
Cuadro de época
VIRGEN Por Gabriel Báñez (Sudamericana)-276 páginas-($ 15)
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LA niña Sara Divas, judía, belga y huérfana de madre, llegó al puerto de Ensenada junto a su padre sombrerero, a fines de los años treinta. Hija y padre venían confundidos entre las oleadas de inmigrantes que escapaban de la miseria y las razzias. Aquellos arrabales de zinc (Ensenada y Berisso, con su calle Nueva York) estaban iluminados por la llama de la destilería y el farol rojo de los prostíbulos, y los impregnaba el olor a sábalo, a petróleo y a restos de reses. Era un gueto masculino: marineros que hablaban una Babel de lenguas, obreros de la carne y facinerosos. Sin embargo, Sara Divas, que parecía una flor de invernadero, fue una niña fuerte y luego una muchacha que creció como una planta invulnerable entre maleza raquítica, hasta que el amor la doblegó, en la persona del cura Bernardo Bolzano.
Virgen es una fábula con aura religiosa y toques místicos. Hay apariciones y un conflicto: los amores de un sacerdote que ofenden a una sociedad tradicional, tema que fue tratado en folletines deleznables pero también por grandes novelistas del anterior fin de siglo (por ejemplo, José María Eça de Queiroz, Emilio Zola o Leopoldo Alas, Clarín). Enrique Molina ofreció una versión del tema en ese libro impar que es Una sombra donde sueña Camila O` Gorman .
Virgen traza un cuadro histórico vivaz y pintoresco de Berisso y Ensenada en la década infame, sin desdeñar episodios más remotos. Por eso desfilan Piria (el creador, en la otra orilla, de Piriápolis) y el general Julio Argentino Roca, pero también la Zwi Migdal, organización de rufianes, Josip Broz, Tito (que de joven anduvo por allí antes de volver a Yugoslavia y convertirse en mariscal y padre de la patria) y el sindicalista Cipriano Reyes, que tanto tuvo que ver con el 17 de octubre de 1945.
Virgen es una biografía de Ensenada; también es una novela católica, en el sentido en que se decía, por ejemplo, que eran católicas ciertas novelas de Graham Greene, que en realidad eran novelas de pecadores y por lo menos algunas, grandes novelas tout court . En Virgen hay un boceto muy atractivo de una mujer judía en un medio en el cual "hasta los perros eran católicos, apostólicos y romanos".
Gabriel Báñez, nacido en 1951 en La Plata, ciudad que siempre está presente en su obra, ha publicado en los ultimos veinte años diez libros de narrativa, entre los que prefiero Hacer el odio (Brugera,1983; Almagesto, 1995), novela dura como un diamante, sobre un antisemita argentino y Octubre amarillo (Almagesto, 1996), que la solapa de Virgen llama "crónica periodística", pero que es una nouvelle de rara perfección, quizás porque trata sobre un hecho espantoso que nunca es narrado. En El curandero del cuarto oscuro (Sudamericana, 1990), Báñez intentó una empresa narrativa desmesurada: relatar tanto la vida de un hombre como la de un movimiento político, el peronismo. Aun cuando se equivoca, como en El curandero ..., Báñez es un escritor estimulante porque se juega el todo por el todo, sin especulaciones ni cálculos, y busca caminos nuevos, mundos y experiencias humanas y estéticas diversas. Escribir es quemar las naves, empezar de nuevo cada vez.
Con Virgen , Gabriel Báñez ha escrito una novela de madurez, de composición ardua (pese a que al lector le parecerá sencilla), un retrato de mujer inolvidable y una historia de amor a la vez tierna y dolorosa.
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