Colores partidarios
HISTORIA DE DOS BANDERAS Por Eduardo S. Rosenkrantz (Editorial de Belgrano)
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LA investigación acerca de la bandera, el escudo y los diversos emblemas de los dos partidos nacionales mayoritarios -el radicalismo y el peronismo- lleva al autor, abogado y encumbrado dirigente de la Unión Cívica Radical, a interesantes conclusiones sobre aquellas dos agrupaciones políticas.
Rosenkrantz dedica la primera parte de su obra al estudio de los colores simbólicos de la corriente cívica a la que pertenece y sirve desde hace más de medio siglo. En su búsqueda de la filiación ideológica del partido de Alem, el historiador y hombre público señala que la bandera rojiblanca fue la enseña de los federales, seguidores del gobernador de Buenos Aires y dictador Juan Manuel de Rozas. Los adherentos a éste, portadores de la divisa punzó, luego de la caída de su conductor "actuaron sucesivamente en el partido urquicista, en el Autonomista, en la Unión Cívica y finalmente en la UCR".
Eso justifica la coincidencia -según todas las apariencias, intencional- en la elección del rojo, solo o unido al blanco, por parte de las organizaciones políticas arriba citadas. Fuera de lo dicho, acierta igualmente Rosenkrantz al recalcar la condición de radicales militantes de quienes encabezaron la larga lista de defensores de la obra de gobierno y la figura de Rozas: Saldías, Caballero, Corvalán Mendilaharzu, Molinari, Oyhanarte y los hermanos Irazusta.
Acaso quepa discrepar, sin embargo, en la mención de una posible afinidad de Marcelo Torcuato de Alvear con el caudillo vencido en Caseros. La influencia del liberalismo francés y la posición antipersonalista de Alvear lo aproximaron, más bien, al pensamiento de Esteban Echeverría y de los proscriptos de la generación de 1837.
En las páginas consagradas a la bandera peronista, que reproduce con su celeste y blanco la del Ejército de los Andes, Rosekrantz cree ver un reflejo de las características autoritarias de su fundador. "Los diseños que pertenecen al acervo nacional no deben simbolizar a una parcialidad política", observa con plausible firmeza el autor. (183 páginas).
Martín Alberto Noel
(c)
La Nacion


