Admiten que faltan políticas específicas para la juventud

El director del área dijo que hay acciones dispersas, sin coordinación
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26 de octubre de 2000  

Frente a la estadística difundida ayer por La Nación , la cual reveló que 1.250.841 jóvenes no estudian ni trabajan, el director nacional de Juventud, Gustavo Fernández Russo, admitió que en la Argentina no existe una política específica para atender las necesidades de los menores de 30 años.

Fernández Russo tuvo a su cargo la realización del informe "La juventud argentina 2000", que recoge datos estadísticos sobre la realidad educativa, laboral y social de los casi 9,5 millones de personas que hoy tienen entre 15 y 29 años. Ayer, en diálogo con La Nación , precisó que "no abundan las estadísticas ni existen diagnósticos integrales" y expresó la necesidad de fortalecer la coordinación de una política más efectiva para atender las necesidades de los jóvenes.

Al respecto, recordó que el Congreso no tiene ninguna comisión permanente relacionada con la juventud y la mitad de los gobiernos provinciales carece de un área específica.

El informe de la Dirección Nacional de Juventud ofrece un panorama estadístico con datos de la Encuesta Permanente de Hogares, proyecciones censales de provincias y otras encuestas del Indec. Retrata la situación educativa, laboral, familiar, social y sanitaria de los jóvenes, y será la base del Informe Federal Juvenil que el Gobierno presentará en marzo próximo.

"En la Argentina no hay un trabajo coordinado sobre los jóvenes, como lo hay con otros sectores, como los niños o las mujeres. La falta de políticas específicas para la juventud raya en la irresponsabilidad", dijo a La Nación Gustavo Fernández Russo, a cargo de la Dirección Nacional de Juventud, creada por este gobierno.

La reunión de datos estadísticos fue el primer paso, contó, para "poder tener un diagnóstico sobre la situación de los jóvenes, porque todos los diagnósticos existentes son parciales y fragmentados".

Ahora, entre los planes de esta dependencia está promover la creación de un instituto de la juventud -a la manera de España, Alemania, México, Chile y Uruguay-, que se encargue de monitorear la situación de los jóvenes en el país, articular los programas vigentes y evaluar sus alcances, además de presentar cada dos años un informe al Congreso y al Poder Ejecutivo. La idea tiene el apoyo del presidente Fernando de la Rúa.

Sin conexión

En el país existen actualmente distintas iniciativas destinadas a la juventud, pero sin relación entre sí. "La falta de articulación entre los programas destinados específicamente a los jóvenes hace que pierdan su impacto y capacidad de intervención, y que se malgasten recursos", dijo Fernández Russo.

El Ministerio de Desarrollo Social y Medio Ambiente tiene, por ejemplo, un programa de deporte social, para integrar socialmente a jóvenes de sectores carecientes a través del deporte; uno de medio ambiente, para desarrollar el compromiso con el cuidado de la naturaleza, y uno de atención a menores de 18 años en condiciones difíciles, como embarazos adolescentes y chicos que viven en la calle. Además, este año lanzó el Plan Solidaridad, que entregará becas a 175.000 familias carecientes, para que los chicos no abandonen la escuela.

El Ministerio de Salud, por su parte, ofrece un programa de salud adolescente y otro para la prevención del sida (Lusida). La cartera de Educación tiene becas para estudiantes secundarios y universitarios, y el Ministerio de Trabajo está reformulando el programa Empleo joven, que se maneja mediante un crédito del BID y se destina a favorecer la inserción laboral de los jóvenes y el desarrollo de microemprendimientos.

No es posible calcular a cuántos jóvenes alcanzarán estos programas. "No existe un registro único de beneficiarios de estas propuestas y hay población que puede superponerse en los distintos planes", dijo Sergio Balardini, a cargo del área de Evaluación, Capacitación y Estudio de la dirección.

Para eso, organizará la semana próxima un encuentro con todas las dependencias estatales que trabajan en juventud. Y genera sus propias iniciativas. Hace cuatro meses comenzó la apertura de Casas de la Juventud, que hasta ahora llegaron a Chacabuco, Dolores (en la provincia de Buenos Aires), Maipú (en Mendoza), Ushuaia y Formosa, con apoyo de las intendencias locales.

"Se trata de espacios para que los jóvenes se reúnan, generen actividades y participen en la elaboración de políticas, según sus propias necesidades", contó Fernández Russo.

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