
Angela Becerra ganó el Premio Planeta
La escritora colombiana fue galardonada por su novela La mitad perdida , que compitió entre 493 obras de la región
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CIUDAD DE MEXICO.- La escritora colombiana, nacionalizada española, Angela Becerra obtuvo ayer el Premio Iberoamericano de Narrativa Planeta Casamérica, dotado con US$ 200.000. La obra elegida, que saldrá al mercado con el título Ella que todo lo tuvo, fue presentada como La mitad perdida y con el seudónimo Bonaventura. Su tirada será de 100.000 ejemplares que se distribuirán simultáneamente en 22 países de Iberoamérica.
La obra aborda, según dijo ayer la autora visiblemente emocionada, la historia de una escritora que tras un accidente pierde la capacidad de escribir y procura restañar sus heridas durante un viaje a Florencia, ciudad donde Ella –tal es el nombre de la protagonista-, vive una historia de "soledades acompañadas".
El mexicano Pedro Angel Palou, uno de los seis integrantes de "la generación del crack", un movimiento estético literario que hace una década también integraron Jorge Volpi e Ignacio Padilla, fue finalista del galardón, con un thriller titulado El dinero del diablo –título con el que será publicado- que se alzó con una dote de US$ 50.000.
Se trata de una historia sobre el Vaticano y sus relaciones con Mussolini y Hitler, contada desde la historia del personaje central, Eugenio Pacelli, desde que integraba el movimiento de la Santa Alianza y hasta que fue ungido como el papa Pío XII. La osadìa de la obra finalista está en que llega a sugerir la hipótesis de que Pío XI fue asesinado, como el periodista británico David Yallop sugirió el asesinato de Juan Pablo I en su libro Por voluntad de Dios.
Curiosamente, el año último, la novela Justos por pecadores, del finalista colombiano Fernando Quiróz, también tuvo una temática religiosa, al abordar la historia de un personaje que abandona el Opus Dei. El ganador anterior fue el chileno Jorge Edwards.
De las tres ediciones del premio es la primera vez que una mujer lo obtiene. Al primer año de instituido, el argentino Pablo de Santis resultó ganador, junto al peruano Alonso Cueto, como finalista.
En conferencia de prensa, la escritora dijo que para ella había sido "un trabajo de vida y muerte. Esta historia nació de un gesto, en 2004. Ese invierno, yo estaba en un bar en Florencia, tomando un cóctel, cuando entró una mujer con joyas y un sombrero de plumas, a quien el barman le sirvió un dry Martini sin que ella hablara. Así, durante cinco días. Ella tenía una tristeza en el rostro. Supe que allí había una novela". Tiempo después se fue a Florencia e hizo un curso de restauración de libros. Por eso la protagonista tiene ese oficio que, a su vez, es una metáfora que la autora usa como recurso.
Respecto del registro que eligió para su historia, Becerra –con un tono vehemente- explicó que la referencia a "literatura femenina o masculina está fuera de moda. Hombres y mujeres estamos hechos de sensibilidad y ésta no tiene sexo. Pero se llama novela psicológica a la que escribe un hombre y romántica, si la escribe una mujer. Hoy existe una nueva corriente. Mi novela no pertenece a un género determinado. Cuando uno escribe debe tomar de otras géneros lo que necesita para que la historia mantenga el nervio".
A cal y canto
El misterio sobre el nombre ganador comenzó a develarse la noche del martes, pero la pequeña confusión sobre si Becerra era realmente la ganadora provino de que en la nómina de finalistas, su obra figuraba como española. La autora vive hace más de 20 años en Barcelona y no había ningún colombiano finalista.
La escritora fue acreedora del Premio Azorín en 2005, con El penúltimo sueño. Pero ayer, señaló que había enviado su original "con mucha ilusión. Para un autor lo importante es escribir para ser feliz. Hay que gozar el dìa a dìa del libro. Pero cuando publicas, quieres llegar a mucha gente". Reconocida en España y en Colombia, aunque poco difundida en la Argentina, los libros de Becerra son localizables en las librerías porteñas.
Más tarde, durante una breve entrevista con La Nación, la escritora contó que ésta es su novela más madura. "Siempre hay un momento en que la historia te busca. Esta es una novela de entraña pura. Hay víscera pura. No podía escribirla en mi casa. Por eso me fui a vivir a un hotel durante dos meses a escribir entre las 9 y las 2 del día siguiente. El personaje me poseyó y me costó soltarme de ella".
La escritora invirtió cinco años en el desarrollo de la obra. "Si bien no puedo contar mucho, esta mujer se desdobla. Al terminar de escribirla, entré en un llanto imparable. Ese fue el instante inmediatamente posterior. Este libro verdaderamente me agotó".
Consultada sobre su doble nacionalidad, la autora dijo que necesitaba "las dos piernas para caminar". Su familia de origen está en Colombia, pero la que conformó está en España.
Palau dijo, a su turno, que de "la generación del crack quedan las afinidades literarias de sus seis integrantes". Como ha dicho Jorge Volpi en otras ocasiones, la generación del crack que contó con la simpatía de Carlos Fuentes, es un grupo de escritores que se leen entre sí y están unidos por la amistad literaria.
Fallo dividido
El jurado, integrado por Juan Eslava Galán, de España; Federico Andahazi, de Argentina; Pablo Ignacio Taibo II, de México; la directora de Casa de América, Inma Turbau, y el director editorial de Planeta México, Gabriel Sandoval, con el argentino Ricardo Sabanes como secretario sin voto, falló dividido. Tres a dos fueron los votos que ungieron la obra de Becerra como ganadora y la de Palau como finalista.
El escritor Paco Taibo II señaló que, en las instancias finales, "las dos obras dejaron en el camino a todas las demás, porque tienen un tremendo fondo anecdótico. La novela de Palau documenta la corrupción del Vaticano, que nada tiene que envidiarle a la de México. Y la ganadora está escrita en muchos planos. Siendo una novela de reflexión, se convierte en una de acción".
Consultado Andahazi si su voto se había sumado a los tres, o a los dos del fallo dividido, con buena cintura, sólo dijo: "Soy muy amigo de Paco Taibo II, compartimos criterios literarios".




