
Borges logró quedarse en Palermo
Homenaje: con la presencia de De la Rúa y un gran festival de cultura, los vecinos celebraron el que sería su 97° aniversario.
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"Y fue en mi barrio, en Palermo", escribió el poeta en su "Fundación mítica de Buenos Aires". La ciudad y su gente, fieles al poeta, que ayer hubiera cumplido 97 años, le rindieron homenaje a pura fiesta: desde ayer, la calle Serrano, desde Honduras hasta la avenida Santa Fe,lleva el nombre de Jorge Luis Borges. Además, el jefe de Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires, Fernando de la Rúa, habilitó una placa en la esquina de El Salvador y la ahora calle Borges, en la casa donde vivió el escritor.
Mucha gente se reunió allí, donde De la Rúa evocó al autor de "El Aleph" con palabras improvisadas, sentidas y personales.
"Tuve la suerte de haber conocido a Borges allá por los años 70 -recordó-. Yo comía en un restaurante con quien sería después mi mujer. Estaba repleto. Vi a Borges de pie. No había mesa para él. Nadie se dignaba atenderlo. Señor Borges, ¿Quiere acompañarnos?, le pregunté. Vino y se sentó. Y empezó a contar sus sueños. Yo quería contar los míos -sonrió De la Rúa-, pero él no me dejaba".
Encuentro con Cortázar
El acto se hacía a una cuadra de la plazoleta Julio Cortázar, llena de gente por un festival popular con el título "Palermo Viejo recuerda a los escritores de la ciudad en una gran fiesta: Borges esquina Cortázar". Y De la Rúa también evocó recuerdos personales sobre el autor de "Rayuela", a quien encontró en Caracas pocos años después de charlar con Borges."¿Cómo está esa Buenos Aires?", le preguntó Cortázar al joven político y profesor universitario.
"¡Qué carismático es!", le comentó una señora a su marido, admirada por la oratoria del jefe de Gobierno. Junto a vecinos del barrio se veía a funcionarios, dirigentes del radicalismo -José García Arecha, Ricardo Ostuni- y gente del mundo de la cultura, como María Sáenz Quesada, María Esther De Miguel, Teresa Anchorena, Héctor Yánover, Josefina Delgado, Ernesto Schoo, Silvia Bolotin, Daniel Divinsky y Ben Molar Habló también el estatuyente Jorge Castells (PJ), autor de la iniciativa. Había otros estatuyentes, como Inés Pérez Suárez (PJ) y María José Lubertino (UCR), que llevaba en un coche a su hijo Manuel, de dos meses.
¿Qué diría él del homenaje?
Al concluir, De la Rúa se preguntó qué diría Borges de ese homenaje, con su ironía. Quizá diría: "Me han arruinado el cuento, porque se ha cambiado el nombre a la calle".
Y concluyó: "Seamos fieles a ese espíritu universal de Borges que nos enseñó, con la ironía, la belleza de la palabra".
Luego, De la Rúa, acompañado por Enrique Olivera, Juan O. Gauna y Miguel Inchausti, se acercó a la plaza, donde cantó la murga "Atrevidos por costumbre". Cerca estaba Raúl Lavié, que cantaría después. Y el ballet 40-90, de la Sociedad de Fomento de Palermo Viejo, llamado así porque sus integrantes tienen de 40 a 83 años. Bailaron música de jazz de la película "El golpe".
María Kodama llegó después que se había ido De la Rúa, porque al invitarla le dijeron una hora que luego cambió. Luis Gregorich se deshizo en disculpas y explicaciones.
Hacía un calor impresionante. Mientras en el estrado había números artísticos, algunos chicos se hamacaban o jugaban en la arena con toda naturalidad. En la placa recién colocada, junto a tres rosas rojas, se leían palabras de Borges: "A mí se me hace cuento que empezó Buenos Aires: la juzgo tan eterna como el agua y el aire".


