Contra viento y marea, la poesía
Florecimiento: luego de una época de escaso consumo, la poesía renace tibiamente; las editoriales vuelven a apostar al género con nuevos títulos.
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Si la temperatura social en un país oscila con la suerte de su población económicamente activa, la poesía podría ser un termómetro adecuado para medir en parte la situación actual de la cultura. Tras una época de vacas flacas, la "hermana pobre de las letras" aún respira y se asoma a un futuro alentador, mientras aguanta estoicamente en la trinchera de la resistencia. ¿Puede usted imaginar la vida sin poesía? En el arte de hallar cifras que abonen la pretensión de las editoriales y libreros, en el sentido de que el consumo de poesía está resurgiendo, o la tesis de los poetas para quienes "se lee menos aunque se escribe mucho", todo intento fracasa.
Luis Chitarroni, de Sudamericana, José Luis Mangieri, de Libros de Tierra Firme, Carlos Rosenblum, de Fausto, y Débora Yánover, de Librería Norte, coinciden en su versión optimista del futuro: la sensación que se recoge en la calle es que, superada la crisis de los dos últimos años en los que el consumo de este género cayó mucho, la poesía atraviesa una etapa de florecimiento.
Todas las voces
En la vereda opuesta, Horacio Salas, Héctor Yánover, Antonio Requeni y Vicente Batista, protagonistas de esta "actitud ética ante el mundo" - como concebía Borges a la poesía- subrayan que el género siempre fue minoritario, consumido sólo en ciertos cenáculos. Los diarios y las editoriales publican hoy menos poesía y la gente también lee menos, coinciden. "Recogemos la sensación de vendedores y de libreros -dice Chitarroni- observando que el mercado está creciendo, pero no tenemos cifras, aunque sí otros datos. Sudamericana relanzará el año próximo su colección de poesía. Este año editamos dos obras que se vendieron muy bien. La última fue El ombligo, un libro de poemas para jóvenes publicado en agosto que ya vendió la mitad de los 3000 ejemplares de la primera tirada".
Para Planeta, la sensación es idéntica. Acaba de cerrar contrato con Héctor Yánover para editar una antología de la poesía universal, "porque están convencidos de que viene un crecimiento notable", cuenta a La Nacion el director de la Biblioteca Nacional.
"A pesar de que el género no tiene espacio en los suplementos literarios de los diarios y las revistas, y mucho menos en la radio y la TV -subraya Mangieri-, siempre está viva. Claro que, en la década del sesenta, tirábamos 4000 ejemplares y se reeditaba la obra; hoy, no superamos los 1000. Se escribe poesía, pero su difusión es mínima. No obstante, hay iniciativas alentadoras: los subsidios de la Fundación Antorchas, la política crediticia del Fondo Nacional de las Artes, los concursos del Diario de Poesía, los ciclos de poesía oral del Teatro General San Marín y la edición de la obra de Juan L. Ortiz que hará en breve la Universidad Nacional del Litoral."
De palabras y hombres
Daniel Mourelle, de Librería Stevenson, asegura que "tenemos cerca de 400 títulos de poesía, pero no se venden bien, salvo entre lectores especializados. La gente común no compra libros de poemas. Aquí, en Caballito, piden los libros de Víctor Sueiro". Daniel Freindemberg, coautor del Diario de Poesía que acaba de cumplir diez años de vida, dice que "siempre aparecen nuevos poetas. Esto no significa que crezca la lectura. El mercado existe, pero sólo en circuitos reducidos".
Héctor Yánover opina que "la gente común no compra libros, ni de poesía ni de narrativa, por causa de la televisión y la computadora". Empero, el 30 por ciento de la oferta de su librería especializada es poesía y "se vende bien, igual que en Clásica y Moderna, la librería de Natu y Paco Poblet".
Antonio Requeni ensaya otra reflexión: "No hay resurgimiento ni crisis desde lo autoral, pero sí desde el público lector; la poesía se ha enrarecido. Antes, tenía un sonido y un significado que permitía al lector identificarse con un estilo y un autor".
Horacio Salas, motor de la antología de poetas contemporáneos publicada recientemente por el Fondo Nacional de las Artes, pone énfasis en destacar que "no hay florecimiento ni muerte del género. Los jóvenes siempre leerán poesía aunque los suplementos literarios ya no se ocupen de ella".
Frente a esta diversidad de opiniones, habrá que creer -como Borges- que la poesía, esa "inmortal y pobre", es capaz de volver siempre "como la aurora y el ocaso".
Excelente excusa para desempolvar de la biblioteca la canción desesperada de Neruda, la táctica y estrategia de Benedetti, o algún otro soplo de vida creado por Molinari, González Tuñón, Juan L. Ortiz, Oliverio Girondo, y sigue la lista vivificante de nombres entrañables.
Al rescate de las palabras
Horacio Salas: "Es tan cierto que los medios se ocupan menos de la poesía, que en La Gaceta de Tucumán me pidieron un poema de 17 versos para que se adecue al diagrama".
Héctor Yánover: "A veces la poesía está en manos de libreros que no la entienden y por ello la venden poco. Si las grandes editoriales publicaran más poesía, la venderían. En los últimos dos años se reeditaron cuatro o cinco antologías de Rubén Darío y los libros de poesía de Fabril no envejecen en las mesas de ofertas".
José Luis Mangieri: "Un dato significativo es la fuerte irrupción de la mujer -entre 25 y 50 años- en la escritura poética, que está generando un movimiento nuevo. Quizá se lee menos porque hay poco ocio y la gente está muy preocupada por pagar la luz y los impuestos" .
Carlos Rosenblum: "Hoy todas las librerías tienen una sección de poesía. El género está resurgiendo pero es imposible saber cifras".
Daniel Freidemberg: "Ha cambiado la forma de leer poesía a causa del lenguaje de la televisión. Si bien el Diario de Poesía vende, en forma sostenida, 3000 de los 5000 ejemplares editados, la moda cultural es el espectáculo, en perjuicio de la lectura más profunda".
Vicente Batista: "En la crisis que atraviesa la literatura en general, los narradores se ven más castigados que los poetas, que siempre se vieron obligados a autofinanciar sus obras" .
Débora Yánover: "El film de Eliseo Subiela, El lado oscuro del corazón, produjo un miniboom de la poesía. Hoy la demanda suele crecer a partir de la serie de TV, De poeta y de loco, con Oscar Martínez como profesor de literatura. La gente ve el programa de Canal 13 y después busca los libros de los poetas que se abordan en los capítulos".




