
Catalejo: detalles delatores
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Un recurrente meme, que cambia según el personaje de turno, muestra una realidad indiscutible: una persona es casi perfecta en redes sociales, filtros mediante, y naturalmente imperfecta en la realidad. Ese estilo de meme suele usarse en más de una app. Parece que personas, compras o servicios suelen defraudar a sus usuarios. Por ejemplo: lo que se ve en Tinder, un joven apolíneo que desata ilusiones virtuales, se convierte en calabaza cuando se lo conoce en persona. Mucho antes de que las redes sociales se impusieran en nuestra vida cotidiana, se podían pasar momentos incómodos para identificar personas que genéticamente eran muy parecidas, pero tenían diferencias de edad. Madres e hijas recurrían a efectuarse retoques estéticos idénticos y así empezaban los problemas. Ya sé que no se habla de cuerpos ajenos. Y no es la intención de este catalejo. Sí, lo es tener algún artilugio para identificar sin sobresaltos a alguien cuando, por caso, en una reunión social no se logra saber quién es la madre y quién es la hija. Descubrí allá por los ’90, esa década de rostros casi calcados, un detalle sutilmente delator: los zapatos. La hija siempre lucía tacos altos; la madre, calzado confortable.

