
Cómo leer y por qué
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CON su libro más reciente, el célebre profesor y crítico Harold Bloom ha sorprendido una vez más a sus colegas, pero la sorpresa no parece provenir en este caso de la originalidad de los planteos del autor de El canon occidental . En el Book Review de The New York Times , del 2 de este mes, el crítico Michiko Kakutanis no vaciló en definir How to read and why como "una mezcolanza de análisis erudito, de razonamientos conocidos, de ostentaciones y de largas divagaciones", estructurada en torno a las preferencias particulares del profesor Bloom ("el libro bien pudo haber sido subtitulado "Mis libros favoritos y por qué me gustan", comenta Kakutanis).
Los gustos de Bloom son conocidos: Turgenev, Chejov, Hemingway y Calvino, entre los cuentistas; Tennyson, Emily Dickinson, Wordworth y Keats, entre los poetas; Austen, Dickens, Proust y Mann entre los novelistas y Shakespeare, Ibsen y Wilde, entre los dramaturgos. Estos son los principales autores que analiza, según Kakutanis, "como si estuviera dando clase, exponiendo sus juicios -prodigiosamente eruditos pero a menudo arbitrarios- con una ampulosidad avasallante". Alarmado, el crítico subraya que, al insistir en que la lectura de escritores como Milton o Wallace Stevens "requieren de un intermediario", Bloom estaría sugiriendo que existe una sola forma válida de leer y que "la mayoría de la gente necesita de alguien como Harold Bloom para decirle cómo hacerlo".
Por otra parte, aun admitiendo la necesidad de recordar los motivos por los cuales se lee (algo de lo que Kakutanis no se muestra demasiado convencido), los motivos alegados por Bloom serían "obvios para cualquiera que ame la lectura: leemos para Ôampliar la vida´, para ingresar en una ´realidad alternativa´, para ´liberarnos ante perspectivas anteriormente inasequibles´ para nosotros. Leemos para tener conocimiento del mundo, de los otros, y de nosotros mismos".




