
Carlos Alonso y Guillermo Roux, frente a sus proyectos artísticos más ambiciosos
Alonso hará un gran trabajo en el Teatro Cervantes y Roux pintará una iglesia
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Exquisitos dibujantes, Carlos Alonso y Guillermo Roux, comparten mucho más que una muestra conjunta de dibujos en blanco, negro y grises, titulada "Contra la corriente", en la galería Ro (de la que ayer se informó en las páginas de arte de LA NACION). A los 75 años, los unen también los desafíos y los entusiasmos: ambos encaran las que serán sus obras cumbre.
En enero, Alonso comenzará a darle forma mural al frente (en forma de U invertida, de 30 x 20 m) del escenario del Teatro Cervantes. Pintará las grandes telas en tableros de 4 x 3 metros que ya lo esperan en su taller de Unquillo. Los lienzos luego serán unidos, emplazados y pegados por técnicos y escenógrafos sobre el plafón de ese recinto. Una obra cuyo tema será el encuentro de las civilizaciones española y americana, que le insumirá al menos dos años de trabajo. La financiación correrá por cuenta de los auspiciantes que buscó la Asociación de Amigos del centenario teatro.
El portento vidriado que erigió César Pelli para el Bank Boston es desde hace varios meses testigo de la obra más ambiciosa de Roux: su mural de homenaje a Buenos Aires, con los espíritus que hoy la habitan y los que vendrán. En tres meses, terminará esa gran obra, que despertó una vocación muralista adormecida y que ahora lo acerca a un nuevo proyecto: revestir como los grandes maestros italianos las cúpulas y paredes de una iglesia. No dice por cábala de cuál se trata, pero su secreto lo entusiasma.
Hay una química especial entre ambos artistas. Esa armonía cuelga hoy en la galería de la calle Paraná al 1100.
-¿La vocación muralista los ha fecundado a ambos?
Roux: - Se despertó con mucha fuerza y es lo que más me entusiasma. En el mural, se plantea el desafío de adaptar la pintura a un tipo de contemplación de mucha síntesis para lograr que sea efectiva, directa. Lo que se dice tiene que ser muy claro, para que toda la gente que ve la obra la entienda. Siempre lo que más me entusiasma es lo que estoy haciendo en el momento.
Alonso: - En diciembre del año pasado, fui a ver las pinturas de Orozco. Buscaba inspiración y conocer a la perfección los secretos de esa técnica. Me sirvió observar su convicción con la imagen, el énfasis de su dibujo. A mí el trabajo en el boceto me atrasa y enfría la resolución. Por mi temperamento, necesito jugarme el partido ahí para no perder espontaneidad. Muchas de las visitas que le hice a Guillermo eran un poco para aprender cómo elaboró su proceso de trabajo. Pero no puedo hacer el mismo tipo de recorrido que Guillermo porque mi carácter es distinto. Necesito tener el campo abierto, improvisar con la pintura.
-Orozco acotaba su paleta al rojo, el negro y algún verde o gris. La de ustedes es más abierta. ¿Qué les enseñó de esa restricción?
Alonso: - La eficacia en trabajos que a una distancia de 25 metros llevan a que uno se regodee con las transparencias de un solo tono en un pómulo o un ojo. Cuando vi los 300 dibujos de Orozco que me mostró la directora del Museo-Hospicio Cabañas, donde están sus últimos murales, me di cuenta de que él no hizo ningún dibujo de tamaño natural. Eran todos bocetos de 50 x 60. Me confirmó que él, como yo, necesitaba de la acción. Vi murales que una vez terminados, los volvió a picar; se ve que necesitaba de ese acto espontáneo que si no le gustaba, volvía a realizar.
Roux: - Me importa mucho la parte formal, la perspectiva y el respeto de las líneas de fuga de la pintura. Tuve que implementar un sistema para concretar mi mural. Por eso son muchísimos los bocetos en tamaño real, con cada una de las figuras que lo pueblan. Para alcanzar eficacia, hay una repartición del trabajo con los ayudantes, que seguro Orozco los ha tenido. A mí me interesó crear y organizar un sistema. Así desarrollé una forma de trabajo con las que llegué a conclusiones generales. Alonso se siente realizado en el impulso; yo, en el orden de un trabajo más racional, con una estructura metódica que lo sostenga.
-Los murales aseguran permanencia en lugares públicos. ¿Cómo incide eso en el ego del artista?
Alonso: - Nunca lo pensé en esos términos. Las aspiraciones por hacer un mural las tengo desde hace mucho. Los he hecho en una bodega, un teatro en Mendoza, a los 20 años y varios en Buenos Aires. Yo lo pienso más como una forma de acumulación de conocimiento y experiencia. Lo que juega es consagrar una vocación que se integra a una comunidad, sirva a lo cotidiano y produzca un vínculo con las personas.
Roux: - Mi mural me empuja hacia otras obras de más envergadura. No quiero tentar a la suerte, pero quiero concretar mi sueño de pintar una iglesia y estoy cerca de conseguirlo.
La libertad y sus límites
-¿Qué reflexión les merece la retrospectiva de León Ferrari? ¿Es lícita esa libertad cuando toca otras sensibilidades?
Alonso: - Casi no pude verla, nos echaron un poco a todos con los incidentes de la inauguración. Pero el artista debe siempre avanzar sobre las fronteras de su libertad de expresión y pintar o hacer las cosas que sólo uno puede hacer y que son la conjunción de muchas cosas, de un temperamento, con una ideología, con un conocimiento y experiencia determinada. Esa libertad es lícita, necesaria e imperativa en un artista. El artista no debe ni puede reprimirse, si no, el arte no aparece. A mí me ha pasado muchas veces ser profundamente rechazado, postergado y silenciado. Y lo he vivido con la misma naturalidad con la que recibo un premio.
Roux: - Coincido. Es el derecho del arte expresar hasta el límite de sus posibilidades lo que se proponga el artista, a condición de que sea su visión del mundo. El artista hace lo que responde a su forma de concebir el mundo y el arte. No puede estar pensando si puede hacer esto o no. Después podemos los demás también tener opiniones personales sobre la obra. Y como no conozco mucho su obra, no puedo opinar.
Lo que importa es ver si es valiosa como obra de arte. Y los únicos que pueden hacer esa evaluación son los críticos. Ahora, ¿por qué el silencio de los críticos? Se está poniendo el acento en lo menos interesante de Ferrari.
Alonso: - En su retrospectiva, hay muchos momentos y obras de Ferrari: hay maderas talladas, hierros trabajados, grafismos? Pero nadie habla de eso. Y yo lo considero de sumo interés, como cualquier otra obra de plásticos que han trabajado con fuerza y capacidad durante tantos años.



