"Cristo, la luz", una pintura argentina en el Vaticano

La obra del artista Eduardo Mac Entyre fue entregada ayer
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10 de octubre de 2001  

ROMA.- Se quebró y lloró de emoción ayer el artista argentino Eduardo Mac Entyre. Ocurrió durante la ceremonia de entrega de su pintura, "Cristo, la Luz", que la Fundación María Calderón de la Barca donó a la Pontificia Academia de las Ciencias, en ocasión del Jubileo del año 2000.

"En este momento, la emoción y la alegría de mi corazón superan todo estado reflexivo. Sinceramente, me invade la felicidad y así quisiera permanecer", dijo el pintor con los ojos llenos de lágrimas, durante el acto que tuvo lugar en la bellísima Casina Pío IV, sede de la Pontificia Academia de las Ciencias, en el Vaticano.

La pintura del artista Mac Entyre se convirtió en la primera obra argentina que está en el Vaticano, fuera de los Museos. (Allí, en la sección de Arte Moderno creada por Pablo VI sí hay pinturas de Soldi, Ballesteros y Fader).

"La belleza que salva"

La ceremonia de entrega también se convirtió en "el primer acto en la historia del Vaticano en el que se recibe un cuadro de esta manera", señaló a LA NACION monseñor Marcelo Sánchez Sorondo, el prelado argentino que es canciller de la Pontificia Academia de las Ciencias, que luego ofreció a los asistentes champagne y vinos argentinos traídos para la ocasión por la Fundación María Calderón de la Barca.

La guerra en Afganistán y los ataques terroristas en Estados Unidos estuvieron más que presentes en la ceremonia, que casi fue suspendida en señal de luto, contó Sánchez Sorondo.

"Pero pensando bien, nos pareció que precisamente en estas circunstancias era mejor reunirnos para reproponer la celebración de aquellos valores que crearon la civilización y la paz a lo largo de la historia", dijo. "Indudablemente al menos uno de estos valores es la belleza, y sobre todo la `belleza que salva´ que aquí celebramos", añadió, al agradecer la donación del "espléndido cuadro".

A su turno, también Alberto Robredo, secretario de la Fundación María Calderón de la Barca, aludió al momento actual, "uno de los más dramáticos de la historia universal". Y definió un "privilegio" hacer entrega de "esta representación de lo que el mundo busca desesperadamente: la Luz".

Mac Entyre, el autor del cuadro donado, explicó que trató de unir en la obra síntesis, fuerza y sencillez, como en el arte románico, y la esbeltez del gótico, así como una gran austeridad de medios, como la propia vida de Cristo. "La luz de su cuerpo, representada por cuatro grandes curvas, trata de expresar el camino del bien, el amor y la verdad, enseñanzas que tienen su fuente originaria en Dios, representado en el misterio de Cristo resucitado para que nos inspire y guíe", dijo. "La luz que emana de él -agregó-, que nos ilumina de siempre y para siempre, le pido en este momento que nos vuelva a iluminar para transitar por el camino de la paz".

Falta de dirigentes

La grave crisis política argentina también estuvo presente. Robredo quiso recordar que nuestro país "sufre la crisis más profunda de su historia".

"Con todo su contenido trágico, las crisis más graves de los Estados no pasan por las guerras, ni por los terribles desajustes económicos o cataclismos naturales", afirmó. Y siguió: "Lo más grave que le puede pasar a un Estado es la falta de dirigentes políticos, de conductores".

Acto seguido, destacó que la donación hecha ayer a la Santa Sede "fue obra de gente común, sin ayuda del Estado ni de grandes capitales, lo que demuestra que la adversidad del medio ambiente no le quita fuerza ni creatividad al hombre".

Más tarde, Robredo contó a LA NACION algo llamativo: para la donación de la primera pintura del continente americano en el Vaticano, fuera de los Museos, la Fundación Calderón de la Barca invitó a todos los presidentes americanos. "Contestaron todos -apuntó-. El único que no contestó fue De la Rúa."

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