Anverso y reverso
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La predominancia casi absoluta del negro a primera vista lleva a pensar en una masa humana unificada, casi indistinguible. Pero, al observar, van surgiendo diferencias. Algunos están de espaldas y los otros de frente. Los de espaldas no usan cascos ni detentan la palabra “policía” en ellos. No están uniformados ni cumplen la misma función. Y, de hecho, su postura, como el anverso y el reverso de una moneda, muestra una indiscutible jerarquización. La policía es la institución y ellos son ciudadanos de a pie: simpatizantes del equipo de fútbol Darmstadt 98 que llegan a la estación de tren para concurrir al estadio donde se enfrentará a Eintracht Frankfurt. Unos están ahí para imponer la ley y el orden y los otros para acatar. Ostensible en esta imagen, pero constante en la vida en casi todos los ámbitos, aunque la mayoría de las veces no lo ponga en evidencia un inconfundible uniforme.





