
De lo nuestro, lo mejor
Obras de Carlos Morel, Pueyrredón, Palliére, de notables procedencias, serán ofrecidas en las subastas porteñas.
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UN hecho inédito. Una feliz coincidencia colocó en la mira de los coleccionistas un conjunto de obras de nuestros precursores que serán subastadas en Saráchaga a partir del miércoles.
Para Juan Antonio Saráchaga, titular de la casa de la calle Juncal, se trata de un acontecimiento sin precedentes en el circuito local, "una oportunidad para no dejar pasar", dice el especialista con conocimiento de causa. No se equivoca. Reunir en una exposición las firmas de Palliére, Morel, Pueyrredón, Durand y Adolfo Methfessel es casi una hazaña. El conjunto constituye la flor y nata de la pintura que en el siglo pasado trazó la línea de una identidad, a partir de las imágenes que los artistas descendidos de los barcos plasmaron de un país en el que estaba todo por hacer.
Vaya como ejemplo la paradigmática obra de Carlos Morel La calle larga de Barracas , que muestra cómo era cuando promediaba el siglo XIX la hoy avenida Montes de Oca, entonces paso obligado de tropas y productores, que en sus carretas llegaban desde el Sur rumbo al saladero ribereño.
La vista está tomada desde la barranca hacia el Sur y muestra una avenida luminosa escoltada de álamos pintados a la manera de los paisajistas franceses de Fontainebleu. A la izquierda se ven los portones de las quintas de Llavallol y de Moreno, y las torres de la capilla de Santa Lucía.
La pieza agrega a su valor iconográfico una noble procedencia. Integró colecciones de prestigio como fueron las de González Garaño y Bonifacio del Carril, especializadas ambas en atesorar de lo nuestro lo mejor. Por otra parte, la salida al ruedo de estas pinturas no puede ser más oportuna, cuando el interés por el arte latinoamericano, registrado en las ventas neoyorquinas de pocas semanas atrás, pone de manifiesto la revalorización de la estética propia frente a la uniformidad de la globalización.
La estancia se llama el óleo apaisado, firmado por Prilidiano Pueyrredón y fechado en 1870, que integra este conjunto notable. El cuadro (68 x 25 cm) reproduce una vista del campo de Manuel Lynch y, en el centro, a dos jinetes a todo galope que por su estampa afrancesada recuerdan los años que Prilidiano pasó en París, a donde viajó con su padre cuando tenía doce años, en pleno reinado de Luis Felipe.
Un interés especial entre los coleccionistas ha despertado la pintura del precursor Antonio Gazzano titulada El tambo de Quirno . La obra es de 1878 y muestra una típica escena rural con los animales en primer plano y el rancho al fondo. La naturalidad de la pincelada abocetada, sin embargo, no puede evitar un minucioso tecnicismo cuando se detiene en la pintura del árbol, ese virtuosismo pone en evidencia al discípulo de Sheridan que fue Gazzano.
Obras de Rugendas, Durand, Palliére, Pellegrini y Methfessel completan este panorama de los precursores bien acompañado por la platería criolla seleccionada por Héctor Coscia. El rubro platería no contará esta vez con las ofertas del banquero prófugo Raúl Moneta, uno de los más conspicuos coleccionistas de los últimos años, que entre otras cosas atesora un conjunto de carruajes y atalajes ex colección Anasagasti en su chacra bonaerense. Esas piezas han tentado a un coleccionista alemán que ya ha puesto sobre la mesa tentadoras ofertas. ¿Tendrá chance el alemán?
Cuando Saráchaga le haya puesto precio a los maestros precursores, Prilidiano Pueyrredón hará escala en J. C. Naón. A partir del jueves próximo, serán expuestos en el hotel de ventas de Guido y Callao dos obras de fuste: Apartando en el corral y Los capataces . Las pinturas tienen una procedencia que ha sido investigada con lujo de detalles por Juan Carlos Ocampo, joven director de la rematadora. El dueño de los cuadros fue William Charles Thompson, nacido en Liverpool, Inglaterra, socio fundador de la Bolsa de Comercio, dueño de una importadora de tejidos de Manchester y el primer inglés en traer a la Argentina un caballo pura sangre. Pero esta historia y los detalles de las pinturas que rematará Naón serán tema de una próxima nota.


