
Bárbara Lanata y Sara Stewart Brown van juntas a la feria: son vecinas de stand en BADA
La hija y la exmujer de Jorge Lanata son artistas y participan en la feria de La Rural a un stand de distancia; una expone fotografías de Nueva York y la otra, con larga trayectoria en el medio, sus trabajos con “papelitos” que van cobrando vida
5 minutos de lectura'


Entre los 300 artistas que exponen en la feria BADA, hay dos que a un stand de distancia se muestras muy unidas: son Sara Stewart Brown y Bárbara Lanata, exmujer e hija del recordado periodista Jorge Lanata. Kiwita y Barbarita, como se las conoce, presentan sus obras directo al público en La Rural, y como todos los participantes tiene obras en pequeño formato a menos de cien dólares.
Sus trabajos son bien distintos. Sara tiene una larga trayectoria como artista visual, con una obra muy reconocible. Trabaja obsesivamente con cuadraditos de papel que pega sobre el soporte de manera que parezcan recién soplados: están erguidos sobre un vértice, casi bailando. Para la feria sumó una obra especial, titulada Uno a uno, y lo que recortó y pegó son billetes de un peso y un dólar.
Sara participa en BADA desde 2018, pero para Bárbara es su primera feria, y la acompaña también su mamá, Andrea. Las tres mujeres se apoyan y contienen. Lola, la hija de Sara y hermana de Bárbara es parte de la familia ensamblada. Forman una linda sociedad. En la casa de Sara hay una fotografía que tomó Bárbara. “Es una imagen de Coney Island que para mí tiene algo rarísimo, porque la playa está nevada y me gusta el colorido de ese parque de diversiones retro. Me parece divina, soy fan de esa foto”, dice Sara. “Yo tengo un cuadro de ella en mi casa de un metro por un metro”, replica Bárbara. Lejos de los mediáticos conflictos de herencias, se las ve unidas. “Siempre nos acompañamos nosotras”, coinciden.

Sara tiene su propio espacio de trabajo y exhibición, Barrakesh, un centro cultural que funciona en Retiro (Dr. Ricardo Rojas 446). “Arrancamos en una casona en Barracas, por eso el nombre, y la idea de Barrakesh es alojar proyectos del interior, de galerías que no tienen un espacio propio y son itinerantes. Hacemos pop-ups en nuestro espacio. Antes, tuve mi taller en Central Park. Hice mi carrera despacito, tratando de no saltearme nada ni buscar atajos, desde la autogestión. Hay artistas que están más cómodos con una galería. Tengo galería en otros lugares, en Miami y Uruguay”, cuenta.

Los papelitos van cobrando vida en sus nuevas series: “Empecé a trabajar con algunos prototipos de arte cinético con la idea del movimiento: los papelitos van girando en líquidos”. En BADA hay un salto de escala. Se ingresa por un gran mural de papelitos danzantes, hecho con acrílicos de colores. Otro mural de chapa galvanizada está emplazado en la vía pública, frente al edificio Kavanagh, a metros del huevo de Federico Manuel Peralta Ramos. “Lo amo”, dice Sara.
Bárbara es fotógrafa, y presenta postales silenciosas de Nueva York bajo la nieve en blanco y negro, y otra serie color con otras ciudades de Estados Unidos. “La fotografía me acompaña desde siempre. Desde muy chiquita, era la típica que sacaba fotos en el colegio, en las bandas del colegio, en las fiestas y ni bien terminé el colegio quise estudiar Dirección de Fotografía en la Universidad de Cine. Después trabajé haciendo vestuarios en cine y como a los 26 años, en una crisis me fui a estudiar fotografía en Nueva York, donde hice una especialización en fotografía documental”, cuenta. “Viví dos años allá. Vuelvo todos los años a ver amigos y siempre llevo la cámara. Es la ciudad con la que más relación tengo fotográficamente”. Su cámara es un viejo modelo que la acompaña hace diez años: “Hay quien la renueva todo el tiempo, pero para mí hay que estar cómodo”, dice.

Barbarita ya tiene 37 años. “Para todos soy Barbarita. Voy a tener 80 años y voy a seguir siendo Barbarita”, se ríe. Claro que en su archivo hay retratos de su papá que atesora. “No traje nada de mi papá a propósito. Me parecía muy personal. Tengo muchas fotos que me pedía si necesitaba una foto para una nota. Me decía traete la cámara el fin de semana a casa y sacame. Después tengo un laburo de fotos de él en un viaje que hicimos juntos. Me han pedido que venda fotos de esa serie y la verdad es que me costó mucho. Es muy íntimo”, cuenta.
Lanata tenía una importante colección de arte. “Fue por ramas separadas. Yo creo que el arte en las dos empezó antes que en mi papá. Él empezó a coleccionar mucho después”, dice Bárbara. “Él estudió mucho y sabía mucho. Hizo una colección divina y la colgó él. Era un erudito. Recuerdo una vez en una cena con el artista Eugenio Zanetti, él tiraba nombres ¡que no teníamos ni idea! Era un apasionado”, recuerda Sara. “Creo que los tres tuvimos distintos gustos. Claramente, a mí me gustaba la fotografía, pero a él no, no la coleccionaba. A mi papá le gustaba la pintura”, dice Bárbara. “Yo me formé en grabado, pero de lo que él coleccionaba a mí me gusta toda la parte geométrica”, suma Sara. Las une un nuevo proyecto: una muestra de Bárbara en el espacio de Sara.
Feria BADA. Hasta el 30 de agosto, de 14 a 21, en el Pabellón Verde de La Rural (Av. Sarmiento 2704). Entrada general, $ 20.000.

