
“Estaría muy complacida”: la carta que Yayoi Kusama mandó al Di Tella en 1967 para exponer en la Argentina
La artista de los lunares le había escrito a Jorge Romero Brest después de conocerlo en Nueva York; aunque su obra se vio en el Malba en 2013, ella murió sin conocer Buenos Aires
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Entre junio y septiembre de 2013 doscientas diez mil personas peregrinaron a Malba convirtiendo a Obsesión Infinita, la primera exposición de Yayoi Kusama en Buenos Aires, en la tercera más vista en la historia del museo por detrás de la retrospectiva de Leandro Erlich y la muestra de diseño Del cielo a casa. La Kusamamanía extendía sus legendarios lunares (dots) desde las salas del museo a los árboles alineados como guardianes sobre la avenida Figueroa Alcorta, que se veían como una extensión del vecino Jardín Japonés con sus sakuras. Y junto a ellos la fila incesante y paciente (¿algo del budismo zen los habría contagiado?) de público esperando por la impactante experiencia estética puertas adentro. Al tanto de todo, Kusama sin embargo no viajó a Buenos Aires y permaneció recluida en Tokio. Acaso pensando en cómo hubiera sido estar en la ciudad austral donde sus paisanos establecieron una constelación de tintorerías y a la que había querido conocer 46 años antes, en enero de 1967.


