
La pasión de uno por el otro era tenaz e influyó en su obra: “La Divina Comedia” fue una presencia constante en la literatura borgeana
Según reveló Jorge Luis Borges en una conferencia que brindó en 1958 en el Instituto Italiano de Cultura, su “primer encuentro” con Dante Alighieri (circa 1265-1321), autor de La Divina Comedia, tuvo lugar en “mil novecientos treinta y tantos” y en versiones en inglés. Cuando trabajaba en la Biblioteca Miguel Cané, a finales de la década de 1930, compró una edición de la Comedia en tres tomos minúsculos (uno para cada sección del poema: Infierno, Purgatorio y Paraíso), en italiano e inglés, que leyó, terceto a terceto, en el tranvía 76 que lo llevaba desde su casa hasta el barrio de Almagro. Esos volúmenes, que tienen anotaciones del escritor y fueron restaurados con apoyo de LA NACION y el Banco Ciudad, se conservan en la Fundación Internacional Jorge Luis Borges.

