que Moreno mantuvo una relación en la que se alternaron simpatía y rencor. Recomendamos, en este sentido, el sugestivo diálogo del capítulo doce entre el explorador y el cacique, aunque no es éste el único momento del libro en que se pone de manifiesto la habilidad del novelista. Toda la obra es una animada recreación y un encariñado acercamiento a esa gran figura de nuestro pasado que fue el perito Moreno.
Ya está escrita la novela que su vida fascinante reclamaba. Ahora falta la película de un buen director que narre con imágenes sus aventuras en los bellísimos escenarios de los lagos del Sur, paisajes algunos de ellos que el perito Moreno descubrió y bautizó, contribuyendo a consolidar su posesión para los argentinos. (288 páginas).
Antonio Requeni
(c)
La Nación




