
Corrientes, un botón de muestra en la tendencia librera
Hay cada vez más, en todas las provincias y con características propias
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CORRIENTES.- El chamamé como música de fondo acompañaba ayer a dos jóvenes que, termo y mate en mano, ojeaban un diccionario guaraní-español en el stand de la Cámara del Libro paraguayo, uno de los veintinueve que participan de la V Feria provincial del Libro, que cerrará hoy en esta ciudad.
A pocos kilómetros de aquí, cruzando el río Paraná, otra música y otros libros se ofrecían en la 2» Feria Itinerante del Libro Capítulo Resistencia que cerrará mañana. Una coincidencia a la que se suma la 11» Feria del Libro de Jujuy, que comenzó el jueves y finalizará el próximo martes, y que muestra un fenómeno creciente: la realización de ferias del libro a todos los niveles.
"Este año surgieron como de debajo de la alfombra ferias del libro organizadas por municipios, fundaciones o bibliotecas", dijo a LA NACION Maia Eirin, coordinadora de la feria que organiza el Instituto Cultural de Corrientes, provincia que hasta el momento registra doce iniciativas de este tipo.
A nivel nacional, el Sistema de Información Cultural de la Argentina (Sinca), del Ministerio de Cultura de la Nación, contabiliza 130 ferias del libro distribuidas en territorio argentino. "Pero son muchas más. Hay ferias del libro organizadas no sólo por las provincias y municipios, sino también por barrios, colegios, parroquias o clubes, y muy desparejas en cuanto a la realidad en la que se insertan", dijo Gabriela Adamo, directora del Festival Internacional de Literatura de Buenos Aires (Filba) y ex directora de la Feria del Libro de Buenos Aires de la Fundación el Libro. Cuando Adamo ocupaba aún ese cargo, en 2013, organizó una primera reunión con coordinadores de ferias del interior para poner en marcha una red que facilitara la interacción y la resolución de problemas comunes.
Durante las últimas Jornadas Profesionales, días antes de la Feria del Libro de Buenos Aires, en abril último, se hizo el tercero de esos encuentros en los que una treintena de representantes de ferias del interior volvieron a pedir una comisión que los vinculara de forma permanente. Buscan, según informó a LA NACION el actual director de la Feria del Libro de Buenos Aires, Oche Califa, sistematizar agendas, compartir información y conseguir ventajas para el colectivo de ferias. Una de esas ventajas es el persistente pedido de bonificar el transporte de los libros que, según dice el informe de la reunión de abril pasado, es "uno de los costos más altos para las ferias que están lejos de Buenos Aires donde se concentra la mayor parte de la actividad editorial".
Quizá por eso los seguidores de Narda Lepes que asistieron a la charla que la cocinera dio anteayer aquí se quedaron sin libros para hacerle firmar. Los pocos ejemplares que tenía a la venta uno de los stands volaron en pocos segundos. "Nosotros invitamos a los escritores, pero que haya o no libros para la venta depende de las librerías presentes en la feria", explicó Eirin.
La falta del autógrafo fue subsanada por las selfies. "La gente de aquí es muy cálida y alegre", dijo la chef después de que la orda se fotografiara con ella y le hiciera preguntas sobre qué es mejor comer y qué no. "Venir al interior es parte de mi trabajo. No es lo mismo ir a un lugar de vacaciones que en un contexto como el de una feria porque conocés a la gente, cómo vive y qué problemas tiene -dijo Lepes-. Ésta se hizo en una escuela y eso le da un valor aparte, porque cuando un evento se hace en una escuela, la familia concurre."
La feria provincial correntina, en efecto, se hizo este año en la histórica Escuela Normal Dr. Juan Pujol, declarada monumento histórico nacional en marzo pasado. "Este fue mi colegio de toda la vida y ahora, a los 30 años, vuelvo para ver la Feria del Libro. Está igual, pero todo pintadito", dijo Rocío Barnechea, una de las visitantes que recorrió los stands instalados en una amplia galería y una carpa en uno de los patios. Las charlas se hicieron en el salón de actos y en siete salas (aulas), y los encuentros de poesía en otro de los patios en el sector del terciario. "Con la ayuda del Consejo Federal de Inversiones se pudo poner en valor este sector del edificio que buscó, también con la iluminación, una estética que refuerce su carácter correntino", dijo Fanny Canievsky, una de las colaboradoras del Instituto de Cultura provincial.
Gabriel Romero, director de ese instituto con rango de ministerio, también destacó en diálogo la intención de reafirmar la identidad cultural de la provincia. "Esto no quiere decir folklorismo, sino una identidad fuerte, presente, en las distintas expresiones artísticas. De hecho, la feria se llama Palabra de Corrientes y hay más de mil títulos de autores correntinos en los stands con mucho de historia, de lenguaje guaraní, mitos y leyendas."
Una ojeada por el programa de esta 5» Feria provincial confirma a Romero y desmiente a quienes ven las ferias del interior como réplicas de la de Buenos Aires o caja de resonancia de lo que allí sucede. Sólo cinco de los 80 libros que se presentaron en estos días de feria son de autores no correntinos o regionales, y 10 de los 29 stands son de sellos editoriales locales; el resto son instituciones o librerías. "Tenemos sólo dos editoriales invitadas -Godot y Eloisa Cartonera- que no compiten con las locales. Los libros de los grandes grupos editoriales están a la venta en los stands", dijo Eirin. Y, sobre los escritores o personalidades "estrella" invitados, como Lepes, Julio Bárbaro, Luis Majul y Diego Leuco, comentó: "Ellos son más mediáticos y traen multitudes que no hubieran venido a la feria, porque son oyentes de radio o televidentes. Y esto es bueno porque terminan vinculándose con nuestros escritores y libros".
Para Romero, hablar de esta feria del libro hace diez años era imposible. "La mayor parte de las provincias no tenían ferias". ¿La razón del surgimiento de ferias? "El crecimiento de una incipiente industria cultural local que arriesga un poco más que antes." ¿La mayor dificultad? Conseguir un espacio adecuado y la logística para montar los stands. "En estas ciudades de provincia no hay centros de exposiciones; tampoco hay quien alquile stands. Desarrollamos una experiencia para sistematizar la Feria del Libro." Una feria que, pese al frío inusual para la región, logró convocar a unas 50.000 personas en seis días y que, en el contexto nacional, es sólo el botón que sirve de muestra.
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